| ANALISIS Y BALANCE CRISTINA IGLESIAS ESCAPARATE DE LUJO OPINIONES CIFRAS INF. GENERAL DOSSIER 1997 | Cristina Iglesias "Trato la luz como si fuera un material" IÑAKI ESTEBAN FOTOS: LUIS ANGEL GÓMEZ Cemento, tapices usados, madera y resina: materiales aparentemente plebeyos con los que Cristina Iglesias levanta unos lugares misteriosos y envolventes. La escultora donostiarra, de 41 años y con una importante a carrera internacional y profesora de la Academia de Arte de Múnich, expone en el Museo Guggenheim con el patrocinio de EL CORREO, El Diario Vasco y el Banco Guipuzcoano una parte de su obra que permite un recorrido esencial por sus distintos jalones. El trabajo de Cristina Iglesias recibe la luz, recrea las formas de la arquitectura y las ubica en otros ámbitos, en los ámbitos de la memoria, de las sensaciones físicas y psicológicas. Cristina Iglesias es la primera creadora vasca a la que se dedica una muestra individual en el Museo Guggenheim, en la sala que antes ocuparon las montañas líricas de Helen Frankenthaler. Ella dice que siempre regresa a sus obras anteriores, a sus problemas y plantemientos para crear de nuevo. Del mismo modo vuelve a San Sebastián, la ciudad en la que habita una parte importante de su memoria, su infancia, su adolescencia, su familia y amigos. Los rayos de sol cruzan con fuerza la cristalera de la cafetería del Hotel Londres, frente a la bahía de La Concha, por cuyos confines Cristina Iglesias pierde su vista con un aire abstraído, ensimismado.  J.I. Fernández | | Cristina Iglesias y una de sus obras, 'Sin título' (Habitación de acero inoxidable), abajo. | ¿Cómo empezó a interesarse, a decantarse por el arte? Al comienzo fue como un balbuceo, una vocación casi secreta. Me atraía el arte, me interesaba, lo miraba sin saber muy bien en qué consistía ese atractivo para mí. Empecé a estudiar Químicas, que también me gustaba. Pero me fui obsesionando con la idea de buscarme un lugar alrededor del arte desde el que poder hablar. Visitaba exposiciones... Sí, claro, pero también leía y me gustaba mucho el cine. Mi deseo era construir un lugar en donde pudiera crear un lenguaje. Y después se fue a estudiar arte a Barcelona y Londres. Mi estancia en Barcelona y mi formación en general ha sido bastante heterodoxa. Empecé trabajando con barro, porque me interesaba ese material modeable al que podía añadir color. El irme a Londres obedecía a una necesidad de mayor búsqueda, búsqueda de otros lenguajes, como decía, y también de salir fuera. Mi experiencia de Londres fue, sobre todo, sentirme extranjera, que es algo muy fuerte, y que paradójicamente te da una identidad. Conseguir visibilidad En los primeros pasos de su carrera, ¿qué nombres o movimientos empezaban a despuntar? Era el inicio de lo que se dio en llamar 'la nueva escultura británica', que los ochenta tuvo mucha importancia. Descubrí conceptos de escultura mucho más abiertos, menos clásicos de los que yo conocía. Entonces comenzaban a tener presencia Tony Cragg, Anish Ka-poor y también Edward Mucha y otros artistas en Alemania. Fui conociendo a muchos de ellos, pero aun así me mantuve al margen. Siempre he sido una persona lateral. Esa lateralidad o marginalidad, ¿beneficia o perjudica al artista? Es el mejor lugar para trabajar. Sin embargo admiro mucho a aquéllos que, estando en primera línea de atención pública, hacen una obra consistente, personal y novedosa. Lo más difícil en el mundo del arte, de la literatura o de la música, es conseguir cierta visibilidad. que la gente conozca lo que estás haciendo. Eso es un lujo: saber que cuando tienes algo te lo van a mirar. Pero una vez que lo tienes, lo mejor es situarse en esa posición lateral ¿Hay un momento en la carrera de un artista en que su vocación deja de ser algo secreto y por fin se atreve a presentarse en sociedad como un artista? Es muy difícil atreverte a decir 'soy un artista', llegar a decir éste es mi lugar. Está claro que no es la típica carrera en la que te dan un título y luego ejerces. Cualquier artista debe tener una carga muy fuerte de autodidactismo. Es un momento de autoafirmación muy intenso. Es la obra que estás haciendo la que te dice que eres un artista. ¿Ha sido la luz, un elemento que en principio poco tiene que ver con la esculura clásica, una de tus grandes preocupaciones? Sin duda. Trato la luz como si fuera un material. Utilizar, por ejemplo, un cristal de color ha sido una manera de teñir la luz, de hacer que esa luz se vuelva material. Hay un evidente elemento arquitectónico en su obra: formas que remiten a marquesinas, muros, ect.. Si, pero