|

'Champagne' la chispa francesa
El 'champagne' se produce
y elabora exclusivamente en la región del mismo
nombre, La Champagne, situada a unos 150 kilómetros
al noreste del país galoor ( Soria)
EL CORREO
Actualmente, las plantaciones cubren
más de 31.000 hectáreas de terreno, distribuido
en varias zonas de diversa importancia, pertenecientes
a cinco departamentos administrativos: Marne, Aube,
Haute-Marne, Aisne y Seine et Marne. El viñedo
de la región de Champagne representa, aproximadamente,
el 2% de la superficie total consagrada en Francia a
la viticultura.
 |
|
Consejos para conservar
el
'champange'
1. Las botellas deben reposar acostadas
para que el corcho, en contacto con el vino, impida
todo intercambio con el exterior. Si la botella
está de pie, el tapón pierde elasticidad
y facilita fugas de gas, así como de aromas.
2. Las botellas deben estar resguardadas
de la luz. Si se expone a la luz solar, el champagne
se deteriora rápidamente (con una luz potente,
78 horas bastan). Únicamente la luz procedente
de las lámparas de sodio no produce ninguna
degradación.
3. Las botellas deben conservarse en lugar
fresco, sujeto a mínimas
variaciones de temperatura. A falta de una bodega
bien adaptada a las normas ideales, habrá
que procurar respetar, especialmente, las reglas
expuestas, esenciales para la buena conservación
del champagne.
4. El champagne debe enfriarse despacio.
Para alcanzar los 6-80C de temperatura, el mejor
método consiste en sumergir la botella
en una cubitera con mezcla de agua e hielo durante
20 minutos o media hora. En caso de no disponer
de cubitera, la botella puede enfriarse en la
parte menos fría del frigorífico
durante medio día (nunca más tiempo
porque el champagne pierde carbónico y,
por tanto, propiedades).
5. Debe servirse a una temperatura de
6 a 80C. Teniendo en cuenta que al contacto con
la copa se calentará un poco, el champagne
así servido será bebido a la temperatura
ideal de 8-120C. Si se sirve demasiado frío
o helado, pierde todo el sabor; si está
excesivamente caliente, se hace pesado, pierde
el aroma y la espuma desaparece.
|
Para la elaboración del champagne
sólo están autorizadas tres variedades
de uva: la Pinot Noir, la Pinot Meunier y la Chardonnay.
La Pinot Noir se extiende sobre, aproximadamente, un
35% de la superficie cultivada y se localiza, especialmente,
en la Montagne de Reims. La Pinot Meunier (molinero),
propia de la Vallé de la Marne, ocupa alrededor
de un 39% de la superficie total. La Chardonnay, cultivada
más particularmente al sur de Epernay y al este
de la Montagne de Reims, representa, aproximadamente,
el 26%.
La vendimia comienza 100 días
después de la floración de las viñas.
Esto suele coincidir, generalmente, con la primera quincena
del mes de septiembre. Sin embargo, el clima puede alterar
notablemente esas fechas. Cada año, los resultados
de los análisis sobre el contenido de azúcar
y el grado de acidez, realizados con muestras de uvas,
determinan la fecha en que legalmente es posible dar
comienzo a la vendimia, aunque, de hecho, la fecha real
varía en las distintas zonas en función
del estado de madurez de su propia uva. Una de las particularidades
del champagne reside en que se elabora a partir de vino
blanco, procedente en sus dos terceras partes de uva
tinta. Después, la cosecha se transporta a la
prensa, situada por lo general casi a pie de viña.
La Champagne dispone de una red de casi 3.000 prensas.
Elaboración:
En la primera fermentación, es
decir, cuando el mosto se transforma en vino, se consigue
un caldo de baja graduación, acidez alta y bajo
en aromas, debido a su situación en una región
continental y septentrional en la que apenas son apreciables
los efectos del sol y el calor.
Para provocar la segunda fermentación
en la botella, al vino se le añaden azúcares
y levaduras antes de ser embotellado. Este proceso en
botella se realiza lentamente en las bodegas calcáreas
de la región de Champagne, donde aquellas mantienen
una temperatura constante de 11ºC. La segunda fermentación
conlleva la afloración de aromas que no se habían
evidenciado con la primera fermentación, un aumento
de la presión que origina la aparición
de sus típicas burbujas y la elevación
del grado alcohólico en aproximadamente 1,5º.
Asimismo, y durante esta segunda fermentación,
se producen sedimentos de levaduras muertas que son
los que, en contacto con el vino durante largo tiempo,
provocan su envejecimiento. El envejecimiento del champagne
es primordial, dado que la prolongación del contacto
bajo presión del vino con el depósito
(residuo de la segunda fermentación) aumenta
el desarrollo y la afloración de los aromas.
Legalmente, la duración mínima del envejecimiento
es de doce meses para los champagnes clásicos
y de cinco años para un millésimé
(de añada concreta). Si el envejecimiento es
de uno a tres años, hablamos de un champagne
joven; si tiene entre tres y cinco, es un champagne
maduro; y si el envejecimiento es superior a cinco años
dará lugar a un champagne de plenitud.
Degüello:
El remuage o removido de las botellas
tiene como objetivo situar la totalidad de los sedimentos
junto al tapón. Las botellas, después
de estar acostadas un largo período de envejecimiento,
son sometidas diariamente a un movimiento de rotación
y colocadas cada día un poco más inclinadas
manteniendo el tapón hacia abajo. La operación
de remuage se realiza manual o mecánicamente.
La duración del removido puede variar desde las
dos semanas, si se trata de un método mecánico,
a las ocho semanas, si es manual.
El dégorgement o degüello
permite que las lías o posos acumulados en el
tapón sean expulsados de la botella. El método
consiste en sumergir el cuello de la botella en una
solución refrigerante a una temperatura de -20ºC.
El vino contiguo al tapón que contiene los sedimentos
queda helado en un instante. Es, en ese momento, cuando
se le da la vuelta a la botella, poniéndola con
el cuello hacia arriba, se destapa y la propia presión
del champagne expulsa el pequeño cubito de hielo
que aprisiona a los posos. El champagne queda totalmente
transparente.
El licor de dosage, también llamado
licor de expedición, es una mezcla de vino de
reserva con azúcar de caña que se añade
al champagne después del degüello. El contenido
de azúcar del licor determina la clase de champagne:
brut, seco, semiseco, extra-seco, extra-dry o dulce.
Después de la dosificación (añadido
de azúcar al champagne) se pone el corcho definitivo
a la botella, se agita ésta para mezclar bien
el licor de expedición y se la deja reposar durante
unos meses.
|