Una buena recogida

LA BÚSQUEDA DEL TESORO (artículo) SABOR A BOSQUE (artículo)
ESPECIES COMESTIBLES ESPECIES TÓXICAS
RECETAS TRUCOS PARA LA RECOGIDA


La Red Micológica Europea recomienda tomar algunas precauciones en la recogida de hongos y setas.

Sostenibilidad: lo primero es recolectar «las especies conocidas» para evitar incidentes, y sólo la cantidad que se vaya a consumir. La sostenibilidad ambiental es muy importante. Se deben preservar las características naturales de los emplazamientos y sus ecosistemas. Precisamente por ello, no es recomendable remover o alterar el suelo. Asimismo, hay que extraer las setas completas y tapar el hueco realizado . De ese modo se evitará dañar el micelio, un órgano imprescindible para que otros hongos vuelvan a crecer en el lugar. En cuanto a las setas 'dudosas' o tóxicas, los expertos rechazan lógicamente su recolección, pero aconsejan que no se destrocen ni pisen por el simple hecho de no ser comestibles: se trata de seres vivos de gran valor para los micólogos y que ejercen una función en el medio natural.

Elección: hay que evitar las setas que estén demasiado maduras , pues son indigestas, y las muy jóvenes , que aún deben crecer. Algo muy importante es no recoger setas en zonas contaminadas o en los bordes de las carreteras . Como explica Xavier Laskibar, «estos seres absorben todo lo que hay en el suelo y, algunas veces, pueden contener metales pesados», como el mercurio o el selenio.

Transporte: conviene utilizar una cesta con buena ventilación en lugar de las bolsas de plástico . Los hongos se descomponen con gran facilidad, de modo que hay que mantenerlos aireados, limpios de tierra y colocados boca abajo, para evitar que se manchen.

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Utensilios indispensables: una cesta que permita la aireación de las setas, un cuchillo o navaja para sacarlas de cuajo del suelo, un cepillo para quitar la tierra, calzado adecuado, chubasquero, mapas y también una brújula, si el bosque es desconocido.

Otros consejos: las guías micológicas y un cuaderno de apuntes pueden resultar de gran utilidad. Si la expedición insume varias horas, no está de más llevar algo de alimento y un teléfono móvil para casos de emergencia.

Propias de cada estacion

Otoño: para micólogos y aficionados es una estación sin igual. Durante los meses otoñales crecen algunas de las especies más apreciadas por los consumidores. El boletus edulis y el boletus pinophilus son sus principales exponentes. El níscalo, la seta de cardo y la capuchina son otras representantes de la época que gozan de gran predicamento entre los aficionados.

Invierno: con menor cantidad de especímenes, el invierno destaca por el marzuelo, el ratón (o negrilla) y la trufa negra, aunque en muchos lugares está prohibida la recolección de estas últimas.

Primavera: es otra de las estaciones predilectas. Ofrece colmenillas y rebozuelos, así como grandes colonias de lansarón, senderrilla y boletus pinophilus.

Verano: aunque los hongos necesitan lluvia y humedad, también hay especies estivales. La amanita caesarea (u oronja) es una de ellas. También crecen en esta época el boletus reticulatus, el boletus aereus y la trufa de verano.

Pistas para el hallazgo

Como bien señala Laskibar, «hoy en día todo el mundo se entera de dónde hay buenas setas». Su crecimiento y aparición pueden ser muy variables. Sin embargo, hay algunas constantes:

Boletus edulis: es una especie muy apreciada por su tamaño y su sabor. Suele crecer junto a níscalos, parasoles y marzuelos.

Níscalos: además de compartir hábitat con el boletus, el lactarius deliciosus se encuentra en los pinares, que forman extensos bosques de montaña.

Russula cyanoxantha: por lo general crece en los hayedos, considerados verdaderos tesoros ecológicos llenos de color. Para los entendidos, es una de las setas más sabrosas.

Morchella esculenta: esta especie, como muchas otras, se ubica en las riberas, que forman verdaderos corredores de árboles. Junto a ella se pueden encontrar también setas de chopo, piñuelas, bonetes y barbudas.

Seta de cardo: al igual que los champiñones, crece en los eriales, donde hay especies herbáceas pequeñas.

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