El sonido de un guitarrista está en sus propias manos

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NATXO ARTUNDO.

Nadie suena como Larry Carlton. Apodado Mr. 335 por la que ha sido su principal guitarra desde 1969, posee en su haber miles de sesiones de estudio con todo tipo de músicos –desde Sammy Davis Jr.,Quincy Jones, Joni Mitchell o Paul Anka a Michael Jackson, Steely Dan, John Lennon, Dolly Parton o Jerry García–, una faceta que desarrolló durante años de forma paralela a su labor con los Crusaders o a sus trabajos personales. Admirado por guitarristas de todo el globo, no para de actuar. Tanto, que ha tenido que dejar el supergrupo Fourplay (con Bob James, Nathan East y Harvey Mason). Justo antes de venir a Vitoria, el músico se halla de gira por Japón, donde cuenta con toda una legión de seguidores.

–¿Cómo marcha su tour japonés con el guitarrista Tak Matsumoto?

–Es fabuloso. No sé si lo habrá oído, pero en todos nuestros ‘shows’ se agotan las entradas en unos veinte minutos. Él es una superestrella japonesa muy popular, así que el tour va estupendamente, con llenos cada noche.

–Ha grabado con Matsumoto, como lo ha hecho antes con Lee Ritenour o Robben Ford. ¿Qué importancia tiene para usted esa interacción con otros guitarras?

–A estas alturas de mi carrera, veo que tener la oportunidad de tocar con otros guitarristas es algo que no he tenido oportunidad de hacer en el pasado. Y me gusta poder hacer música o plantear un proyecto común. Además, en este caso es algo diferente, porque con Steve Lukather o Robben Ford han sido álbumes en directo, muy divertidos de hacer. Pero con Tak se trata de una producción de estudio, un tipo de colaboración que no hacía desde hacía mucho tiempo.

–Vayamos unos cuantos años atrás. ¿Qué fue lo que le impactó cuando escuchó por primera vez a padres de la guitarra de jazz como Joe Pass o Wes Montgomery?

–No estoy seguro de poder describir la reacción emocional que tuve al escuchar tocar a esos maestros cuando era un adolescente. Pienso que al escuchar su música, conectó con mi espíritu, así que buscaba más del sentimiento o el tipo de música que tocaban. Especialmente en el caso de Joe Pass y Wes Montgomery, me llevó a perseguir eso.

–¿Qué parte del sonido de un guitarrista proviene de su instrumento y su amplificador y cuál viene directamente de sus manos?

–Bueno, a lo largo de los años he experimentado que la mayoría de ese sonido está en las manos del guitarrista. Lo que hace el equipo es darle la posibilidad de expresarse. En mi caso, con cualquier guitarra o amplificador, el resultado sonará a Larry Carlton. Lo mismo pasa con Robben Ford. Esto nos lleva al toque artístico.

–En cualquier caso, la casa Gibson fabrica un modelo Larry Carton. ¿Qué tiene de especial?

–Con mi guitarra 335 he tocado en muchos discos y la he utilizado en mis propios álbumes. Muchos guitarristas de todo el mundo quieren imitar eso o ser parte de ello. La idea era darles la oportunidad de acercarse a mis sensaciones cuando todo. Pueden coger esa guitarra y entrar en ese ‘área Larry Carlton’ de expresarse ellos mismos.

–¿Alguna vez las usa como recambio o sigue con su viejo instrumento?

–El 90% del tiempo toco con mi vieja guitarra. Por supuesto. Esa es mi conexión. Pero estoy muy orgulloso del trabajo que han hecho en Gibson para poner mi guitarra al alcance de otros.

Estilos musicales

–Tiene usted un sonido muy especial, único. ¿Lo buscó conscientemente o surgió de manera más o menos natural?

–Pienso para cualquier instrumentista el sonido simplemente sucede, ya sea por la experiencia o por la manera de expresarse. La época en que crecí en Estados Unidos me permitió experimentar muchos tipos de música, desde temprana edad. Nací en 1948 y empecé a tocar en 1956. Hacia el 58 escuchaba lo que llaman ‘doo wop’, música negra en la radio y al principio de los 60, rock and roll. Obviamente, en el 64 llegaron los Beatles y lo cambiaron todo. También oía jazz en la radio. Todos esos elementos a los que estuve expuesto entonces entraron en mi estilo con el paso de los años.

–Usted ha simultaneado una intensa carrera en estudio con su propia trayectoria personal.

