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Sheldon Nodelman: «Todo arte es peligroso»

«El Guggenheim de Bilbao es un museo muy bueno para obras tridimensionales; mejor que el de Nueva York»

J.A. GONZÁLEZ CARRERA

Experto en expresionismo abstracto -esa pintura carísima que surge a mediados del XX en Nueva York firmada por nombres como Pollock y Rothko-, Sheldon Nodelman es quizá el máximo conocedor de éste último, el más radical y espiritual de todos. Este catedrático de historia del arte de la Universidad de California (San Diego) ha pasado por Bilbao para hablar de la influencia del arte de EE UU, precisamente en el Guggenheim.

-¿Hay un arte norteamericano?
-Cada sociedad genera sus propios productos culturales. Hay un arte americano en este sentido circunstancial del espacio, del entorno. ¿Pero tiene cualidades específicas? Esto es más complicado. Es difícil determinar si hay un arte genuinamente americano.

-Quizá sea algo que se distingue por los intereses económicos y políticos que subyacen detrás del arte y de determinados artistas.
-Es complicado. Ambas cosas son verdad, pero insisto en que hay un arte americano porque es un arte que se hace en Améri ca y por artistas americanos, aunque el concepto "americanos" es muy amplio. La mayoría de los artistas importantes de la Escuela de Nueva York, los expresionistas que forman el primer movimiento artístico realmente fuerte que surge en América, no eran nativos de EE UU; Rothko vino de Letonia; De Kooning, de Holanda... En fin.

-Algunos como Cy Twombly, que se autoexilia en Europa en los 60, es considerado el más europeo de los artistas norteamericanos... Quizá con él se pueda distinguir entre lo europeo y lo americano.
-Esto de las expatriaciones es justo algo que se da bastante en el campo artístico de EE UU; algo que habla además de la filiación que hay entre el arte americano y el europeo. Es un fenómeno que muestra la disconformidad de muchos intelectuales ante el panorama de su propio país. Hay que saber que el que se expatria no tiene en su nuevo país las mismas responsabilidades: alguien como Duchamp hace el viaje inverso y deja Europa por EE UU, donde tuvo una época brillante; en EE UU se sintió libre.

-¿Qué subyace en Twombly?
-No sé muy bien qué le llevó a dejar EE UU y a vivir en Roma. Los restos de la cultura antigua entusiasman en EE UU, donde casi todo es nuevo. Estar delante de objetos que reflejan la historia transmite una experiencia de gran profundidad.

-Usted mismo tiene un gran interés por él arte clásico; ¿no se han encontrado nunca en Roma?
-No le conozco personalmente. En mi caso, una de mis especializades es la Antigüedad clásica.

-El "Discurso de Cómodo", ese ciclo pictórico de Twombly de 1963, que es la adquisición más cara del Guggenheim Bilbao (21,5 millones de euros) versa sobre el ascenso y caída del último tirano de Roma. ¿La abstracción puede reflejar una narración?
-Cuando nos enfrentamos a una obra de arte, el título ya nos sugiere lo que tenemos que pensar. Pero el arte figurativo no se diferencia mucho del abstracto; todo arte es abstracto y a la vez concreto, porque tiene que expresar sensaciones específicas; la cuestión es cómo combinar esos factores para construir distintos tipos de retórica.

-¿Cómo tomar esos nueve cuadros inseparables?
-Al verlos me han venido a la cabeza un par de idas: Cómodo, el emperador, es conocido por un busto barroco, muy detallado y con gran contraste de luces y sombras, en el que aparece ataviado como Hércules. Tiene una analogía con la obra de Twombly. La otra cuestión es de tipo histórico: por lo que conocemos de Cómodo, sabemos que fue una personalidad muy extravagante que vivió en época convulsa. Me parece que la obra de Twombly representa esa agitación; creo que es un retrato psicológico de la personalidad de Cómodo.

-Este museo presume también de un cuadro de Rothko de 1952; otra de sus grandes adquisiciones: ¿tan importante es en la producción de Rothko?.
-Para mí, es uno de los mejores ejemplos de su periodo clásico, en un formato que atrajo la atención mundial sobre el pintor. Ésta es una obra impresionante, espectacular; para empezar, porque es de las pocas que tiene en horizontal. Casi todas las obras que hace son en vertical, ofreciendo la sensación de atrapar al espectador en un drama; este cuadro expande en cambio el espacio y crea una sensación distinta. Un cuadro muy especial. La calidad de la pintura es también extraordinaria; muestra la relación vibratoria entre los colores.

-¿Qué le parece este museo, con obras importantes y permanentemente a la vista de artistas de EE UU tan significados como Serra, Koons, Jim Dine o Louise Bourgeois?
-Me siento en un entorno familiar, rodeado por amigos. De hecho, algunos de esos artistas son amigos personales. Es un lugar fantástico para el arte; bastante mejor que el Guggenheim de Nueva York. Aquí las piezas pueden verse desde muy distintos ángulos; incluso desde arriba, como con las esculturas de Serra. Éste es un museo muy bueno para obras tridimensionales.

-Experto en expresionismo abstracto, muchos en Europa piensan que si este movimiento se difundió con fuerza fue porque formó parte de la propaganada de EE UU cuando la Guerra Fría.
-Ya, pero la producción artística es la que es; no fue en ningún caso lo que movió a aquellos artistas. También muchos americanos vieron aquello de la Escuela de Nueva York como algo asociado al comunismo; de hecho, casi todos aquellos artistas eran de izquierda y muchos los consideraban peligrosos.

-¿El expresionismo abstracto puede ser peligroso?
-Todo arte es peligroso; por esa razón, la Administración siempre tiene un ojo puesto en el arte de cada momento. El arte está en contraposición con la realidad y esto puede ser problemático.

Botes misteriosos
-Ante la potente difusión de muchos artistas norteamericanos, pasan desapercibidos los de otros lugares; ¿le interesa algún artista europeo?
-Me interesan muchos artistas europeos; si hablamos de aquel periodo de la Escuela de Nueva York, los 50 y 60, en Europa había tres artistas espectaculares: Yves Klein, Piero Manzoni y Beuys.

-Un viejo colega de Manzoni asegura que dentro de sus latas de "mierda de artista" no hay el producto anunciado en el envase, sino yeso; ¡qué desilusión! ¿Deben abrirse?
-Ja, ja. Lo que Manzoni hace es crear la expectativa de ese hipotético contenido; crea un misterio.

-¿Da igual lo que contengan?
-Importa si no lo sabes, si no lo descubres. Abrir las latas de "mierda de artista" de Manzoni sería injusto, como destripar una obra de teatro viendo lo que hay detrás, aunque a veces la propia "maquinaria" sea parte del espectáculo.

g.carrera@diario-elcorreo.com