![]() UN AÑO PARA RECORDAR | ||||||
| |
No se puede negar que el Guggenheim es todo un éxito. Estéticamente ha cambiado el entorno, aunque yo sigo pensando lo que dije hace años, que tiene algo de los decorados de Bienvenido Mr Marshall y, en ese sentido, me sorprende la visión triunfalista y acrítica generalizada. Por otro lado, es una magnífica publicidad para Bilbao, lo que indica el carácter comercial del proyecto y, respecto al contenido artístico, da mucho que pensar sobre lo que es el arte, la cultura, el poder y el dinero. Mi sueño sería verlo un día vacío, sin obra ni visitantes, paseando por él como un sonámbulo.
Desde mi llegada a este Consulado General en junio de 1994, he seguido la construcción y posterior funcionamiento del Museo Guggenheim con mucha atención. Por lo tanto, tengo un gran afecto por este edificio tan singular, considerándolo como algo propio. El museo se ha convertido en un símbolo magnífico del Bilbao renaciente y en un imán turístico a nivel mundial, tanto para la ciudad como para Vizcaya, y el País Vasco. Saldré definitivamente de este destino en este mes y ofrezco mis felicitaciones a todos aquellos que tuvieron la fe necesaria para desarrollar el proyecto del Museo Guggenheim, y mis mejores deseos para un futuro lleno de éxito para el museo, Bilbao, Vizcaya y el País Vasco.
Al año de la inauguración del Museo Guggenheim Bilbao, se puede hacer un balance extraordinario de la imagen publicitaria de Euskadi en el mundo y de Bilbao en particular. El conocimiento del edificio ensombrece el interés del contenido. Considero que el hecho de poner de moda el arte contemporáneo siempre es positivo para las galerías especializadas, aunque todavía la existencia del Guggenheim no ha repercutido en el mercado del arte local. Tendremos que poner los medios para aprovechar una ocasión inmejorable. Ahora se trata de buscar las fórmulas para poner en conocimiento del visitante las otras ofertas culturales públicas o privadas que existen en la ciudad. Para ello, es indispensable la ayuda de los medios de comunicación y, sobre todo, de las oficinas BIT (Bilbao Iniciativas Turísticas).
Como obra arquitectónica, es una de las cumbres del final de este siglo y aporta al ordenamiento urbanístico de Bilbao un centro sobre el que renovarse. Como museo, ha contribuido a poner de moda el interés por el arte y a promocionar la curiosidad intelectual. Como argumento turístico, ha atraído a miles de personas a Bilbao y ha servido para difundir una imagen moderna y emprendedora de nuestra tierra. Por todo ello, el Guggenheim ejemplariza con brillantez el hecho de que las apuestas en clave universal y plural no sólo no perjudican a lo local, sino que lo mejoran y enriquecen.
| |||||
|