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Cómo gastar menos
-Vacaciones
al volante
La actitud
y aptitud de los conductores, claves ahorrar combustible y,
de paso, contaminar menos el entorno
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| Una conducción suave retrasa
las paradas en las gasolineras. |
Nuestra
forma de conducir puede ayudarnos de manera eficaz a reducir
el consumo de combustible y, con ello, a minimizar las cantidades
necesarias de gasolina o gasóleo para mantener nuestros
automóviles circulando.
Por su lado, los fabricantes están aplicando nuevas
tecnologías (sistemas de inyección directa,
controles electrónicos de la alimentación, utilización
de carrocerías con menor peso, etc) que precisan menos
gasto de energía en sus modelos. Hoy en día
ya se ha extendido el uso de turismos equipados con motores
diesel de bajo consumo (conocidos por las siglas HDI, TDI,
CDI, JTD, «common rail», etc) y elevadas prestaciones.
Por obligación legal, para poder ser distribuidos en
el mercado europeo, todos los modelos, de todas las marcas,
deben someterse a una homologación que, entre otras
cosas, certifica los consumos mínimos obtenidos por
dichos modelos en unas condiciones de utilización iguales
para todos y estandarizadas. Las cifras obtenidas sirven como
referencia comparativa (en el trafico normal, estas pueden
aumentar hasta un 25 por ciento), pero al ser efectuadas en
las mismas condiciones para todos, nos permiten obtener claras
conclusiones sobre las diferencias de consumo entre unos y
otros modelos.
Por otro lado, conviene tener en cuenta que conductor español
utiliza, de media, unos 1.350 litros de combustible al año
(para un promedio de 15.000 kilómetros recorridos,
con un consumo de 9 litros cada 100 kilómetros), cifra
que se podría reducir notablemente con la adquisición
de vehículos de bajo consumo (con motores inyección
directa de gasóleo, por ejemplo), lo que no está
reñido con las prestaciones de calidad y confort.
En la actualidad, los automóviles consumen cerca de
un 30 por ciento menos que hace 20 años, llegando algunos
modelos a necesitar menos de cuatro litros cada 100 kilómetros.
Una vez elegido el modelo de vehículo que vamos a conducir,
nuestro compromiso con la reducción de consumo y la
preservación del medio ambiente comienza con la mentalización
del conductor sobre lo decisivo de su actitud para la reducción
del gasto energético.
Ahorrar conduciendo
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| Es conveniente pasar cuanto antes
a las marchas largas sin agotar las veloidades |
La presión que ejercemos sobre
el acelerador es el factor principal para determinar el consumo
de combustible. A partir de 80 kilómetros por hora
el consumo de carburante aumenta de forma espectacular y pasar
de 100 a 120 kilómetros por hora supone incrementarlo
en un 35 por ciento. Una velocidad moderada contamina menos,
es más segura y ahorra combustible y dinero.
Al subirnos al coche trataremos de relajarnos y de conducir
con suavidad, adoptando un sistema de conducción anticipado,
mirando hacia delante y tan lejos como sea posible y respetando
las distancias de seguridad, para prever a tiempo los cambios
de velocidad. Con ello ahorraremos entre el 10 y el 15 por
ciento de carburante. Durante la marcha es recomendable evitar
las aceleraciones bruscas, sin forzar las marchas más
allá de su régimen normal, y mantener una velocidad
regular, acelerando y frenando de forma progresiva. Es conveniente
pasar cuanto antes a las marchas largas, cambiando deprisa
y sin agotar las velocidades.
Cuando nos encontremos ante un atasco con paradas largas,
conviene no dejar el coche al ralentí, ya que mantenerlo
así durante dos minutos consume más que parar
el motor y volver a arrancar. El uso del aire acondicionado
provoca un aumento entre un 10 y un 20 por ciento en el gasto
del combustible y transitar con las ventanas abiertas, un
5 por ciento.
Estado del vehículo
| Un filtro del aire
obstruido dispara el consumo dos litros más cada
cien kilómetros |
Un coche bien mantenido contamina
un 10 por ciento menos que uno que no lo está. En este
sentido, hay una serie de elementos a los que deberemos prestar
una especial atención. Entre ellos se encuentra el
filtro del aire, que si está obstruido provoca un sobreconsumo
de hasta 2 litros por cada 100 kilómetros.
También aumentan la necesidad de carburante las bujías
sucias, así como el mal estado de los sistemas de encendido
y alimentación. Hay que cumplir los plazos sugeridos
por los fabricantes en los cambios y controles del coche,
ya que un mantenimiento adecuado disminuirá las emisiones
contaminantes, ahorrará combustible, aumentará
la seguridad y alargará la vida del vehículo.
Más de la mitad de la potencia del motor se consume
en vencer la resistencia al aire, que aumenta cuanto mayor
es la velocidad y el peso del coche. Por ello, conviene suprimir
todo accesorio no indispensable y, en caso de llevar carga,
optimizar su ubicación. Evitaremos el peso innecesario,
ya que cada 50 kilos extras aumenta el consumo en casi un
1,5 por ciento.
Los neumáticos son también elementos que pueden
resultar contaminantes si no se lleva un control preciso sobre
su estado. Hay que comprobar con frecuencia si la presión
es la correcta, porque si no es así, puede aumentar
el consumo del automóvil hasta en 5 por ciento.
Con estas sencillas normas, podremos conseguir una conducción
más relajada, segura y reducir nuestra propia factura
doméstica energética.
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