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Rubens y su época
Tesoros del Museo Ermitage

El artista y su taller

J.A. GONZÁLEZ CARRERA-Bilbao

'El encuentro de la tierra y el agua'. (1618), óleo sobre lienzo de 222,5 x 180,5 centímetros de Rubens.

El artista y su taller

Peter Paul Rubens nació en Siegen, Westfalia, Alemania, hacia 1577, al huir su padre ­un abogado protestante de Amberes­ de las persecuciones religiosas. El pintor nació protestante en una época muy mala para serlo, aunque su madre eligió para él la mejor y más rentable formación posible: los ministros de la Iglesia romana establecidos en Flandes para formar una casta de intelectuales literatos que defendieran al Vaticano en aquella tierra, y una familia aristocrática de Bravante.
Después de residir en Italia de 1600 a 1608, Rubens se establece en Amberes, donde funda su famoso taller y donde trabaja para el archiduque Alberto, virrey de los Países Bajos españoles en tiempos de Felipe II a Felipe IV. Su formación y su don de gentes hicieron de él además un avezado diplomático, lo que le permitió visitar España e Inglaterra y relacionarse con los más importantes clientes.


No existe constancia de cuántos pintores llegaron a trabajar para él, ni de cuál fue su producción, sin duda muy abundante. Lo que sí se sabe es que partían de un boceto al óleo del maestro y nunca la obra estaba acabada sin que Rubens le diera las pinceladas y el visto bueno finales. Los precios de las obras salidas de su taller se fijaban de acuerdo al grado de intervención del maestro.

Rubens y Tiziano
La reunión por primera vez, en el Museo Thyssen-Bornemisza, del cuadro de Peter Paul Rubens (1577-1640) 'Venus y cupido', perteneciente a su colección, y de la obra de Tiziano (1485-1576) en la que se basó para hacerlo, 'Venus con un espejo', prestada por la National Gallery de Washington, permite esbozar una mirada contemporánea sobre el peliagudo asunto de la belleza y su representación en el arte. La muestra está comisariada por Fernando Checa, ex director del Museo del Prado.


Rubens aprendió en Italia el gran arte. Durante los casi ocho años que pasó allí, según empezaba el siglo XVII, emulaba todo lo que encontraba, esculturas clásicas, grabados y cuadros de los grandes maestros del Renacimiento, afín no sólo de proveer de copias a su patrón en aquella época, el duque de Mantua, sino también de enriquecer su archivo de imágenes con infinitos recursos de otros. La obra de Tiziano, el gran maestro de la Escuela veneciana que había trabajado para Carlos V y Felipe II, unas décadas antes, no fue una excepción. Rubens estuvo ante el cuadro durante un primer viaje de unos meses a Madrid y llegó a hacer varias copias de él.


La exposición del Thyssen se articula en torno a este encuentro inédito de ambas obras. En ella, aparecen escoltadas por una pintura anónima de la Roma clásica, un 'Autorretrato' del renacentista Savoldo y otra de Giorgio Vasari (1511-1574) que ofrece el contraste de la Escuela florentina. Una selección de cuadros de la Escuela francesa del XVII, con varias 'Magdalenas' de Georges de La Tour, coetáneo de Rubens, pero del que se aleja por su austeridad, completan esta muestra que acaba en el siglo XX, al incluir una representación de la diosa de la belleza y el amor del artista alemán Max Beckmann.

 RUBENS Y TIZIANO
 Museo Thyssen-bornemisza(Paseo del Prado, 8. madrid.)
 Hasta el 26 de enero de 2003

 




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