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El Guggenheim descubre las acuarelas y pasteles de Max Beckmann

El pintor alemán se recuperó del horror vivido en la guerra del 14 con su obra en papel, lúdica y personal

J.A. GONZÁLEZ CARRERA
Max Beckmann en una foto de archivoMax Beckmann (Leipzig, 1884-Nueva York, 1950) vio espantado en 1937 cómo los 'agentes culturales' del régimen nazi incluían diez de sus cuadros, que hablan de la distorsión de la relaciones humanas y de la traición al devenir de la especie, en la Exposición de Arte Degenerado. Por este motivo dejó su país para no volver nunca. Murió en Nueva York sólo 13 años después. Rehabilitado y cotizadísimo -su 'Autorretrato con corneta', de 1938, ostenta con 16,6 millones de euros el precio récord de una pintura alemana del XX-, una exposición descubre ahora en el Guggenheim su universo más personal, el de sus acuarelas y técnicas mixtas sobre papel, inéditas hasta su exhibición en primavera en el Schirn Kunsthalle, de Fráncfort. Una oportunidad única, que tardará en repetirse, debido a la necesidad de proteger de la luz este tipo de obra.
Beckmann, que trabajó 'descabalgado' de los grupos de El Puente y El jinete azul, vivió en directo los horrores de la I Guerra Mundial y llegó a padecer un "colapso nervioso". Esta tragedia inspiró su obra. Años después, en esta otra parte de su trabajo, que acomete con decisión desde 1924, se muestra más vitalista, lúdico e irónico, como si se ayudara de ella para superar el horror vidido.
"Se diría que quiere demostrar que es incluso capaz de no tomarse tan en serio", considera su nieta Mayen Beckmann, comisaria de la muestra con Siegfried Gohr.

g.carrera@diario-elcorreo.com