![]() |
||
|
|
«Les comenté la idea en una charla a Juan Ignacio Vidarte y Jon Azua» M. GALLEGO El director de la Fundación Guggenheim lo tiene claro: «La pelota está en el tejado de las autoridades vascas», dice Thomas Krens. Si quieren la "marca Guggenheim" para su nuevo museo tendrán que obtener primero la autorización del Consejo de Administración de la Fundación neoyorquina, que se ha enterado del tema por los periódicos. «La última reunión del Consejo fue el 5 de junio, y las autoridades vascas todavía no habían tomado la decisión», aclara Krens. «Yo recibí una señal de Juan Ignacio Vidarte de que esta decisión podría conocerse sobre el 10 de junio. Nuestra respuesta aquí fue de optimismo cauto. Personalmente lo veo viable, pero no puedo hablar por el consejo. Habría que presentarle más detalles». La próxima oportunidad para hacerlo será en septiembre, ya que hasta entonces no habrá otra reunión. Los tiempos son críticos, porque aunque Krens continuará involucrado en los proyectos de expansión del Guggenheim, su cargo sólo está garantizado hasta final de año, o hasta que la Fundación encuentre un nuevo director. Los acuerdos firmados por ambas entidades en 1991 y 1994 dejan claro que Bilbao no podrá extender la "marca Guggenheim" sin la autorización de Nueva York. Y sin ese nombre en la puerta sería difícil que los turistas prolongaran su estancia en Euskadi para ir a ver un museo remoto. Por eso Krens es especialmente cauto. Mientras el consejo neoyorquino no lo apruebe, todo lo que se hable del nuevo museo «es especular», insiste. Y por eso remacha que ni siquiera está claro que él forme parte del proyecto, porque si no es Guggenheim no habrá Krens, por mucho que la idea haya sido suya. Se la transmitió casualmente a José Antonio Vidarte y Jon Azua, «pero nunca hice una presentación formal, meramente estábamos hablando y se lo comenté», anota. «Bueno, creo que lo mencioné una vez en el consejo hace seis u ocho meses». Como padre de la criatura se siente halagado y «gratamente sorprendido» de que haya cuajado, por eso sería la persona más indicada para convencer al consejo de la Fundación. El tiempo corre y «dependerá mucho de la disponibilidad del terreno», dice sin atreverse a dar ningún plazo. «Cuando vengan con lo adecuado tendremos la respuesta adecuada». |
|
|
|