PORTADA
NOTICIAS
EXPOSICIONES
INF. GENERAL
ALBUM DE FOTOS
EL EDIFICIO
VISITAS ILUSTRES

Y DESPUÉS, ¿QUÉ?



Rubens y su época
Tesoros del Museo Ermitage

El Museo del Ermitage mostrará en el Guggenheim Bilbao, desde el 2 de octubre, una amplia selección de sus fondos del arte en el Flandes del XVII

J.A. GONZÁLEZ CARRERA-Bilbao

Dibujo de Séneca, de Rubens

'Dibujo de Seneca'. (1600-1605) cuando Rubens está en Italia, al servicio del duque de Mantua

Cénit del arte barroco en el Flandes español del XVII, Peter Paul Rubens comenzó a ser coleccionado en Rusia por Catalina II la Grande, la princesa llegada de Alemania que en el siglo siguiente, entre 1762 a 1796, imprimió un cambio capital de ritmo en el enorme país, después de dar un golpe de Estado contra su propio marido, Pedro III. Déspota, pero ilustrada, la monarca mandó ampliar el Museo del Ermitage, anexo al Palacio de Invierno, en San Petersburgo, y reunió en él una ingente cantidad de obras de muchos artistas de las mejores escuelas europeas, para dar a entender que Rusia iba bien y legitimarse en el poder.


Un acuerdo de colaboración con la Fundación Guggenheim de Nueva York permitirá, gracias además al patrocinio de Iberdrola, que una de las grandes y viajeras exposiciones del antiguo museo de los zares, con más de 150 cuadros, dibujos y objetos decorativos diversos debidos a Rubens y a cuarenta de sus coetáneos y discípulos, pueda ser presentada ahora en el Guggenheim Bilbao.
Aunque titulada 'Rubens y su época. Tesoros del Museo Ermitage', en realidad la selección lleva la marca exclusiva del Barroco flamenco.


'Príncipe de pintores y pintor de príncipes', como fue calificado en su época, mucho antes de que haya quedado incrustado en el imaginario de Occidente a través de las exuberantes mujeres de muchos de sus cuadros, el gran Rubens no podía faltar en la colección de Catalina la Grande, con sus escenas mitológicas y religiosas.



'El banquete de Cleopatra'. (1653), obra de 156,4 x 149,3 centímetros pintada por Jacob Jordaens, colaborador un tiempo de Rubens

Tierra y agua
La mayoría de los 17 cuadros y 8 dibujos de Rubens seleccionados para la ocasión abordan temas como la 'Adoración de los pastores', de 1608; 'La asunción y coronación de la Virgen', de 1611; 'En encuentro de la Tierra y el Agua', de 1618, que es una de las joyas de la exposición; 'La visión de San Ildefonso', de 1630, o 'El arco de Hércules', de 1634-35.


Sólo una de las obras que se presentan es anterior a 1608, año en que el artista regresa de Italia, 'doctorado' en arte clásico y contemporáneo, y monta su mítico taller en Amberes. Se trata de un impresionante dibujo de Séneca, que realizó en sus años italianos, en que recolectó mediante esta técnica, para su archivo de referencias, infinidad de imágenes copiadas de cuadros y esculturas de otros, aunque esta obra parece salida de su imaginación.


De su taller, en el que trabajaron varios de los seleccionados junto a él, como Anton Van Dyck o Jacob Jordaens, salió un número incalculable de pinturas realizadas de acuerdo a sus directrices, pero la exposición incluye piezas que tuvieron que ser de factura personal del artista, como los retratos de Felipe IV y de su esposa, Isabel de Borbón, ambos de 1628-29, la misma época en que realiza un segundo viaje a España y pinta 'Las tres gracias', hoy en el Prado.


También son de su mano los bocetos al óleo, realizados para su reproduccín a una escala mayor, de los cuadros sobre la entrada triunfal del cardenal-infante don Fernando, virrey de España en 1634, o la 'Coronación de María de Medici'.


Parece suceder lo mismo con 'Paisaje con arco iris', una deliciosa escena pastoril que muestra el afán con que Rubens se volvió a emplear en la última etapa de su vida en un género tan propio de los Países Bajos, y que él había usado para los exquisitos fondos de muchas de sus escenas con figuras.


'Bodegón con uvas'. (1640) de Adrian Van Utrech, pintor que nació y desarrolló su carrera en Amberes.


La cara de Van Dyck
Van Dyck y Jordaens rivalizan con él en algunas escenas muy bien estructuradas y al gusto barroco. Del primero, que trabajó con Rubens hacia 1618, cuando ya era un pintor consumado, se presentan un preciso autorretrato y varios retratos, sobre todo de cuando más tarde fue pintor de Carlos I de Inglaterra. De Jordaens, cuyo estilo debe más al de Rubens, se exhibirán obras de temas religioso y mitológico, como 'El banquete de Cleopatra'.


El gran museo de los zares, que sólo pudo empezar a visitarse a mediados del XIX y que fue un tanto descapitalizado por los soviéticos, guarda hoy casi tres millones de piezas. Su visión en Bilbao del Barroco flamenco se completará de forma espectacular con un centenar de piezas de cerca de 40 artistas menores, aunque muy importantes para reconstruir la 'moderna' y rica iconografía de la realidad cotidiana de un lugar arrasado entonces por las guerras de religión y la peste.


Destacan Teniers el Joven, gran autor de escenas campesinas; Adriaen Brouwer, que fue represaliado por los españoles, acusado de espía, aunque dejó una vibrante obra con escenas del hampa; Peeter Neefs, autor de muchos interiores de iglesia; Frans Snyders, colaborador de Rubens y destacado pintor de animales y naturalezas muertas, o Frans Pourbus II, que coincidió con Rubens en Mantua y que también pintó a María de Medici, reina de Francia, en un retrato que guarda el Museo de Bellas Artes de Bilbao.

'Autorretrato'. (1622) de Anton Van Dyck, pintado por el artista cuando contaba unos 23 años de edad y estaba en Italia perfeccionado su estilo



 RUBENS Y SU ÉPOCA
 Museo Guggenheim Bilbao (Avda. Abandoibarra, 2)
 Del 2 de octurbre de 2002 a febrero de 2003




info@elcorreodigital.com