PORTADA
NOTICIAS
EXPOSICIONES
INF. GENERAL
ALBUM DE FOTOS
VISITAS ILUSTRES

Y DESPUÉS, ¿QUÉ?



Ecos de irrintzi en el Guggenheim

La obra de doce artistas de la "cantera" vasca se ha adueñado de la tercera planta del museo dentro del programa de actos del décimo aniversario

J.A. GONZÁLEZ CARRERA Chacun a son gôut
Un irrintzi contenido recorre desde ayer las galerías y pasillos del Guggenheim; sale de una sala semivacía en la que hay un fuego eterno en una vulgar lata, como «un aparente "ready made"» sacado de la violencia callejera con la que se ha convivido en el País Vasco los últimos 30 años. Un montón de banderolas con anagramas y logotipos característicos de Eduardo Chillida cuelgan por los pasillos. Sucede que la obra de doce artistas vascos o formados en Euskadi se ha apoderado hasta el 3 de febrero de la tercera planta del museo en su décimo aniversario.
La selección de los artistas ha corrido a cargo de Rosa Martínez, ex directora de la Bienal y el Museo de Arte Moderno de Estambul y corresponsable con María de Corral de la de Venecia en 2005. Una selección que ella misma consideró «subjetiva, pero no arbitraria». El director general del museo, Juan Ignacio Vidarte, habló de «artistas que comparten unas determinadas señas de identidad o de pertenencia», se supone que al País Vasco.

ITZIAR OKARIZ
El grito de una mujer
El reiterativo irrintzi -grito ancestral de comunicación que en el País Vasco se ha mantenido en las celebraciones- es emitido en un ciclo sinfín por Itziar Okariz (San Sebastiàn, 1965), que aparece en un vídeo aplicada en la faena, documentando su propia acción. La imagen y el sonido van algo desacompasados, enfatizándose de esta manera la distancia entre el emisor y el receptor de un mensaje. El identitario y popular y grito, en la voz tal cual de una mujer, rebota en las paredes de la modernidad.

ASIER MENDIZABAL
Fuego en el museo
Okariz comparte sala con el postdadaísta por momentos Asier Mendizabal (Ordizia, 1973). Él firma el fuego de la lata, sacado de cualquier acto de violencia en la calle. Un tremendo tubo extrae los gases de la cumbustión fuera del museo. Mendizabal completa la instalación con una suerte de dibujos coloreados como los de un niño, en los que maneja con ironía señas de identidad como el "Atleti de Bilbao" o el Orfeón Donostiarra.

IBON ARANBERRI
Huella social de Chillida
La ironía prima también en el trabajo de Ibon Aranberri (Itziar-Deba, 1969). Él es el autor de la festiva instalación de banderolas con anagramas y logotipos creados por Eduardo Chillida, desde los años 70, para numerosas iniciativas como la campaña por una Costa vasca no nuclear, las gestoras pro amnistía, en favor del euskera, para identificar a la Universidad del País Vasco o distintas corporaciones. Se trata de «uno de los ejemplos más claros de identificación directa entre estética artística y cultura popular», en palabras del artista.

CLEMENTE BERNAD
Violentos embozados
El fotógrafo de prensa Clemente Bernad (Pamplona, 1963) abunda también en cuestiones de identidad que llevan a muchas personas en Euskadi a esconderla bajo capuchas. Bernad los fotografía siniestros y temibles, confrontándolos con imágenes de algún funeral de víctimas de ETA; en alguna imagen aparece el ex general Galindo, condenado por el caso "Lasa-Zabala". También hay escenas de una huelga petrolera en Venezuela, de las cárceles turcas, del viaje de los jornaleros o del estado de la prisión de Carabanchel a poco de ser clausurada en 1998. En una de las fotos aparece un trozo de tela colgado del muro desconchado por las puntas, a modo de fondo para las fotos de las fichas de ingreso; como si fuera una Santa Faz, tantas veces pintada por maestros del pasado.

JUAN PÉREZ AGIRREGOIKOA
Tener amo
«¿Habéis cedido a vuestro deseo?», dice una gran pancarta que cuelga en el atrio del museo. Anuncia una disquisición curiosa sobre el apego de la especie humana a tener amo y a ser seguidista de lo que dicen otros. Pérez Agirregoikoa (San Sebastián, 1963) presenta varias instalaciones de aspectos desastrado, basada en la forma de anunciarse; en aquel caso utiliza la iconografía de los aficionados al fútbol más devotos y hasta agresivos. Sobre una ikurriña estampa la leyenda "Repudia el sexo"; junto a un monigote pateado: "Rechaza la procreación"; en una banda en caracteres góticos: "Olvida a tus padres". Sorprendente.

