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Actuación reversible
en la cueva de Mendukilo
Las cuevas de Mendukilo,
a un kilómetro de Astiz, se abrirán
al público a mediados de julio. Ofrecen
un espectacular paisaje de formaciones geológicas.
CRISTINA
AGUINAGA
La cueva de Mendukilo se caracteriza por la gran
sala de entrada, de unos quince metros de altura
y ochenta de profundidad, que da paso a un distribuidor
donde comenzarán las visitas programadas,
que tendrán sobre todo una finalidad divulgativa
y de entretenimiento. Se intentará mostrar
al visitante la labor del agua en la roca, las
grandiosas estalactitas y estalagmitas, las columnas
y gourgs y el resto de formaciones geológicas.
«El propósito del proyecto de adecuación
es que lo que se haga sea reversible y no afecte
a la cueva», recalca siempre que comenta
el proyecto Eneko Agirre, quien cuenta que además
se rebautizaron las diferentes estancias, una
formada por pequeños lagos, con topónimos
o nombres proporcionados por «los lugareños».
El cuidado por mantener la forma original de
la cueva ha llevado a reducir la zona visitable,
a colocar en la entrada unas rejas en posición
horizontal para permitir el paso de los murciélagos
«de herradura grande» o a colocar
en la sala de entrada materiales que dejen filtrar
el agua, como ha ocurrido durante miles de años,
para seguir actuando en la cueva.
Las de Mendukilo son unas más de las 800
cuevas y formaciones kársticas que grupos
como los espeleólogos de Satorrak tienen
localizadas en Aralar. Ahora que se abren al turismo
dejarán ver dos de sus cuatro salas , mientras
que el resto quedarán por el momento inaccesibles
salvo para los que se apunten a programas de espeleología.
«Se evitan así las grandes obras
que posibilitarían el acceso del gran público
y sólo llegarán los que sean más
amigos del turismo de aventura», precisa.
La actuación en la cavidad posibilitará,
sin embargo, que los interesados puedan conocer
todo su contenido a través de una pantalla
de plasma conectada con cámaras de infrarrojos
situadas en estos puntos inaccesibles a pie.
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