Un día de toros en Bilbao es mucho más que ir a la plaza de Vista Alegre a la seis de la tarde. Si desea empaparse del genuino ambiente taurino, no lo dude, a media mañana diríjase a las taquillas del coso de la calle Martín Agüero –abren a las 11.00- para adquirir las entradas -máximo dos por persona- que le permitirán asistir al ‘apartado’, ceremonia en la que se sortean los toros que por la tarde serán lidiados. En el acceso a los corrales, además de coincidir con una nutrida representación de los profesionales del planeta del toro y de la afición bilbaína, podrá distinguir dos tipos de azulejos conmemorativos: los que anualmente otorgan la junta administrativa y el Club Cocherito a la corrida de toros más completa y al toro más bravo del abono, respectivamente.
También podrá admirar los toros de las demás corridas que descansan en los desahogados corrales a la espera de ser lidiados en días posteriores. Rucuerde que durante las labores de manejo del ganado debe guardarse un escrupuloso silencio. Cualquier ruido, por familiar que le resulte, puede ocasionar un infortunado accidente entre los morlacos. No tema por su integridad física, está plenamente resguardada. Finalizado el ‘apartado’, aproveche para sacarse unas cuantas fotos en el callejón, burladeros y ruedo de Vista Alegre.
A las 12.30 puede asistir –la entrada es libre- a los coloquios taurinos que el Club Cocherito y el Club Taurino de Bilbao organizan respectivamente en los hoteles Sheraton y Silken Indautxu. Si, por el contrario, lo que realmente le apetece es un aperitivo rodeado de algunos de los ‘vips’ del ámbito político, social y cultural, además de admirar las obras de algunos de los más reconocidos pintores y escultores taurinos –el maestro García Campos y Juan Humaran-, dos son sus destinos: los hoteles Ercilla y Carlton.
A estas alturas del día comenzará a notar las cornadas del hambre. Para comer no nos fijaremos en el precio, un día es un día, así que les recomiendo por su ambiente taurino y reconocido servicio gastronómico la marisquería Rimbombín (Hurtado de Amezaga, 48, T944213160), el Artetxe (Artxanda, T944755209), el Bola Viga (Enrique Eguren, 4, T944435026-, La Masía (Colón de Larreategi, 48, T944249035), el Urdazpi (Alameda de Urquijo, 48, T944221182), y la Taberna Rogelio (carretera Basurto a Castrejana, 7, T944273021). No olviden reservar mesa con antelación, o tendrán que optar por las barras de pintxos de las calles Licenciado Poza y Maestro García Rivero. ¡Ojo!, que ni tan mal. La Taberna Taurina, en Ledesma, es una tasca peculiar y entrañable que le hará sentirse... taurino. Llega el momento de la verdad, así que inicie un relajado paseo hasta los aledaños de Vista Alegre. En los alrededores del coso existen multitud de locales para disfrutar de una arraigada terna taurina de café, copa y puro.
Transcurrido el festejo, todos tienen una duración cercana a las dos horas y media, puede empaparse de los pareceres de algunas de las más reconocidas plumas de la crítica taurina. Organizado conjuntamente por el hotel Ercilla y Caja Duero, y a partir de las 21.00 horas, Leopoldo Sánchez Gil dirigirá a un extenso elenco de informadores taurinos –el maestro Juan Posada, Juan Miguel Núñez, Pedro Mari Azofra, José Luis Carabias...- en los salones del Carmen (Plaza Induatxu). En el hotel Induatxu y el hotel Carlton, los críticos taurinos José Manuel Perujo y Manolo Molés harán lo propio.
Y llegamos a la cena. Sigan sin mirar la cartera: Asador Kerren (Iparragirre, 56, T944220089-), Goizeko Izarra (Gregorio de la Revilla, 9, T944415018), Loroño (Alameda Rekalde, 53, T944 211183), Casa Rufo (Hurtado de Amezaga, 5, T944432172-, y El Perro Chico (Arechaga, 2, T944 15 05 19). Cuentan que el dueño de este último restaurante, el famoso Santi Díaz, cada vez que le apetece comer rabo de toro se sienta a la mesa del Loroño. Bueno, y a partir de aquí, si les quedan fuerzas, la noche bilbaína les pertenece. Los bravos no tienen rumbo fijo. Suerte y al toro.