| La obra de Eduardo Chillida, Antoni Tápies, Robert Motherwell y David Smith simbolizará la confluencia de ideas entre España y Norteamérica en el Guggenheim de Bilbao, que en su inauguración ofrecerá una inmensa retrospectiva con los fondos de Nueva York. La muestra presentará un discurso cronológico, desde el arte moderno -en el tercer piso- hasta el conceptual de la planta baja. Robert Motherwell tenía 21 años cuando estalló la Guerra Civil Española en 1936, un acontecimiento que marcó a todos los de su generación, según reconoció posteriormente el propio artista. Una tragedia que Motherwell empleó para reflejar la injusticia en general y a la que dedicó más de doscientas pinturas. El creador estadounidense concibió sus Elegías a la República Española como conmemoraciones del sufrimiento humano, una etapa que inició con el cuadro A las cinco de la tarde, inspirado en el poema de Federico García Lorca. En la muestra La tradición de lo nuevo, organizada en Bilbao en 1995, la Fundación Guggenheim ya mostró el lienzo Domingo de Pascua de 1971. David Smith (1906-1965), el escultor estadounidense más original y prestigioso de su generación, admirador de Miró, Picasso, Gargallo y especialmente influido por Julio González, también quedó ligado a España por los ideales universales de la Guerra Civil. Durante la contienda, identificado con la izquierda, recaudó fondos para el Gobierno de la República. Las creaciones de estos dos artistas norteamericanos compartirán dos salas con las pinturas y esculturas de Tápies y Eduardo Chillida en la segunda planta del museo Guggenheim, un agrupamiento que permitirá explicar los nexos, diferencias y aportaciones colectivas e individuales de cuatro autores geográficamente alejados. La presencia de estos artistas servirá para poner el acento en la confluencia de ideas entre América y España, y más en concreto entre EE UU, Euskadi y Cataluña. El diálogo entre el Viejo y el Nuevo Continente será una constante en el edificio de titanio y piedra de Gehry.
Las obras, por plantas La representación de Motherwell, Smith, Tápies y Chillida en la pinacoteca de la Quinta Avenida será enriquecida con las próximas adquisiciones de las instituciones vascas, que invertirán 6.000 millones de pesetas en confeccionar una colección propia. La fundación del museo vasco negocia en la actualidad, entre otras cosas, la compra de diversas piezas de los dos creadores españoles. El día de la inauguración, el próximo 3 de octubre, el museo ofrecerá una inmensa retrospectiva de los fondos de Nueva York. Un boceto de programación, al que ha tenido acceso este periódico, sitúa en la tercera planta del edificio el arte de principios de siglo. El discurso histórico comenzará con obras cubistas de George Braque, Picasso, Delaunay, Gris, Léger; piezas futuristas de Balla, Boccioni y Severini; una representación expresionista de Kandinsky -el autor mejor representado en la colección-, Jawlensky, Klee o Kokoschka; el constructivismo de Josef Albers, Laszlo Moholy-Nagy, Mondrian o Gabo; y el surrealismo de Dalí, Miro, De Chirico, Ernst o Magritte. La visita al museo exigirá, como en el edificio de Lloyd Wright, subir hasta lo más alto para posteriormente descenderbajar, por orden cronológico, hasta la planta baja. El segundo piso acogerá las obras clave de la colección del Guggenheim Bilbao, los logros históricos de las artes plásticas en la segunda mitad del siglo XX. La esencia será el intercambio cultural entre Europa y América, el desarrollo del arte de la época en las dos orillas del Atlántico. Aquí aparece el expresionismo abstracto de Willem De Kooning, Guston, Pollock, Rothko, Still, Newman, Motherwell, Matta, Kline, Tobey; el arte informal de Basaldella, Dubuffet, Riopelle o Hartung; el arte pop de Hamilton, Lichtenstein, Polke o Warhol; así como obras minimales de grandes dimensiones de Kelly, Tuttle, Lewitt o Stella.
Ellsworth Kelly El espacio reservado a la colección enciclopédica en la planta baja acogerá la pintura europea y americana de los años ochenta: obras de Baselitz, Clemente, Kiefer, Lupertz o Schnabel, acompañadas de sus refentes históricos -Bacon, Balthus, Dubuffet y Giacometti-. A su lado, la escultura minimal de André, Tony Smith, Morris, Serra, Flavin o Nauman; el arte povera de Kounellis, Pistoletto o Merz; y el conceptual de Kosuth, Darboven o Kawara. Por otra parte, Ellsworth Kelly, uno de los artistas que rechazó las pinceladas del expresionismo abstracto en favor de una pintura de formas geométricas, contará con una sala monográfica. |
|
|