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DÍA 14
Desde el campo base


Fernando J.Pérez
Enviado especial



La expedición vive una jornada redonda
Oiarzabal y su grupo equipan la vía y colocan el campo II antes de regresar al campo base

OIARZABAL equipa la vía camino del Campo II. / AL FILO
- Alex Txikon e Iñaki Otxoa de Olza duermen en el C-II I

Poco antes de las once y media de la mañana, dos puntitos salían de la 'Chimenea House', un corredor entre rocas casi vertical de casi 30 metros a 6.700 metros de altitud, y recorrían los últimos metros de una empinada pala de nieve hasta las tiendas del campo II (6.800). Minutos después, otras tres minúsculas figuras seguían sus pasos. Esa era la imagen, con prismáticos, que se tenía desde el Campo Base de la llegada de los cinco integrantes de la expedición de 'Al Filo' al K2.

Era la primera parte de una jornada que había comenzado varias horas antes, a las siete y media de la mañana, en el campo I. Juanito Oiarzabal, Edurne Pasaban, Juan Vallejo, Mikel Zabalza y Ferran Latorre salían a esa hora hacia el C-II. Y el trabajo no se hizo esperar. Lo primero que hicieron fue colocar los quinientos metros de cuerda que llevaban encima en el primer tramo del Espolón de los Abruzzos entre el C-I y el C-II. Su parte del compromiso. Quienes no lo cumplieron fueron los porteadores de la expedición de Kary Kobler, quien al descender del C-I aseguró haber dado órdenes a sus hombres de ayudar a los de la expedición de 'Al Filo' en la equipación de la vía.

Por si este trabajo no era poco, Juanito y compañía tuvieron que abrir huella durante buena parte del trayecto, más de la mitad, hasta que fueron relevados por dos miembros de la expedición italiana, en la segunda parte del tramo. Después de esta labor, superar la 'Chimenea House', cuyo nombre se lo debe a Steve House, miembro de una expedición norteamericana que fue el primero en superarla en 1938, fue una dificultad menor.

Del C-II al Campo Base

Una vez en el campamento de altura, los expedicionarios y el porteador que subió con ellos -Hassan- aun tuvieron que picar dos plataformas en la nieve para montar otras tantas tiendas de campaña. Completada la labor y tras unos minutos de descanso y para comer algo, llegó la hora de regresar. En principio, el plan era dormir en el C-I para completar la aclimatación, pero al final cambiaron de opinión y bajaron hasta el CB en un rápido descenso de tres horas y media.

La decisión de no dormir en el C-I tiene sus motivos. «Nuestro plan inicial para la siguiente subida, para equipar el C-III, era subir desde el Campo Base al C-II directamente, pero nos hemos dado cuenta de que es demasiado largo. ¿Son 1.700 metros de desnivel!», explicaba Juanito. «Por eso hemos decidido dejar la noche que aún necesitamos de aclimatación en el C-I para la próxima subida, que haremos escalonadamente de campo en campo», concluía.

A media tarde, los cinco alpinistas arribaban al Campo Base. La satisfacción por la labor realizada se mezclaba con las evidentes muestras de cansancio. «Nos hemos dado una buena paliza y aun se nota que nos falta algo de aclimatación, sobre todo cuando hemos llegado al campo II, pero hemos cumplido con el objetivo y todo marcha según lo previsto. Ahora sólo hace falta que continúe acompañando el tiempo», sentenciaba Juanito Oiarzabal.

galería de fotografías
La ruta de ascenso I GRÁFICO
El equipo de Juanito I GRÁFICO
La expedición
Juanito Oiarzabal Edurne Pasaban Juan Vallejo Mikel Zabalza
Ferrán Latorre      
La expedición de Juanito Oiarzabal la completan Edurne Pasaban, Juan Vallejo, Mikel Zabalzay Ferrán Latorre.