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Y DESPUÉS, ¿QUÉ?



Un recinto reservado a los niños

G. CARRERA / J. P. MARTÍN

La colonia de Sukarrieta siempre ha tenido un mismo destinatario: los niños. Los 80.000 metros cuadrados que ocupa en la actualidad han estado relacionados de una forma u otra con los más jóvenes. Para conocer los orígenes de este terreno hay que remontarse a la época de Ramón de la Sota; el famoso naviero los adquirió para destinarlos a los hijos de los trabajadores de la mar. Posteriormente fue Eliseo Migoya, que entonces ocupaba el cargo de director de la Caja de Ahorros Municipal de Bilbao, el que compró la finca con el edificio por 800.000 pesetas.

El proyecto para su remodelación fue encargado, con un presupuesto cercano a las 400.000, al arquitecto Ricardo de Bastida, que planteó un edificio de arquitectura regionalista. La colonia fundada y sostenida por la entidad de ahorro se inauguró en 1925. También fue conocida como Casa de la Virgen de Begoña. Estaba destinada a contribuir a la mejora y fortalecimiento de la salud de los niños de Bilbao y la provincia, con el fin de prevenir enfermedades como la tuberculosis mediante una vida al aire libre, una buena alimentación y baños de mar. El centro recibió incluso la visita del rey Alfonso XIII.

Desde entonces miles de jóvenes han pasado por sus instalaciones. Con el paso del tiempo las dependencias sufrieron otra reconversión en su funciones, y desde hace 25 años el centro se convirtió en algo similar a una granja escuela donde los pequeños aprenden educación medioambiental, según un modelo de enseñanza experimental. El recinto cuenta con piscina, campo de fútbol, huerta con invernaderos y caballos.