El olor a rosquillas invadía ayer por la tarde la entrada a la Basílica de Begoña, donde se concentraban numerosos fieles para realizar la habitual ofrenda floral a la Virgen. Los vendedores de los puestos de dulces colocados alrededor del templo observaron en primera fila la llegada del alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, que, junto al resto de miembros de la Corporación municipal, presidió el acto. El Circo Mundial, instalado a pocos metros, se hizo notar también en la recepción. Varios de sus integrantes, vestidos con llamativas chaquetas de lentejuelas, pusieron la nota de color en la puerta cuando se acercaron a Azkuna para darle una afectuosa bienvenida. Un momento que aprovecharon, además, para presentarle a una pequeña cría de león nacida bajo la carpa del popular espectáculo circense.
En el interior de la Basílica les esperaba un sencillo acto -apenas se alargó un cuarto de hora- en el que los fieles entregaron sus ramos de flores a la Virgen de Begoña. La ofrenda contó con la presencia de Juan Manuel Rodríguez, sucesor del fallecido 'cura del circo' Miguel Mendizábal, al frente de la pastoral de los feriantes y los circenses. «Disfrutemos de la feria y de su alegría», invitó el párroco ante varios miembros de la Asociación de Feriantes Autónomos de Euskadi (AFABE). Desde esta organización, recordaron que el Papa Juan XXIII bautizó su profesión como «los artesanos de la fiesta» y pidieron, además, «ayuda a la 'amatxu' para que la Aste Nagusia de 2008 haga un Bilbao más humano».
Para demostrar sus buenas intenciones, los integrantes del Circo Mundial -que comienza hoy sus funciones- regalaron dos actuaciones al término de la ofrenda floral. El príncipe de los payasos y el malabarista mexicano Giancarlo sorprendieron a las personas congregadas frente a la Basílica con sus divertidos y complicados números, que concluyeron justo antes de que comenzara a caer una fina lluvia.
El 'sirimiri' acompañó a la comitiva durante todo su camino hasta el recinto festivo instalado en el parque Etxebarria, donde le esperaban unos pocos curiosos y numerosos feriantes listos para comenzar a arrancar sus ruidosas atracciones. Tras el aurresku de honor, Iñaki Azkuna cortó la banda rojiblanca y dio por «inauguradas las barracas».