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ANALISIS Y BALANCE
ESCAPARATE DE LUJO
OPINIONES
CIFRAS
INF. GENERAL
DOSSIER 1997
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Escuela
de color
El Guggenheim expone la obra de
119 niños que han aprendido historia y expresión
corporal a través del arte
Iñaki Esteban / Bilbao
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La fiesta
Un cabezudo, unos tambores y unas cornetas, realizados con tubos
de desecho. |
¿Para qué
sirve el arte? A esta eterna pregunta se ha contestado de casi
todas las maneras posibles. Para disfrutar de la obra contemplada,
para entablar una conversación sobre lo que se ve, para
reflexionar o criticar: éstas son las respuestas más
frecuentes. Pero a los niños también les vale como
instrumento para aprender, y no sólo eso que aparece en
la cartilla de calificaciones como expresión plástica,
sino también otras asignaturas como historia o expresión
corporal.
La prueba se encuentra, hasta el 16 de julio, en la sala 105
del Museo Guggenheim Bilbao. En ella se exponen 575 obras de
119 niños de 6 a 11 años, alumnos de seis colegios
del País Vasco que han participado en el programa 'Aprendiendo
a través del arte', patrocinado por la BBK.
La iniciativa surgió hace treinta años en Nueva
York, cuando las autoridades educativas suprimieron las clases
de enseñanza artística de las escuelas, precisamente
porque les parecía inservible y al parecer querían
que todos los alumnos fuesen futuros 'tiburones' bursátiles
de Wall Street. Natalie K. Lieberman, una mujer con mucho dinero,
consideró que la medida era absurda, y en coordinación
con el Guggenheim de Nueva York puso en funcionamiento el programa
'Learning Through Art' (Aprendiendo a través del arte).
El área de Educación del Guggenheim de Bilbao,
dirigida por Marta Arzak, ha trasladado por tercera vez las ideas
de Lieberman al País Vasco con la ayuda de artistas y
educadores. Primero se seleccionaron seis centros educativos,
tres en Vizcaya, dos en Guipúzcoa y uno en Álava,
y a continuación se eligió a seis artistas, Aimar
Arriola, Julio Hernández, Roberto Landeta, Iratxe Larrea,
Mercedes Périz y Ana Isabel Román.
Además, la fotógrafa Begoña Zubero trabajó
con niños de Harlem para que a través de la fotografía
descubrieran los rincones y personajes de su barrio, y la portorriqueña
Esther Moux hizo lo mismo con los alumnos de San Antonio de Etxebarri.
Profesores y artistas se reunieron a principios de curso para
intercambiar impresiones y los creadores trabajaron con los niños
durante veinte semanas. Los problemas que se intentaron resolver
a través del arte eran muy concretos.
Una profesora del colegio Padre Orbiso de Vitoria se quejaba
de que sus alumnos no eran capaces de entender el proceso de
la evolución humana. No podían imaginarse una época
en la que sólo hubiese dinosaurios, sin hombres alrededor,
porque 'Parque jurásico' es más fuerte que las
explicaciones de los enseñantes. El artista Aimar Arriola
les hizo ver que la historia es muy larga, que el ser humano
surgió en un periodo determinado y que la vida en un castillo
medieval levantado en tres dimensiones por los niños,
con sus figuras y objetos no se parece mucho a la de ahora.
La clase de expresión corporal, en el centro Maiztegi
de Iurreta, se convirtió en una muestra de la elasticidad
de los materiales. Una lata de conservas, dura como la hojalata,
se pintó de verde y se transformó en una rana.
Unos trozos de poliuretano adoptaron las formas de las vacas
lecheras. Y para que los niños no pensaran que el ocio
consiste simplemente en los videojuegos, crearon sus propios
juguetes.
El cuerpo, los cinco sentidos, la textura de los objetos del
entorno y la transformación de los materiales en una fábrica
son otros temas explorados a través del arte. La exposición
es un juego para la vista, encuadrado en unos colores chillones
que cubren las paredes y en un montaje que no desmerece en nada
a lo que hay en los pisos superiores del museo.

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La transformación de los materiales
¿Para qué sirven las cosas hechas en la fábrica?
Con la ayuda de la artista Ana Isabel Román. |
LA PROFESORA PALOMA PICASSO
Natalie K. Lieberman, fundadora del programa 'Aprendiendo
a través del arte', tenía la convicción
de que los niños aprenden escuchando, ha-blando, creando,
actividades que mejoran su autoestima y ayudan a su crecimiento
personal. Por eso llevó la iniciativa a los barrios más
desfavorecidos de la ciudad norteamericana. En el proyecto han
colaborado como profesores el trompetista de jazz Wynton Marsalis,
Paloma Picasso y Robert Rauschenberg, entre otros.
Durante el año académico que ha terminado hace
unos días, los niños de Nueva York han explorado
el origen del lenguaje mediante la composición de sus
propias obras dramáticas, con su escenografía y
vestuario. Otros alumnos, de Brooklyn, analizaron la influencia
de los inmigrantes en la cultura neoyorquina y los pequeños
estudiantes de una escuela de Queens crearon esculturas y murales
que reflejaban la vida de incas y aztecas.
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