–He sido muy afortunado. Eso, seguro. Creo que la clave de mi éxito ha sido que soy un guitarrista muy versátil. Y tiene que ver con lo que acabamos de comentar, con haber escuchado toda esa música. Esos estilos me eran familiares y yo podía tocarlos incluso con veintipocos años. Además, algunos de los temas donde toqué entonces se hicieron muy populares. Tanto el público como la industria descubrieron mi sonido y mi forma de tocar. Y eso ayudó, por supuesto, a perpetuar mi carrera.

–Se le conoce como ‘Mr. 335’. ¿Cómo surgió el apodo?

–En 1969 empecé a tener bastantes llamadas para sesiones de estudio. Nunca sabía si iban a ser de jazz, rock and roll, pop, con cantantes, country o clásica. En los viejos tiempos, los guitarristas llevaban varias guitarras de diferente tipo, porque no sabían qué tipo de sonido iban a querer en el estudio. Y yo llevaba sólo una guitarra, con la que podía cubrir la mayoría de los sonidos. Elegí la Gibson ES 335 porque tiene un cuerpo semihueco y puede dar tono de jazz, o de pop limpio, pero también de blues o rock con unos ajustes del amplificador. Era una decisión muy práctica. Y cuando ese sonido empezó a ser conocido, la gente comenzó a llamarme ‘Mr. 335’.

–Viene en trío, donde también toca su hijo Travis. ¿Cómo es su relación familiar y de músicos?

–Mi hijo Travis nació con el don del ritmo. Cuando era muy, muy pequeño, lo tenía sentado en mis rodillas, puede que con tres años, mientras mezclaba un disco. Él daba saltitos exactamente con el ritmo de la canción que estaba escuchando. Con los años, tras graduarse en el instituto, se tomó en serio ser músico. Empezó con la guitarra con 11 o 12 años, y le gustaba, pero se hizo bajista cuando descubrió que ear lo suyo para expresarse. Y la razón por la que toca conmigo es porque creo que es buenísimo, no porque sea mi hijo.

–Por supuesto.

–Pero sí que es cierto que tenemos una conexión rítmica entre ambos que sólo se da con la sangre.

La improvisación

–¿Qué es lo que le gusta más de este formato, tan usado en la historia del jazz?

–Una característica común a los álbumes de éxito en que he trabajado en los últimos 30 años era que tenían mucha producción. Muchos temas que he escrito y se han hecho populares los hice con el teclado. He mantenido ese tipo de sonido en mis conciertos porque era lo que la gente esperaba. Pero ahora que soy más viejo y maduro, me gusta tocar en trío, porque puedo tocar más acordes y esto es algo que mi público ha visto poco durante estos años, porque siempre había un teclista haciendo esas partes. Así, puedo expresarme con la guitarra como quiera, sin ceñirme a cómo fue la producción.

–Tiene un repertorio muy amplio, con discos tan diversos como ‘Last Nite’, ‘Renegade Gentlemen’ o ‘The Gift’. ¿Cómo será su concierto?

–Obviamente, en el programa de canciones de mi trío no hay temas de ‘The Gift’, porque era un trabajo con mucha producción. Hay material de diferentes épocas, como ‘Renegade Gentlemen’, con una de cuyas canciones cerramos el ‘show’, y tres o cuatro que he hecho durante estos años, pero no están en ningún álbum y así el público puede oirlas.

–Usted también ha hecho diversos DVDs didácticos. Supongo que quienes buscan aprender le comentarán cosas. ¿Qué es lo que más echan ellos en falta?

–Sí. Mi más reciente DVD se llama ‘335 Improv’. Y la razón por la que escogí compartir mis ideas y conocimientos sobre la improvisación con otros guitarristas es porque preguntamos a través de internet. Entre guitarristas de todo el mundo, la información que ellos eligieron para un nuevo DVD didáctico de Larry Carlton fue ‘el enfoque de Larry hacia la improvisación’.

–Después de una docena de años con el grupo Fourplay, lo ha dejado. ¿Por qué se ha apartado del proyecto?

–Los compromisos para tocar eran un problema. Ahora tengo mi propio sello, 335 Records, y disfruto mucho de la libertad de elegir proyectos especiales, como los que he realizado con Robben Ford o Tak Matsumoto. Algunos de estos trabajos llevan un proceso de años y luego hay que promocionarlos y dar conciertos. Por eso, yo no quería que Fourplay se resintiera de ello en cuanto a actuaciones. Así, tengo tiempo para estos proyectos sin preocuparme de poder lastrar al grupo.

–¿Qué proyectos tiene en marcha?

–El próximo está casi listo, y se publicará este mismo año. Sed llama ‘Larry Carlton Plays the Sound of Philadelphia’. Hago once de los grandes temas de Gamble y Huff, que fueron éxitos en los 70. Ellos crearon el sonido, como la Motown hizo en Detroit.