La diversificación es la clave para cualquier inversor  (1/2)
  En una administración moderna de carteras los gestores incorporan el factor riesgo en la búsqueda de rentabilidades, lo que hace imprescindible componer una cesta variada que permita diversificar los riesgos, tal y como venimos señalando reiteradamente en
estas páginas. Nadie cuestiona ya que la diversificación es un elemento fundamental en la agenda del inversor.
 

Tanto los productos de inversión financiera como los no financieros ofrecen una amplia gama que se ajusta como un guante a las necesidades de cada ahorrador e inversor.
Las entidades bancarias, las gestoras de valores, las aseguradoras y las sociedades de inversión en planes patrimoniales ofrecen un amplio menú que conviene escoger en función de las necesidades de cada uno. Para algunos la rentabilidad es el elemento primordial, mientras que otras personas valoran más la liquidez o las posibilidades de reducir los pagos a Hacienda. Otros prefieren la mejor combinación de todos estos objetivos.
La combinación adecuada de la edad del inversor y su perfil de riesgo son los elementos primordiales a la hora de optar por un producto u otro.
Son tres los grandes activos a la hora de gestionar nuestro dinero, los activos financieros (Bolsa, depósitos, fondos, planes de previsión), los activos inmobiliarios y los activos no financieros o bienes tangibles (sellos, oro, arte, materias primas…). Hoy la mayoría de los expertos entienden que la gestión diversificada de activos es más importante que la mera búsqueda de la rentabilidad