| Los visitantes extranjeros son los mayores entusiastas del Museo
Guggenheim de Bilbao y, además, lo son en todos los aspectos, según
una encuesta realizada por la empresa Ikerfel para EL CORREO entre 400
personas durante las dos primeras jornadas de apertura al público.
El Guggenheim, en términos generales, recibe el respaldo unámine
de quienes lo han visitado -lo valoran positivamente el 92%, es decir nueve
de cada diez personas-, una actitud que crece entre los jóvenes
y entre los residentes en Vizcaya. Quienes lo rechazan, sólo un
1% de los encuestados, lo hacen porque no creen justificada la inversión
de 23.000 millones de pesetas. El valor artístico de las obras y
el coste del proyecto son los aspectos más cuestionados.
Los ciudadanos vascos están claramente satisfechos con el Museo Guggenheim y, además, cada vez lo están más. Sólo superados por el fervor manifestado por los visitantes extranjeros, que se muestran entusiasmados sin reservas con todos los aspectos concercientes a la pinacoteca de arte moderno y contemporáneo. Esta positiva consideración por parte de la ciudadanía supera, incluso, a la generada por el metro de Norman Foster. Según señalan los encuestados, «es bueno que el Guggenheim esté ahí. Tan bueno como el metro», contribuye más que el metro a dar una buena imagen de la ciudad», y todo ello, «pese a que no es algo de primera necesidad en el uso diario». Otro dato reseñable es el cambio en positivo registrado en la consideración social desde la última encuesta, realizada en mayo pasado. La valoración del edificio del arquitecto Frank Gehry no plantea ninguna duda. El 97% de los visitantes lo juzga como un edificio atractivo, bello y sorprendente. Esta pasión alcanza el 100% cuando se trata de personas de otros países. La opinión sobre el interior del edificio no decae en absoluto ya que el 92% lo considera «bonito por dentro».
Obras expuestas A la hora de valorar las obras de arte expuestas en el museo, las repuestas dejan de ser unánimes y aparecen diferencias en los criterios. Aquí el entusiasmo total que consigue la estética del edificio se quiebra y sólo la mitad de los visitantes se deja impresionar por el contenido pictórico y escultórico. Así, un 54% -dos de cada cuatro visitantes- considera b«astante o muy interesantes» las piezas, un 7% las juzga de poco interés, y resulta significativo que un 36% opte por la «prudencia». Además, un 39% califica lo expuesto como «verdaderas obras de arte» mientras que un 29% lo ve como un mero espectáculo. Las personas de otros países contemplan con mejores ojos las obras expuestas: los porcentajes se elevan al 78% a la hora de considerar interesantes cuadros y esculturas, y un 43% las califica como obras de arte. Las mejoras del entorno que ha llevado emparejado la apertura del museo también reciben el aprobado -dos de cada tres- de la población; un 11%, sin embargo, lo puntua negativamente. Aquí, una vez más, son los extranjeros y las personas mayores de 60 años las que mejor valoran la urbanización realizada en los alrededores del museo. Los ciudadanos que se han acercado a contemplar el Guggenheim y sus obras lo han hecho, casi siempre, acompañados por familiares o amigos. Sólo un 17% ha preferido la soledad a la hora de admirar lo expuesto. La experiencia para todos ha resultado satisfactoria: un 86% afirma haberse divertido «bastante o mucho» durante la visita y, además, un 96% dice que recomendará a sus amigos y familiares que acudan al museo. Además, un 87% anuncia que repetirá la visita. Todos estos datos ponen de relieve que el Museo Guggenheim emerge como un importante polo de atracción y ocio para los ciudadanos. Curiosamente, los encuestados consideran adecuado el precio de la entrada: «Algo bastante curioso ya que, normalmente, a la pregunta sobre si algo es caro o barato, la gente tiende a respoder, sin pensárselo demasiado, que el precio resulta elevado». Un 18%, sin embargo, mantiene que el precio es excesivo. Un 83% estima que las 700 pesetas de la entrada es el precio adecuado. Los jóvenes entre 18 y 25 años están convencidos de que merece la pena haber pagado. Lo cierto es que la apertura del Guggenheim ha despertado grandes expectativas no sólo en la ciudad, sino también entre otros colectivos. Los actos de inauguración, y sobre todo, su apertura al público, han contribuido a aumentar este convencimiento respecto al anterior sondeo del mes de mayo.
23.000 millones Un 89% cree que contribuirá a difundir una nueva y mejor imagen de Bilbao -el 76% en mayo-, un 69% considera que ayudará al desarrollo económico y social, y un 93% está convencido de que el edificio de Gehry será emblemático para la ciudad. Aquí, los extranjeros también se disparan: un 99% entiende que ayudará al desarrollo económico de Bilbao y un 91%, que facilitará el intercambio cultural. A la hora de opinar sobre la inversión también decrece la unanimidad. Un 58% coincide en justificar la inversión de 23.000 millones de pesetas, un 15% no lo cree en absoluto necesario y un 27% matiene sus dudas. Respecto a la encuesta de mayo, disminuye de forma clara -del 35% al 15% actual- el colectivo de personas que se oponía a este gasto público. Los extranjeros -siete de cada diez- son otra vez los que más lo justifican, mientras que los visitantes del resto de España creen excesivo el coste de la operación del Museo Guggenheim de Bilbao.
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