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AULA DE CULTURA VIRTUAL

Transcripción conferencia Jorge Edwards 4

Ahora les quiero hablar algo de mi última novela, El sueño de la Historia, que es, como lo indica su propio título, una novela que tiene una relación con la Historia, con la presente y con la pasada. Voy a hacer algo que ahí, en las universidades americanas, llaman ahora genética literaria o algo por el estilo. Yo regresé a Chile a finales del año 78, cuando ya consideré que las cosas empezaban a apaciguarse y que no era peligroso para mí volver a dicho país, y en el año 79, me llamó un viejo amigo y compañero de vida literaria que yo no veía desde hacía muchísimos años, se llamaba Carlos Ruiz Tagle, y nosotros le decíamos Charlete Ruiz Tagle. Me dijo "en la Academia chilena te queremos elegir", y yo, como tenía confianza con él, le contesté "oye sí, pero ésa es la Academia de Pinochet", a lo que él replicó "mira, estás muy equivocado, porque la Academia chilena es el único lugar, o uno de los pocos lugares en Chile, hoy, donde hay elecciones libres, elegimos a quien nos dé la gana, y la prueba de esto -continuó- es que vamos a elegir junto contigo a Francisco Coloanes, que es un cuentista muy interesante, un cuentista muy mayor ya que ahora se ha dado a conocer en España y en Europa, y que ha sido toda su vida un militante muy disciplinado del Partido Comunista chileno; fíjate tú que va a ser la primera vez que un congresista chileno entra en la Academia chilena de la Lengua, y esto va a ocurrir bajo la dictadura de Pinochet, porque las situaciones políticas son más contradictorias y más complejas, a veces, de lo que la gente cree". Entonces, yo terminé aceptando e ingresé con Francisco Coloanes en la Academia ¿Por qué les cuento esto?, porque tuve que hacer el elogio, como se hace en las Academias, de mi antecesor, del que había ocupado el sillón antes que yo, y éste era un historiador de cosas más bien pequeñas, yo diría, muy buen historiador y muy buen escritor de estas cosas; por ejemplo, tenía una fantástica Historia de la Cocina durante la colonia, con recetas, con platos españoles transformados en Chile con la influencia indígena, etc, una Historia de la Cocina en la época colonial; y tenía, también, una Historia del Teatro en los comienzos de la República, y enseguida tenía una Historia del Arte en el Reino de Chile -muchas veces, se designó a Chile como Reino de Chile en la época colonial, en la época española, digamos-, en la que me encontré con un capítulo sobre el arquitecto que hizo un edificio emblemático en la Historia chilena, que es La Moneda, el Palacio de La Moneda. Resulta que fue hecho por un arquitecto italiano que se llamaba Joaquín Toesca, que nació en Roma, alrededor del año 1750, y que emigró a Chile contratado por el obispo de Santiago, un vasco, me imagino, o navarro, quizás, llamado Manuel Aldai y Aspe, para terminar la catedral de Santiago. Y leyendo el capítulo sobre aquél, me encontré con una cosa personal muy íntima, que espero que no les escandalice como le escandalizó, en su tiempo, a la sociedad colonial chilena, porque D. Eugenio Bereira Salas, el historiador, citaba una crónica del s. XVIII, y la crónica decía que el arquitecto Toesca había sufrido mucho, que lo había pasado muy mal porque se había enamorado locamente de una joven chilena muy joven y muy bonita, muy guapa y muy divertida, según parece, pero un tanto descocada, libertina. Entonces él, cuando ella se portaba muy mal -ella se llamaba Manuela Fernández de Regolledo, de historia que está bastante documentada-, la encerraba en un convento, y la crónica dice, y se sabe, que ella trepaba como una gata por las paredes para irse a juntar con sus amasíos; ésa es la palabra que usa la crónica del XVIII, posiblemente, era un chilenismo, o quizás se usaba en esa época, en el mundo hispánico, por la palabra amantes. Pues bueno, me intrigó esta historia, me divirtió y empecé a buscar testimonios, y descubrí que yo tengo la vocación frustrada de historiador, porque me gusta buscar viejos papeles y seguir un asunto a través de éstos. Ahora, a mí me gusta mucho la definición que tiene Balzac, el autor de La comedia humana, del novelista; dice en una de sus novelas que el novelista es el historiador privado de las naciones, es decir, los historiadores crean o escriben la gran Historia, las batallas, y los gobiernos, y los grandes personajes, o escribían, porque los historiadores actuales hacen otra cosa, y el novelista hacía la historia privada, la historia de las costumbres, de personajes menores, etc. Yo me puse a seguir en los papeles la historia de Toesca y la Manuelita, como se decía en su tiempo, como decíamos en Chile, y