Demasiados prejuicios arrastra la gente en general y los aficionados a la música en particular. Por ello hubimos de aguantar chirigotas varias debido a la crítica estupendísima que escribimos sobre el concierto que Chenoa dio en las fiestas de Bilbao de 2006, donde se salió, sin más. A cada grupo o solista hay que juzgarle en sus parámetros y esa noche bilbaína Chenoa se lució con una camiseta que rezaba ‘Baby Rocker’. La entretenedora cantó fenomenalmente y dosificó el repertorio para no asfixiar ni al respetable ni a ella misma, que se hartó a bailar y brincar por todo el ancho del tablado. La cita estuvo tan bien y ella comunicó con tanta sinceridad que tampoco pareció que hacía el canelo durante el pasaje acústico con su banda, a la que concedió un generoso protagonismo. Nuestra crítica fue positiva y ella la agradeció en entrevistas concedidas a medios ajenos. Y es que sabemos de muy buena tinta que Chenoa se enorgullecía de elogios como estos: «El arranque espectacular y apabullante dejó sin aliento. Arrancó con ‘Nada es igual’, híbrido entre Tina Turner y una chillona Marta Sánchez, y la sexy ‘Tengo para ti’ incluyó punteos mejores que los de Guns N’ Roses en el Bilbao Live».
¿Y por qué derrochó tanta calidad? Porque María Laura Corradini Falomir, alias Chenoa, no es un producto inane, sino que empezó desde abajo, currándose hoteles baleares, y tuvo la fortuna de foguearse en la hipermediática primera edición de Operación de Triunfo. Pero hoy día sigue sin dejarse vencer por la vanidad: «Pues sí, la verdad. Quién me iba a decir a mí hace unos pocos años que iba a estar donde estoy ahora. Pero bueno, hay que estar preparada para todo y afrontar las cosas con la cabeza fría y sin levantar nunca los pies del suelo», declara a este periódico, humilde, laboriosa, sabedora de que puede volver a estar abajo. Pero seguro que si su suerte menguase, Chenoa actuaría en salas pequeñas. «Cantar es lo que me hace sentir a gusto y eso debe ser lo principal: hacer siempre lo que te guste y con lo que te sientas identificado. Si no cantase no me sentiría completa», reflexiona.
Muchas Chenoítas
En una época en la que la masa relativista rechaza la excelencia y huye como de la peste del esfuerzo (bueno, respecto a esto no vamos a reprochar nada), sólo hablan de trabajar los deportistas... y los participantes de OT. Como Chenoa, que ha editado cinco discos en cinco años (el último, ‘Absurda Cenicienta’) y los ha divulgado en giras mundiales (recientemente ha teloneado a Enrique Iglesias por Centroamérica) ante cientos de miles de personas.
A esos conciertos, como ese espectacular de la Semana Grande de Bilbao o este que se barrunta similar en las fiestas de Vitoria, acuden montones de niños fascinados por la argentina nacida en Mar del Plata el 25 de junio de 1975. Su nombre, Chenoa, significa Paloma Blanca en sioux y, a partir de 2002, cuando ella apareció en Operación Triunfo, un montón de niñas han sido bautizadas igual que ella. «¡Ja, ja! Me siento querida. Siempre es un orgullo cruzarte con una niñita por la calle que apenas ha aprendido a hablar y que te diga que le pusieron este nombre en tu honor».