Un cóctel de bienvenida

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Cóctel de bienvenida del Azkena RockLos seguidores del cantante, guitarra y compositor madrileño no dejaron pasar una nueva oportunidad para reencontrarse con el autor de 'La noche americana', 'Avería y redención' o 'Daiquiri Blues'. El Teatro Principal reunió a cerca de 800 personas para la presentación del Azkena Rock Festival, «el mejor» según Quique González. Claro que, pese a su aparente sinceridad campechana, él graba y gira con la promotora Last Tour International, a la sazón organizadora de los conciertos en Mendizabala.

Lo cierto es que el respetable aplaudió con ganas y convicción, tanto el comentario como los temas musicales. Ya había comenzado con los vallisoletanos Arizona Baby, un trío acústico con un sonido que puede recordar por momentos al viento que empuja la arena del desierto, una mitología clásica en el género fundado por bandas como América. La fórmula se cocina con dos guitarras -uno de ellos, cantante principal- y un percusionista, que también hace coros.

Con temas como 'Ouch!', 'Truth' o el 'Shiralee' -«una chica malísima en el desierto castellano»- que bautizaba su primer sencillo, la banda autora del álbum 'Second to None' gustó a muchos y cansó a algunos. Giros más hillbilly, otros que sonaban casi a indios y un concepto general de americana sirvieron para vestir -como indicaron en uno de sus temas- «una historia del Oeste. En este caso, del Oeste del Pisuerga». El 'show', en cualquier caso, fue sólido, incluso a pesar de una rotura de cuerda de guitarra.

Luego de un breve descanso, un neón con una copa tipo Martini comenzó a titilar en el fondo del escenario. Y tanto desierto había abierto más la sed del respetable, que ya podía leer en el luminoso 'Daiquiri Blues', el nombre del disco y la gira de Quique González.

Enseguida sonó el tema en cuestión, que puso en canción al público, al que González presentó después 'Cuando estés en vena'. El cantante también quiso dedicar una canción «para Cristóbal, que ayudó mucho a hacer 'Avería y redención'».

Cantautor

La sólida base rítmica y el apoyo de la guitarra y el Hammond -también con las seis cuerdas en algunos momentos- sirvió para vestir adecuadamente la música de Quique González -siempre con guitarras acústicas y piano ocasional-, más a gusto que nunca en su papel y concepto de cantautor con banda. El último disco fue el que marcó el sonido y la mayor parte del repertorio -con 'Un arma precisa', 'Hasta que todo encaje', Deslumbrado', 'Nadie podrá con nosotros', 'Anoche estuvo aquí' o 'Algo me aleja de ti'-, aunque el artista no eludió temas anteriores, como 'Salitre', 'Kamikazes enamorados', 'Kid Chocolate' o, también de 'La noche americana', 'Vidas cruzadas' celebrada con espectadores en pie e incluso moderados bailes de patio de butacas teatral.