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| Vista del monte Anboto desde Arrazola |
1. La Torre de Marzana
Entre Apatamonasterio y el fondo del valle hay casi cinco kilómetros
totalmente llanos que se recorren con comodidad. La senda es
ancha, bien señalada, con bancos y numeroso letreros indicativos.
Aproximadamente a 600 metros de la salida llegamos al conjunto
de torre y templo dedicado a San Martín, de Marzana (20').
Esta familia fue una de las poderosas del valle. Llegó
a ser dueña de un molino, dos ferrerías y ocho
caseríos. La historia medieval cuenta que el fundador
de la dinastía fue el Caballero de Ibargoen.
La Torre de estilo renacentista del siglo XVI está en un estado deplorable. La ermita está bien conservada. Frente al pórtico hay una fuente con abrevadero.
2. Caserío de Ollargane
Siempre por la pista, tras haber atravesado el río Arrazola,
pasamos junto a la ermita de Santiago (45') y el caserío
Urrutia (1h.), del siglo XVI. Junto a una fuente, unos letreros
de PR nos indican que a Andasto hay 1h.35 de marcha y a Zabalandi,
1h.50.
Un poco más adelante cruzamos junto al molino y Torre
de Ibarra (siglo XVIII), para llegar al caserío de Ollargane
(1h.15). En su fachada aparecen el nombre de Pedro de Albalalde
y la fecha de 1519, considerada la más antigua de Vizcaya.
3. Ermita de San Roque
La antigua vía de ferrocarril continúa su fácil
llaneo, pegada al río por terreno despejado. Cruza un
puente que tendrá cien años pero que está
en perfecto estado, y llega hasta la ermita y humilladero de
San Roque (1h.20). Es una construcción de estilo neoclásico,
con la típica portalada de barras de madera que dejan
ver el santo.
Esta dedicada a San Roque, pero su fiesta principal es San Gregorio
(9 de mayo), fecha en la que se bendicen las aguas que mejorarán
las cosechas.
Desde la ermita se aprecia en las alturas, empequeñecido
por la distancia, el ojo natural del Anboto denominado Bentanako
Begia. En frente, al otro lado del río, se encuentra el
imponente caserío Makatzeta, ahora convertido en restaurante.
4. Frente a la mina
El resto del trayecto hasta el fondo del valle de Arrazola es
muy tranquilo. El arbolado ha colonizado las escombreras y el
río está más limpio que nunca. Un letrero
(1h.35) junto a la pista nos informa de que la mina, de la que
se extraía casiterita y blenda, funcionó hasta
1920.
Es posible continuar hasta el fondo del barranco en busca de las bocaminas por el sendero balizado, pero los camiones madereros han destrozado el camino. La vuelta a Apatamonasterio se realiza por el mismo recorrido. Total 3h.30.

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