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AULA DE CULTURA VIRTUAL

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Transcripción de la conferencia de José Masdeu- 4

Hablábamos de que en esta enfermedad hay una pérdida de dopamina, por tanto, ¿qué cosa más lógica que buscar células que la contengan e intentar implantarlas en el cerebro del paciente? Pues bien, esto es lo que se ha intentado hacer. Hay una serie de estudios que contemplan la implantación de células de otras especies; por ejemplo, de células de cerdo, pero no parece que vaya a tener demasiado éxito. También se ha planteado la posibilidad de utilizar células fetales. En esta técnica, las células dopaminérgicas se diferencian en un estadio fetal; no en el embrión, sino más tarde, en la gestación. Tienen que ser fetos de aproximadamente 4 ó 5 meses, y las células tienen que ser extraídas cuando el feto está prácticamente vivo, porque si no, estas células mueren y no se pueden utilizar. Ni qué decir tiene que es un proceso que a muchísimas personas, a muchísimos investigadores de todo el mundo, nos parece completamente inviable, al menos desde un punto de vista ético; nos parece que no se debe utilizar tejido de un ser humano para intentar ayudar a otro. No obstante, desgraciadamente se ha llevado a cabo un estudio experimental muy bien controlado, y lo que se ha concluido es que no funciona. Ustedes habrán leído no hace mucho que el New York Times, el diario de mi antigua ciudad de Nueva York, fue uno de los diarios que más animó a los investigadores a que hicieran estudios experimentales con fetos y el que, con un rigor periodístico absoluto, confirmó que había sido un desastre completo. Yo les diré que realmente no sólo no ayuda a los pacientes, sino que un número considerable de éstos, a los cuales se les había practicado estos implantes, han desarrollado unos movimientos anormales, realmente devastadores; no pueden comer, algunos incluso necesitan alimentación gástrica directa. En fin, un desastre, por desgracia. Así que, como digo, esto no es viable, ni desde el punto de vista ético ni desde el punto de vista del beneficio que pudiera aportar.

Lo que se está intentando buscar es si las células dopaminérgicas que tenemos en otras partes del cuerpo se podrían trasplantar al cerebro de pacientes con el síndrome de Parkinson. Hay una zona en el cuello que posee un conjunto de estas células, y se está intentado ver si su trasplante podría ser una vía de ayuda a estos pacientes. Por supuesto que, en primer lugar, esto hay que hacerlo con animales experimentales. Con el primate ha sido efectivo; a los primates con síntomas parkinsonianos se les ha practicado este implante y les ha ayudado mucho a mejorar las dificultades que presentaban. Desarrollan un cuadro muy similar al humano, con mucha lentitud de movimientos, etc. Eso sí, todavía está en experimentación; necesitamos conocer mucho más de lo que ocurre con los primates para entender cómo funciona esta técnica. Así pues, no está todavía en la fase clínica, como decimos nosotros, no se puede ofrecer a los pacientes.

No obstante, hay buenas noticias en otros aspectos. Hace unos años, conociendo o estudiando los mecanismos del cerebro en pacientes con enfermedad de Parkinson, el grupo del doctor Obeso hizo un descubrimiento verdaderamente importante: en el núcleo subtalámico, así como en la sustancia negra hay una hipofuncionalidad cerebral, es decir, una zona no funciona bien, hay una actividad exagerada. Esta hiperactividad es un dato importante, porque hace que se inhiban una serie de circuitos que son los que facilitan los movimientos. En la zona hiperactiva, las neuronas están descargando de forma frenética, lo que produce que se hielen otras zonas y, entonces, comience a manifestarse la lentitud. Obviamente, si existe alguna manera de frenar o de calmar a esas células, vamos a poder mejorar la enfermedad de Parkinson. Esto es lo que hizo un grupo de estudio de esta enfermedad con una paciente que sufría un temblor tremendo: le pusieron un modulador que, conectado con un electrodo, llegaba a ese núcleo, y cuando ese electrodo se activó, el temblor de esta mujer desapareció completamente, con lo que los movimientos que eran muy lentos se normalizaron. También lo hicieron con una enferma de Parkinson que no podía cocinar y que ahora cocina perfectamente; antes se caía y ya no se cae, no hay que estar todo el día pendiente de ella, porque ella se puede manejar sola por casa. Es decir, que teniendo un cuadro de enfermedad completamente distinto, el tratamiento es el mismo: la simple modulación de esa partecita tan pequeña, del núcleo subtalámico.

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