esa referencia a la arquitectura es una especie de mecanismo para hablar de algo más. Es algo que yo tomo de la realidad para intentar llevar al espectador a otro lugar. Trato de convertir ese elemento en algo mucho más ambiguo. Hacerse invisible ¿Qué intenta suscitar en ese espectador? Me interesa mucho la experiencia física frente a la obra. Hay una pieza aquí en Bilbao que es un techo suspendido e inclinado, sin paredes. Me interesa ese momento en el que uno se va acercando a ella, en la que casi se hace invisible. Luego, debajo, se puede sentir tanto la sensación de refugio como de opresión. Hay connotaciones psicológicas que tienen que ver como la manera en que se perciben las cosas. ¿Por qué no pone títulos? En algunos casos, el título añade algo a la obra, pero en mi caso no. Me parecería una redundancia. Aunque sí utilizo subtítulos. Por ejemplo, en la pieza de la que hablamos el subtítulo es: 'Techo suspendido inclinado'. Tiene una razón práctica. Cuando me llaman por teléfono y me preguntan por una u otra obra, puedo referirme a ellas con más facilidad. El 'boom' constante ¿Es verdad que ha triunfado en el extranjero antes de que lo hiciera aquí? Mi primera exposición individual la tuve en Lisboa. A continuación fui invitada a exponer en el Van Abbemuseum de Eindhoven, en Holanda. He trabajado más fuera porque me proponían más cosas. Su consolidación se produce durante el llamado boom de los ochenta. ¿Le benefició ese boom de alguna manera? En los años ochenta el arte se convirtió en una constante en la conversación, tenía mucha presencia social. Fue un 'boom' del que se beneficiaron muchos. Pasa como en todo: A la larga hay gente que sabe desarrollar una obra interesante y otros que no. No creo que fuera mentira todo lo que pasaba, como a veces se da a entender. Ahora también hay otros 'booms'. Pero siempre hay gente que construye al margen de ellos. Itinerario biográfico Nace en San Sebastián en noviembre de 1956. - Estudia dibujo y cerámica en Barcelona, de 1977 a 1979.
- En 1980 se traslada a Londres y acude a Chelsea School of Art
- Primera muestra individual en la galería Cómicos de Lisboa, en 1985.
- Exposición en el CAPC de Burdeos, en 1987. A partir de esta fecha expone regularmente en museos y galerías de Europa y Norteamérica.
- 1991: Exposición en la kunsthalle de Berna (Suiza). Texto del catálogo del poeta José Angel Valente.
- 1992:Muestra en la galería de la Universidad de York, en Toronto (Canadá). Texto del catálogo del artista Pepe Espaliú.
- 1993: Consolidación internacional de su carrera en el pabellón español de la XLV Bienal de Venecia.
- 1995: Exposiciones en Arteleku (San Sebastián), Henry Moore Institute (Leeds, Gran Bretaña) y Carnegie Institute (Pittsburgh, EE UU).
- 1997: Muestra en la Museo Guggenheim de Nueva York, que posteriormente viajó a Chicago, Madrid (Palacio Velázquez) y ahora llega al Guggenheim de Bilbao.
|  "Estar casada con un artista es complejo e interesante" ¿Cuál su relación con el País Vasco? Soy de aquí, aquí he vivido toda mi infancia y mi adolescencia. Mis padres viven aquí, tengo amigos. Vivo en Madrid, pero también en Múnich, y en aquellos lugares del mundo donde me llevan mis proyectos. Tiene dos hermanos que se dedican a la creación. Alberto Iglesias es uno de los compositores para música que más trabajan en España. Eduardo Iglesias convenció con su primera novela, Por la rutas los viajeros. ¿No es raro que se produzca esto en la misma familia? Mi hermana Lourdes es escritora y guionista (ha trabajado en la última película de Imanol Uribe) y Pepelu, que murió a los 27 años, era cineasta. Los cinco hermanos nos hemos dedicado a la creación. No sé, siempre ha existido un diálogo intenso entre nosotros. En mi casa siempre ha habido un gran respeto y amor a la cultura. Mis padres han sido y son humanistas y nos lo han inculcado. Además está casada con un artista, Juan Muñoz, también representado en la colección del Guggenheim. ¿No es el arte para usted algo demasiado presente? No, en absoluto. Estar casada con un artista es complejo e interesante. ¿Hablan de arte? En todos los sitios. ¿Se han influido o han buscado no influirse? Las obras respectivas están ahí. Tenemos unas preocupaciones sobre el arte parecidas, como otros compañeros artistas. Pero tenemos dos maneras de hablar muy distintas. Tiene dos hijos, Lucía y Diego, de 9 y 3 años. ¿Cómo están creciendo en un ambiente tan artístico? Muy bien, Además, a mí me gusta que participen de mis amistades. No les tenemos separadados de lo que nos rodea y a veces viajan conmigo. |
|