AITOR ORTIZ
Un agujero en el museo
El fotógrafo Aitor Ortiz (Bilbao, 1971) interactúa con la arquitectura del museo mediante una instalación de 20 imágenes modulares engañosas, que trastocan la percepción del espacio. Toda una sala aparece modificada de esta manera. La instalación es penetrable y dentro tiene abierto un ventanuco sobre la gran sala del museo para perfeccionar la trampa visual. Lo suyo es una puesta en escena de gran perfección plástica que ocupa quince metros lineales de una galería de la tercera planta.

SERGIO PREGO
Párpados del museo
Por una parte de la gran cristalera que da a la ría, en pleno atrio, el museo ha adquirido una especie de párpados rígidos que se abren y cierran; pertenecen a un sistema de paneles accionados de forma neumática ideado por Sergio Prego (San Sebastián, 1969) para jugar con la compleja arquitectura de Gehry. Es la obra más tecnificada de todas; este artista afincado en Nueva York acostumbra a trabajar con sistemas dinámicos para enfatizar las vivencias espacio-temporales. «Lo que más me excita -explica- es el movimiento virtual de la arquitectura de Gehry».

MAIDER LÓPEZ
Una sala inesperada
También Maider López pretende deparar una vivencia espacial extraordinaria al espectador. Dentro de una de las tres salas utilizadas para la muestra ha introducido un espacio redondeado que parece corregir al propio Gehry: una galería que era como cuadrada parece ahora una de sus curiosas galerías de forma no estandarizada. En medio ha colocado además una especie de gruesa chimenea que se estrecha hacia el lucernario central de la sala. El lugar es simplemente transitable.

ELSSIE ANSAREO
Retratos en claroscuro
Un sinfín de personajes pueblan las fotografías que como cuadros enormes del barroco ha realizado Elssie Ansareo (México DF, 1979) para la ocasión. Es como escenificar una cúmulo de relaciones genealógicas, en palabras de la comisaria, con claroscuro y todo, pero la técnica fotográficadel blanco y negro. Todo un hallazgo, seguramente, en el trabajo más complejo de esta artista norteamericana afincada y formada en Bilbao.

MANU ARREGUI
Huesos de cristal
El caso público de la famosa "Niña de los huesos de cristal", la ex gimnasta Vanesa Jiménez, es el leit-motiv de la instalación videográfica de Manu Arregui (Santander, 1970). El artista confronta unas imágenes reales de esta mujer, cuyo físico está deformado por la enfermedad, con otras en las que aparece como un personaje de dibujos animados en 3D. Al mismo tiempo, recita un texto que habla de superación personal. Arregui pone el acento en un juego imponente entre la realidad de la persona y su recreación ficticia por los medios de comunicación que explotan este tipo de historias a veces plagado de sentimentalismo.

ABIGAIL LAZKOZ
Miedo a la muerte
Abigail Lazkoz (Bilbao, 1972) es tan contemporánea como todos los demás, pero a partir del dibujo, una técnica que ella devuelve a la actualidad y que le sirve para tratar cualquier tema en los muros de los museos. Ella se expresa en un folio y otros colegas, en este caso un grupo de alumnos de Bellas Artes de la UPV la han ayudado a aumentarlo de escala. Las imágenes reflejan un cementerio un tanto cómico, con los huesos y las caras de los muertos recogidos en unos espacios cúbicos. En los rótulos de las lápidas aparecen un campeón del mundo, una miss universo, el soldado desconocido... «Lo que la posteriodad dice de nosotros». «Quiero romper una lanza en favor del dibujo; un medio muy válido para expresarse: A mí -comentaba ayer la propia artista- me ha servido para retomar un tema como el de la muerte que siempre me da mucho miedo».

IXONE SÁDABA
En busca del tornado
La identidad y la muerte son también los grandes temas de Ixone Sádaba (Bilbao, 1977) en esta exposición. La artista, que ha vivido un tiempo en Nueva York, presenta fotos en las que la imagen de una persona se desvanece en una cama revuelta. En otra habla de desaparición a gran escala, producto de un viaje que realiza por EE UU, cámara en mano, para cazar tornados e intentar captar su fuerza destructiva. Su sensación después de aquello: «el país de la conquista y la gran potencia también experimenta la pobreza y la destrucción».

g.carrera@diario-elcorreo.com