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Una Inauguración muy esperada
A lo largo de los últimos cuatro años hemos visto crecer la silueta del Guggenheim, desde las primeras formas hasta el magnífico edificio que es hoy en día. Nos resulta, ya, una estampa familiar de nuestro paisaje cotidiano.
Tras modificar varias veces el calendario, los responsables del Guggenheim decidieron organizar una quincena inaugural repleta de acontecimientos. Desde el día 3 de octubre hasta el 18 se ha podido disfrutar de un programa de actividades que ha culminado con la gran Gala a la que han asistido 800 personalidades del mundo de la política , la empresa y la cultura y que ha estado presidida por Sus Majestades, los Reyes D. Juan Carlos y Dª Sofía.
Las dos semanas que han mediado entre una y otra fecha se han convertido, en palabras de Juan Ignacio Vidarte -director del Museo-, en " una ocasión histórica e irrepetible para trasladar la importancia del Guggenheim a la ciudadanía".
En el interior del mueso, se han sucedido durante estos días visitas de los sectores más representativos de la ciudad: los trabajadores y personas que han hecho posible la existencia del Museo, los touroperadores, directores de hoteles, galeristas, periodistas, críticos de arte, comerciantes, artistas, empresarios, políticos, y ¡cómo no!, un día especial para los primeros "Amigos del Museo". En total, unas diez mil personas han visitado esta quincena el museo.
Y en el exterior del Guggenheim, el público ha podido contemplar obras proyectadas sobre la superficie del edificio, un maratón fotográfico, un concierto de Tomás San Miguel acompañado de dos txalapartaris y de Kepa Junquera, así como fuegos artificiales.
Para celebrar la apertura de la pinacoteca, el día 17 subieron al escenario, colocado en la explanada del Museo, los ritmos del gospel del grupo The Children of the Godspel Mass Chair que se entremezclaron con las notas de Joaquín Achucarro, interpretando a Bernstein o Copland. Ainhoa Arteta emocionó con una aria del Fausto de Gounod. El grupo de danza Momix hizo las delicias de todos con su escenificación de un cuadro de Rotko. Y todo concluyó con la sorpresa final: Ainhoa Arteta cantando Summer Time de Gerswin, con el acompañamiento de Achucarro al piano, la orquesta y el grupo de gospel.