encontré lo siguiente: hubo tres procesos en la época relacionados con esta pareja; hubo un proceso seguido por la madre de la Manuelita contra el obispo -no Aldai, sino un obispo posterior, que se llamaba Sobrino y Minallo, que yo creo que no era tan inteligente y tan simpático como Aldai, que era un gran personaje- por encarcelamiento ilegítimo de su hija, porque el obispo le había mandado encarcelar y le había mandado a un convento muy lejano, situado como a 200 kilómetros hacia el sur de Santiago, que no se llamaba convento, sino que se llamaba beaterio, un lugar de reclusión de beatas. Asi que la mandó al beaterio por la fuerza, con 5 dragones armados, en una calesa prevenida, según decía la crónica; la mandó al encierro del beaterio y la madre de Manuelita hizo un proceso contra el obispo, y pasó algo, a mi juicio, extraordinario y notable sobre las ideas jurisdiccionales existentes en el Imperio español, porque ganó el proceso la madre, se lo ganó al obispo y recuperó a la Manuelita. Ahora, en ese proceso, se cuenta toda la historia más íntima de Toesca, de la Manuelita, de los amigos de Toesca, de su madre, etc., e incluso en ese proceso hay cartas de la Manuelita agregadas al mismo para demostrar su perversidad, suponemos. La verdad es que la Manuelita famosa estaba muy enamorada, desde antes de casarse, de una persona que fue el discípulo continuador de la arquitectura de Toesca, que se llamaba Goikolea, y ella le decía en sus cartas "negrito", no porque él fuera de raza negra, sino porque era un poco oscuro y era una manera cariñosa de tratarle. Éstas están encabezadas con "creo en ese pellajo", o sea, que consideraba que Goikolea tenía un pellejo, como decía ella, pecaminoso, y después firma siempre como "La Fernández". Por lo tanto, me encontré con toda esta historia, con la interioridad de esta historia; hay un proceso posterior a la muerte de Toesca que es un proceso de disenso matrimonial, de lo que se llamaba disenso matrimonial, porque, finalmente, Goikolea se casó con una señora rica -éste era bastante oportunista y trepador, según se ve en los documentos- y la Manuelita se enamoró del hijo de un vecino que era un coronel español, coronel del Regimiento de Milicias Disciplinadas del Rey, así se llamaba ese regimiento, y el hijo del coronel se llamaba Francisco Díaz y no sé qué. Se enamoró locamente de la Manuelita y se quiso casar con ella, cosa que el coronel quiso evitar; el chico era menor de edad y el coronel alegó, en un proceso, la depravación de Manuelita, aquél pleiteó contra el padre y llevó testigos que denunciaran al acusado. Fue un proceso apasionadísimo, en el que también aparece toda esta historia por dentro, digamos, y yo sentí, después de leer estos papeles, una cosa que a mí me atrajo enormemente, cómo es el rumor, cómo el ritmo y la poesía del pasado, de un pasado profundo y oscuro, y no demasiado conocido. Posteriormente, escribí una primera versión de esa novela en que conté toda esta historia colonial, colonial de vísperas, porque es una historia que transcurre, si Toesca muere en el 1799 y la Manuelita muere en 1808, en vísperas de la revolución de la independencia, y es una historia en la que, por ejemplo, hay conspiraciones, hay unos conspiradores que son cercanos a Toesca y que quieren hacer cambios en la sociedad colonial, etc. Asi que escribí todo esto y sentí que había paralelismos bastante curiosos entre esa historia colonial y la historia del Chile bajo la dictadura de Pinochet, había censura, por ejemplo, había miedo, había bastante control de la población, etc, y enseguida me dí cuenta de otra cosa, me dí cuenta de que el personaje del narrador de estas historias, de la persona que busca estas historias, que es un personaje muy autobiográfico, tendía a asomarse en esta primera versión en varias partes, entonces, escribí una segunda versión, que es la que ya se publicó, en la que, por un lado, se desarrolla la historia colonial y, por otro, se desarrolla la historia de esta persona que encuentra esos papeles, que soy yo y no soy yo, porque finalmente es un narrador ficticio, y al que le ocurren cosas durante la dictadura de Pinochet; finalmente, son dos historias paralelas que desembocan, una, en las vísperas de la independencia chilena y, otra, en las vísperas de la salida de dictadura. Eso es la novela que se llama El sueño de la Historia, porque el título alude, en cierto modo, a esa idea mía de la poesía, del pasado, y del pasado como realidad pero también como materia literaria, como ficción y como sueño; asi que he querido dar una idea rápida y necesariamente incompleta de una Historia literaria chilena. Muchas gracias.

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