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Tanto los productos de inversión financiera como los no financieros
ofrecen una amplia gama que se ajusta como un guante a las necesidades
de cada ahorrador e inversor.
Las entidades bancarias, las gestoras de valores, las aseguradoras
y las sociedades de inversión en planes patrimoniales ofrecen
un amplio menú que conviene escoger en función de las
necesidades de cada uno. Para algunos la rentabilidad es el elemento
primordial, mientras que otras personas valoran más la liquidez
o las posibilidades de reducir los pagos a Hacienda. Otros prefieren
la mejor combinación de todos estos objetivos.
La combinación adecuada de la edad del inversor y su perfil
de riesgo son los elementos primordiales a la hora de optar por un
producto u otro.
Son tres los grandes activos a la hora de gestionar nuestro dinero,
los activos financieros (Bolsa, depósitos, fondos, planes de
previsión), los activos inmobiliarios y los activos no financieros
o bienes tangibles (sellos, oro, arte, materias primas…). Hoy
la mayoría de los expertos entienden que la gestión
diversificada de activos es más importante que la mera búsqueda
de la rentabilidad |
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