| Una media de 1.329 personas han visitado diariamente la colección de pintura antigua de Budapest que exhibe el Museo de Bellas Artes de Bilbao desde el pasado 25 de febrero, una cifra récord en la historia de la pinacoteca. La vertiginosa actividad del centro dirigido por Miguel Zugaza, que en la actualidad combina esta muestra con 'La anunciación del Greco', una recopilación de obra gráfica de Eduardo Chillida y una exposición de Francisco Iturrino, han situado al Museo de Bellas Artes muy cerca de la media de visitantes de pinacotecas tan prestigiosas como el Prado y el Thyssen. La muestra sobre Ignacio Zuloaga celebrada en el Museo de Bellas Artes de Bilbao en 1991 ostenta la cifra récord de visitantes de la pinacoteca: 41.657 (905 diarios). No obstante, cuando aún faltan 28 días para finalizar la muestra de obras maestras de arte español en Budapest, la exposición ha contabilizado 26.583 visitantes, con una media también sin precedentes: 1.329 al día. La expectación levantada por esta colección, compuesta por lienzos de El Greco, Velázquez, Zurbarán, Ribera, Murillo, Goya y Zuloaga, ha llegado a provocar colas de más de una hora para poder contemplar las joyas de la pinacoteca húngara, lo que ha obligado a regular el acceso durante los fines de semana. El Museo de Bellas Artes de Bilbao, que comienza a recuperar una posición de privilegio en el panorama artístico nacional, ha desarrollado durante el último año una frenética actividad cultura. Con la llegada de Miguel Zugaza a la dirección de la pinacoteca, el centro ha exhibido exposiciones de la calidad de La Sociedad de Artistas Ibéricos y el arte español en 1925, Eugenio Lucas Velázquez en el Museo de La Habana, La suite Senefelder de Eduardo Arroyo, La mujer sentada de Julio González y John Flaxman. La difusión del modelo clásico.
Un programa de lujo Un trabajo trepidante de colaboración con otros centros culturales e instituciones financieras, como el Reina Sofía, el Thyssen, la Fundación Mapfre, Iberdrola, la BBK y el BBV, ha concluido en 1997 con un programa de primera línea. En las últimas semanas han coincidido, junto a la colección de Budapest, una muestra de la obra gráfica realizada por Eduardo Chillida durante la última década, una exposición de Francisco Iturrino y La Anunciación del Greco, «una pieza que el Prado no hubiera cedido a ningún otro museo del resto del Estado», lo que demuestra el prestigio de la pinacoteca vasca y «la confianza que despierta su equipo técnico», precisa Zugaza. El Museo de Bellas Artes de Bilbao ha logrado situarse durante las últimas semanas en una media de visitantes muy próxima a la del Prado y el Thyssen, que ronda los 1.800 al día. «El museo, aunque estaba desempeñando una gran labor, necesitaba reencontrarse con la sociedad, un hecho que ahora debemos consolidar. Teníamos que tener las ideas muy claras para saber hacia dónde nos dirigíamos, elaborar un plan de futuro, coordinarnos con otras instituciones y, al mismo tiempo, reforzar nuestra propia personalidad, reclamar la posición que nos corresponde», explica el director de la pinacoteca. Miguel Zugaza considera que el Museo de Bellas Artes debe erigirse en la tarjeta de presentación de Bilbao y del País Vasco. «Es la tarjeta de visita para los que vienen aquí y para salir al extranjero. El museo debe jugar el papel de embajador de la cultura vizcaína y vasca, un papel que el Guggenheim, por sus características, nunca podrá desempeñar».
Pagar la entrada En lo que va de año, apenas 75 días, por el centro bilbaíno han pasado 48.828 personas, casi la mitad de la cifra registrada durante todo el año pasado (112.870). Las cifras, que han aumentado vertiginosamente, tendrán que enfrentarse con una auténtica prueba de fuego en mayo. El día 2, el Museo de Bellas Artes comenzará a cobrar la entrada: 400 pesetas. La pinacoteca vasca, que cuenta con un presupuesto anual próximo a los 300 millones de pesetas, ha logrado multiplicar por diez los recursos procedentes del mecenazgo. «La mayor parte de la inversiones van a parar en este momento al Guggenheim, un museo que se está creando. Por este motivo, no es el momento más adecuado para reclamar un mayor esfuerzo de las instituciones públicas. Así, hemos orientado la búsqueda de nuevos recursos hacia el patrocinio privado». El museo también tiene previsto acometer, de cara al año 2000, una serie de reforzas destinadas a aprovechar «más racionalmente» su equipamento y aumentar el espacio expositivo en 1.200 metros cuadrados. |
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