La pandilla basura, Mötley Crüe

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GPS. BILBAO

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urante sus años más salvajes, pocos grupos se han ajustado tanto al mito del sexo, las drogas y el rock and roll como los angelinos Mötley Crüe, cuarteto de crápulas supervivientes autocalificados como "la banda más infame del rock", que llegan a Kobetasonik con un estatus estelar ganado durante casi tres décadas. Y eso gracias a ese heavy glam chicle que se ha hecho vender más de 45 millones de discos, así como a la publicidad extra que siempre ha tenido su muy disoluta vida (escándalos, peleas, accidentes, procesos judiciales, romances, matrimonios o 'gang bangs' con estrellas del porno, groupies, actrices, strippers).

Los 80 fueron suyos: saqueando a Kiss, New York Dolis y Aerosmith, los macheras, incorrectos, tatuados y politoxicómanos Mötley Crüe arrasaron en las listas con discos como 'Too fast for love' (81), 'Shout at the devil' (83), 'Theater of pain' (85), 'Girls, Girls, Girls' (87) o 'Dr. Feelgood' (89), álbum cuyo vigésimo aniversario están celebrando en vivo al tiempo que recrean clásicos de su último recopilatorio, 'Red, White & Crue'.

"Nuestra vida ha sido como una novela, pero real", nos dijo entonces el cantante Vince Neil. Entre los guitarristas Mick Mars y Nikki Sixx y, especialmente, entre Neil y Tommy Lee, baterista famoso por sus matrimonios con las neumáticas, Pamela Anderson y Heather Locklear, las tensiones aumentaron al ritmo en que decrecían sus cuentas corrientes. Pero convivieron en aparcarias cuando un promotor británico les aseguró ganancias semanales de medio millón de dólares por cabeza. Y en la carretera siguen imitando a Ozzy con su propio festival (CrueFest) o con giras acordes al 'White Trash Circus' (el circo de la basura blanca) del que hablan en su nuevo single.

Puede que Vince Neil suspendieran un bolo en Bilbao hace algunos meses, pero la gente quiere ver a Mötley Crüe. "Las modas en el rock cambian, pero las bandas auténticas estarán siempre ahí. Su vigencia se basa en ser fieles a su esencia, a sus raíces. Por eso volvimos con la misma fuerza de siempre", explica.

Seguir vivos

"Se trataba también de seguir vivos", apunta Neil, que dice haber superado los problemas con el alcohol que en 1984 le costaron la vida al batería de Hanoi Rocks, Razzie Dingley, muerto tras un accidente en el que Vince conducía borracho. Además de Nikki Sixx, que sobrevivió a varias sobredosis, el cantante se refería a Mick Mars. Poco antes de la reunión, el guitarrista era un cadáver andante de apenas 50 kilos. Afectado durante casi toda su vida por una enfermedad degenerativa que le comprime la columna, su salud había empeorado tanto que tuvo que someterse a un trasplante de cadera. "Tiene que medicarse diariamente pero su recuperación ha sido asombrosa. El grupo le ha sacado del pozo. Toca como nunca y no deja de correr en escena."

Con edades entre los 47 años de Lee y los 58 del veterano Mick Mars, los Mötley Crüe actuales ya no son un grupo salvaje. Dicen estar limpios y ni el backstage ni su vida en gira es tan babilónica como antaño. En directo, sin embargo, siguen garantizando un buen circo: en su última visita trajeron un MC enano, tías de dos metros, contorsionistas, fuegos de artificio y un anfiteatro decorado en blanco y rojo. "Esta vez también habrá espectáculo con alguna locura y buen R&E. Quienes nos han visto antes lo saben y el resto lo descubrirá.




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