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Romper el hielo

La pista de patinaje de Vitoria acoge a miles de aficionados cada fin de semana

ISABEL PERDICES

NO HAY más. La pista de patinaje sobre hielo de Vitoria es la única que abre sus puertas en todo el País Vasco. Diez meses al año, este pabellón deportivo municipal da cobijo a miles de patinadores anónimos que pasean su palmito por la pista o simplemente intentan mantener el tipo y no darse de bruces contra la superficie helada.

En menor medida, también sirve como semillero de futuras estrellas del patinaje artístico o el hockey sobre hielo, puesto que aquí tienen su sede el club artístico Araba, el equipo de hockey sobre hielo Gasteiz y dos formaciones de veteranos. Todos comparten el espacio con la media de 4.500 visitantes ocasionales que se acercan todos los fines de semana para exhibir su equilibrio o, a menudo, su desequilibrio. Por supuesto, no todos coinciden a la misma hora, porque patinar durante toda una tarde resultaría agotador. Los expertos recomiendan repartir el tiempo en sesiones de media hora, con breves intervalos de descanso.

La pista de Vitoria abre casi todos los días del año, pero es a partir del viernes cuando se llena de patinadores. La mayor parte acude en grupos de amigos o con asociaciones que organizan puntualmente este tipo de actividad. También hay excursiones procedentes de las provincias limítrofes con el País Vasco.

Patinar sobre hielo no tiene ningún secreto. Un poco de habilidad y cierta estabilidad son las únicas cualidades requeridas para deslizarse sin problemas sobre una cuchilla. Pero, ojo, sólo para deslizarse, sin mayores pretensiones. Los giros, las piruetas y los saltos están reservados a los expertos, a las grandes estrellas de este escenario helado.

Proteger el pie
Eso sí: el contacto inicial con la superficie nunca resulta fácil. El primer elemento extraño al que tiene que adaptarse el novato son las botas, cuya estructura resulta familiar, principalmente, si se ha practicado el patinaje sobre asfalto. La única diferencia notoria radica en que, en lugar de ruedas, llevan una cuchilla.

Si no se dispone de un par de patines en propiedad, se puede alquilar. Habitualmente, se asigna al deportista un número más del que calza, para que el pie no vaya demasiado encajado y disponga de cierta movilidad. Ademas, existe la posibilidad de introducir un plástico para impedir que los pies terminen calados después de una intensa jornada de patinaje.
Una vez pertrechados, llega el momento de acercarse a la pista. La clave está en olvidar los pensamientos negativos: casi todo el mundo cree que no lo va a conseguir la primera vez, y, sin embargo, acaba surcando el recinto con relativa donosura. Un par de vueltas de afianzamiento, agarrado a la barandilla, bastan para lanzarse al vacío. Como consuelo por la propia ineptitud, viene bien observar que la mayoría de los patinadores van pegaditos a los bordes, no vaya a ser necesario echar mano a un punto fijo en caso de emergencia.

Los expertos navegan por el centro, en plena libertad y sin apretones. Son parejas que emulan sobre el hielo los armónicos movimientos de Ginger Rogers y Fred Astaire, mientras a un paso la turbamulta sigue con sus risas, resbalones y caídas.

Caerse en una pista de hielo es fácil, sobre todo las primeras veces. El tiempo afianza la técnica y la seguridad. Quien sepa esquiar lo tendrá más fácil: al fin y al cabo, también se utilizan los cantos de la cuchilla para los movimientos y se da impulso con el extremo delantero de la bota. Con un poco de atención, se oye el ruido qde la cuchilla arañando el hielo, aunque la marabunta humana lo pone bastante difícil. Por los micrófonos se insiste en que todo el mundo ha de circular en la misma dirección, para evitar los encontronazos.

Nuevas instalaciones
Vizcaya también contó en su día con dos pistas de patinaje sobre hielo. Una se ubicó en la localidad de Portugalete, mientras que la otra funcionó con notable éxito en Artxanda durante unos años, pero ambas cerraron. San Sebastián volverá a contar con su tradicional pista de Txuri Urdin dentro de unos meses. Para finales de año, los guipuzcoanos dispondrán de unas instalaciones nuevas y perfectamente acondicionadas para la práctica del patinaje sobre hielo.

Por el momento, todo aquél que desee hacer sus pinitos en este duro elemento tiene que trasladarse hasta Vitoria. La pista abre sus puertas de lunes a jueves, de 15 a 19.20 horas, y el cierre se demora algo más los viernes. Los sábados, domingos y festivos abren tanto por la mañana como por la tarde. Los viernes y los sábados, los aficionados pueden participar en la sesión nocturna, que comienza a las diez de la noche y termina a la una de la madrugada.

Para aquéllos que se queden enganchados a la disciplina, existen cursos de iniciación entre semana. También se pueden acoger al kirol bono, que permite tomar clases los domingos, además de participar en otras actividades como tiro con arco, buceo, bolos americanos, senderismo, escalada o espeleologia. Hay bonos de cuatro, siete o doce actividades, y su precio oscila entre las 2.500 y las 7.000 pesetas.

La pista vitoriana tiene unas dimensiones de 56 por 26 metros, con una temperatura ambiente que oscila entre los 5 y los 10 grados. Aunque se esté en constante movimiento, es aconsejable llevar ropa de abrigo, aunque siempre atendiendo a que no dificulte los movimientos.

El hielo de la pista se mantiene a 10 grados bajo cero, más o menos. «Intentamos que esté al gusto de todos, ya que no sólo utilizan la pista los patinadores aficionados, sino también los equipos de esquí artístico y de hockey sobre hielo», apunta Garbiñe Mendizabala, coordinadora de deportes. Una máquina se encarga de allanar los surcos y alisar la pista para tenerla siempre a punto, a la espera de una avalancha de personas con ganas de romper el hielo.

Datos de interés

Pista municipal de patinaje sobre hielo
c/ Logroño, 6. Vitoria. Tel: 945253497.

Entradas

  • Más de 18 años: 335 pesetas.
  • Menos de 18 años: 180 pesetas.
  • El precio es diferente para deportistas procedentes de otras provincias:
    • Más de 18 años: 610 pesetas.
    • Menos de 18 años: 455 pesetas.

Alquiler de patines: 275 pesetas.

Horario
Lunes-jueves: 17-19.20 horas
Viernes: 17-19.50 horas y de 22-1.
Sábados, domingos y festivos: 10-13.45 horas, 16-20.45 horas y 22-1.

Cursillos

  • Iniciación:
    Abonado: 1.930 pesetas.
    No abonado: 3.280 pesetas.
  • Escuela de hockey y patinaje artístico:
    Abonado: 5.140 pesetas.
    No abonado: 8.740 pesetas.

Kirol bono
a) Ciudad: tiro con arco, patinaje sobre hielo, buceo y bolos americanos.
b) Naturaleza: senderismo, golf, hípica.
c) Aventura: escalada, parapente, espeleologia
De 4.000 a 7.000 pesetas


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