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DOSSIER 1997


Dibujos, esculturas y motos

En 1999, el museo intentará congeniar la exhibición de una colección permanente renovada con un intenso programa de muestras temporales

J.A. GONZÁLEZ CARRERA

El museo se prepara para un segundo año cargado de muestras temporales, la mayoría de ellas aún sin fecha, en el que expondrán Richard Serra y Eduardo Chillida, y será presentada la exposición El arte de la motocicleta. Esto obligará a la dirección del centro a aguzar el ingenio para capear los problemas de espacio y tiempo que plantea una programación tan dinámica en sólo 11.000 metros cuadrados de superficie expositiva, y evitar que los tenga que pagar el público.


REUTER
Detalle de la exposición 'El arte de la motocicleta', en el Museo Guggenheim de Nueva York.
El Guggenheim comenzará el próximo año con su cambiante colección permanente ­fruto de las compras propias y de la rotación de fondos de su hermano mayor neoyorquino­ reducida a una escasa expresión. La enorme retrospectiva del artista norteamericano Robert Rauschenberg, que, por ser tan grande y obligar al cierre de muchas salas, será parcialmente abierta al público antes de tiempo, tendrá ocupado el museo en más de sus dos terceras partes, del 20 de noviembre al próximo 7 de marzo.

Además, una pequeña pero sustanciosa exhibición de la escultora vasca Cristina Iglesias, que viene de Nueva York y Madrid, tendrá también su buena porción, del 6 de noviembre al 14 de febrero, en un espacio que se está demostrando insuficiente para acoger una programación tan dinámica y que sitúa al museo al borde de perder su título en favor del de mero centro de exposiciones.

Segunda versión

El caso es que la tan traída y llevada colección permanente, compuesta por unas 80 obras adquiridas por las instituciones vascas ­Rothko, Still, De Kooning, Polke, Kiefer, Serra, Clemente, Chillida, Iglesias, Moraza, Badiola, Holzer, LeWitt­ y por el amplio cupo de préstamos exigible a la Fundación Guggenheim de Nueva York, no se podrá volver a contemplar con amplitud más que a partir del próximo mes de marzo, hasta la siguiente gran exposición, El arte de la motocicleta, prevista en principio hacia finales del próximo verano.

En el museo bilbaíno todavía no se ofrecen noticias de cómo será la segunda versión de los fondos estables, que sin duda serán parcialmente renovados con las rotaciones de obras acordadas con Nueva York, de las que ya se ofreció buena muestra con la exposición inaugural Los museos Guggenheim y el arte de este siglo, hasta que a mediados del pasado junio la gigantesca exposición de arte chino de todos los tiempos comenzó a ganarle un ingente terreno, reduciéndola a lo mínimo.

El Guggenheim Bilbao tiene en cartera la celebración en el resto del año de otras cuatro exposiciones, pero esto no garantiza que todas ellas vayan a realizarse dentro de 1999. Incluso podría darse el caso de que se celebrara alguna muestra no contemplada en estos momentos, tal como ha ocurrido este año con la exposición de la colección Blake-Purnell.

En el horizonte aparecen sendas muestras de los escultores Richard Serra y Eduardo Chillida, de un formato mediano, aunque la del primero ocupará probablemente la gran sala del pez, donde está su gigantesca Serpiente.

Una selecta muestra de dibujos de 18 grandes maestros desde el Renacimiento a nuestros días, que no figuraba en el plan de exposiciones a cuatro años, y otra dedicada al controvertido genio del pop art Andy Warhol y su creativa factoría, completan el panorama.

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