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PRODUCTOS DE TEMPORADA
El mango, un fruto con historia
Sokoa
La rapidez del transporte y la internacionalización
de los cultivos han hecho que frutos exóticos como el
mango, que antes eran conocidos únicamente por los relatos
de avezados viajeros, sean hoy un producto corriente en nuestros
mercados. Se trata de uno de los frutos tropicales más
finos y apreciados por los consumidores, cuyo cultivo en India
se remonta a 2.000 años antes de Cristo según las
crónicas documentadas, aunque se supone que ya era conocido
mucho tiempo atrás.
El árbol que lo produce, la manguifera indica, es descendiente
de una de las más de cuarenta especies silvestres que
todavía existen actualmente en el noroeste de India, Filipinas
y Papua Guinea. Casi la mitad de éstas producen frutos
comestibles, pero ninguna iguala la finura de la variedad indica,
a la que algunos autores denominan el rey de los frutos.
La literatura védica está plagada de mitos y leyendas
que se refieren al mango. Los chinos fueron los primeros viajeros
que lo conocieron y lo bautizaron en su lengua 'am-mo-lo', una
fonetización del sánscrito 'amra'. En las lenguas
indoeuropeas se le conoce por diversos nombres que derivan del
tamil 'man-gay'.
Hacia el siglo XVI era ya un símbolo de estatus en India.
El cultivo de este fruto era un privilegio de los rajás
y nababs. Uno de ellos, Akbar, plantó un huerto con cien
mil mangos. Los colonizadores portugueses fueron los que llevaron
este cultivo a África y lu
ego a Brasil, desde donde se extendió a todas las tierras
con clima apropiado para su producción.
El fruto del mango es muy aromático y cuando está
en su punto óptimo tiene un agradable punto resinoso.
Madura bien cuando se recoge antes de que esté completamente
desarrollado. Sin embargo, es pasto de los gusanos si se deja
en el árbol. El fruto verde se utiliza en el sudeste de
Asia para hacer encurtidos, chutneys y mermeladas. Las filipinas
suelen también picar, entre comidas, rodajas de mango
sin madurar adobadas con salsa de soja.
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