- ¿Qué sería de la Aste Nagusia sin los toros?
- Pues, sinceramente, y no es porque sea matador de toro, creo que faltaría el alma a la Semana Grande. Los toros son el gran reclamo para los visitantes que recibe Bilbao durante la Aste Nagusia.
- ¿Qué es lo que más le gusta de los bilbaínos?
- Sois unos grandes anfitriones. Conseguís que los que llegamos de fuera no nos sintamos extraños. Más bien todo lo contrario, te sientes como en casa. Da igual que subas a la Basílica de Begoña, que te pierdas por el Casco Viejo o que pasees por la ribera de la ría... Os sentís orgullosos de vuestra ciudad, más que durante el resto del año, y nos recibís con los brazos abiertos.
- ¿Por qué rincones de Bilbao le gusta perderse?
- Por la parte vieja. Irte con los amigos a tomar unos txikitos por las Siete Calles, sobre todo al mediodía, sin estar pendiente del reloj, es un auténtico lujo. Igual vosotros no sois conscientes de la belleza y del gran ambiente que reina en el Casco Viejo.
- ¿En Bilbao se come tan bien como presumimos?
- No tienes más que sentarte en el restaurante Bermeo del hotel Ercilla. ¡Madre de Dios! Además, te cuento una anécdota: el Bermeo fue el restaurante que demostró que en los hoteles también se puede comer bien.
- ¿El hotel Ercilla es la casa de los toreros en Bilbao?
- De todos, incluidos los toreros. Una de las claves del éxito del hotel Ercilla es que sus huéspedes nos sentimos como en nuestra propia casa.
- ¿Durante la Aste Nagusia se conjugan todas las artes?
- Diría que se integran las distintas culturas populares, todo aquello que nos une a los que llegamos de aquí y de allá, lo que define nuestra filosofía de pueblo: la Fiesta de los toros, el teatro, los conciertos de música, el baile... todo en su contexto, pero complementándose. El secreto es la integración natural.