| DÍA 6 |
| Desde el campo base |

Fernando J.Pérez
Enviado especial
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El peligro de avalanchas retrasa los planes
Tres aludes barrieron ayer el Espolón de
los Abruzzos por debajo del C I, por lo que la expedición
aplazó hasta hoy la ascensión al campo II
A las cinco de la mañana, el Campo Base de la expedición
de 'Al filo' era ayer un mar de dudas. La noche había transcurrido
entre continuas nevadas, como las últimas 48 horas, pero
a esa hora el K2 enseñaba tímidamente, entre las
brumas, sus blancas aristas. Subir o no subir. Ése era
el dilema. Tras casi una hora de deliberaciones, la mayoría
del grupo optaba por aplazar a hoy la ascensión hasta el
campo II. Después de dos días de continuas nevadas,
la montaña, cargada de nieve, ofrecía un amenazador
aspecto. Y la decisión, como más tarde se demostraría,
fue la acertada.
Sí partieron hacia la montaña los tres porteadores
de la expedición, con comida y tiendas de campaña.
Su objetivo era llegar hasta el campo I y dejarlo allí
todo para subirlo en los próximos días hasta el
C-II, aunque con una consigna muy precisa: no arriesgar más
de lo necesario.
Y eso hicieron. Subieron por las cuerdas fijas hasta quedarse
a poco menos de una hora del C-I, donde dejaron el depósito
de material. Fue más de lo que se les pedía. Por
el camino observaron cómo hasta tres avalanchas barrían
la ruta de ascenso del Espolón de los Abruzzos. Una de
ellas alcanzó incluso a un miembro de una de las expediciones
italianas que intentan el Chogori, aunque sin consecuencias. El
alpinista pudo agarrarse a las cuerdas fijas y el alud no tuvo
magnitud suficiente como para arrastrarle. Sus dos compañeros
lograron evitarlo.
Pero lo visto fue suficiente y todos los alpinistas y porteadores
que en esos momentos ascendían hacia el campo I decidieron
darse media vuelta. Poco después de las doce del mediodía,
Hassan, Al-Hussein y Mahadi estaban de vuelta en el Campo Base
de 'Al filo'sin más incidencias. Unos minutos después,
los tres italianos lo cruzaban camino del suyo aún con
el susto reflejado en sus rostros.
Juanito Oiarzabal no ocultaba su preocupación tras conocer
lo sucedido. «El parte meteorológico anuncia mejoría
para mañana -por hoy- pero a la vista de cómo están
las cosas hasta que no lo veamos no tomaremos ninguna decisión.
Espero que estas 24 horas sirvan para asentar las placas de nieve
y podamos subir sin problemas hasta el campo II». Al menos,
estos días de descanso le están viniendo muy bien
a Ferrán Latorre, que el lunes sufrió un fuerte
esguince en su tobillo derecho cuando caminaba por el Campo Base.
Mientras tanto, la expedición, y más concretamente
Oiarzabal, dedica el tiempo libre a ejercitar sus relaciones públicas.
Ayer recibió al suizo Kary Kobler, líder de la expedición
comercial que aspira a situar que a 16 clientes en la cumbre del
Chogori. Anteayer le tocó el turno al coreano Wang-Yong
Han, el último hombre en conseguir los Catorce Ochomiles.
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