23 de mayo 2006. ESPECIAL COMERCIAL
 
Ford Max
Lexus IS
Dacia Logan
Mitsubishi Colt CZ
Honda Civic
Porsche C911
Nissan Note
Mercedes SR
Citröen C6
Renault Space
Audi Q7
BMW Serie 3
Toyota Aygo
Volkswagen Eos
Peugeot 207
Alfa 159 Sportwagon
Chevrolet Epica
 
CONSUMO

Cómo gastar menos

-Vacaciones al volante

La actitud y aptitud de los conductores, claves ahorrar combustible y, de paso, contaminar menos el entorno
Una conducción suave retrasa las paradas en las gasolineras.

Nuestra forma de conducir puede ayudarnos de manera eficaz a reducir el consumo de combustible y, con ello, a minimizar las cantidades necesarias de gasolina o gasóleo para mantener nuestros automóviles circulando.

Por su lado, los fabricantes están aplicando nuevas tecnologías (sistemas de inyección directa, controles electrónicos de la alimentación, utilización de carrocerías con menor peso, etc) que precisan menos gasto de energía en sus modelos. Hoy en día ya se ha extendido el uso de turismos equipados con motores diesel de bajo consumo (conocidos por las siglas HDI, TDI, CDI, JTD, «common rail», etc) y elevadas prestaciones.

Por obligación legal, para poder ser distribuidos en el mercado europeo, todos los modelos, de todas las marcas, deben someterse a una homologación que, entre otras cosas, certifica los consumos mínimos obtenidos por dichos modelos en unas condiciones de utilización iguales para todos y estandarizadas. Las cifras obtenidas sirven como referencia comparativa (en el trafico normal, estas pueden aumentar hasta un 25 por ciento), pero al ser efectuadas en las mismas condiciones para todos, nos permiten obtener claras conclusiones sobre las diferencias de consumo entre unos y otros modelos.

Por otro lado, conviene tener en cuenta que conductor español utiliza, de media, unos 1.350 litros de combustible al año (para un promedio de 15.000 kilómetros recorridos, con un consumo de 9 litros cada 100 kilómetros), cifra que se podría reducir notablemente con la adquisición de vehículos de bajo consumo (con motores inyección directa de gasóleo, por ejemplo), lo que no está reñido con las prestaciones de calidad y confort.

En la actualidad, los automóviles consumen cerca de un 30 por ciento menos que hace 20 años, llegando algunos modelos a necesitar menos de cuatro litros cada 100 kilómetros. Una vez elegido el modelo de vehículo que vamos a conducir, nuestro compromiso con la reducción de consumo y la preservación del medio ambiente comienza con la mentalización del conductor sobre lo decisivo de su actitud para la reducción del gasto energético.

Ahorrar conduciendo

Es conveniente pasar cuanto antes a las marchas largas sin agotar las veloidades

La presión que ejercemos sobre el acelerador es el factor principal para determinar el consumo de combustible. A partir de 80 kilómetros por hora el consumo de carburante aumenta de forma espectacular y pasar de 100 a 120 kilómetros por hora supone incrementarlo en un 35 por ciento. Una velocidad moderada contamina menos, es más segura y ahorra combustible y dinero.

Al subirnos al coche trataremos de relajarnos y de conducir con suavidad, adoptando un sistema de conducción anticipado, mirando hacia delante y tan lejos como sea posible y respetando las distancias de seguridad, para prever a tiempo los cambios de velocidad. Con ello ahorraremos entre el 10 y el 15 por ciento de carburante. Durante la marcha es recomendable evitar las aceleraciones bruscas, sin forzar las marchas más allá de su régimen normal, y mantener una velocidad regular, acelerando y frenando de forma progresiva. Es conveniente pasar cuanto antes a las marchas largas, cambiando deprisa y sin agotar las velocidades.

Cuando nos encontremos ante un atasco con paradas largas, conviene no dejar el coche al ralentí, ya que mantenerlo así durante dos minutos consume más que parar el motor y volver a arrancar. El uso del aire acondicionado provoca un aumento entre un 10 y un 20 por ciento en el gasto del combustible y transitar con las ventanas abiertas, un 5 por ciento.

Estado del vehículo

Un filtro del aire obstruido dispara el consumo dos litros más cada cien kilómetros

Un coche bien mantenido contamina un 10 por ciento menos que uno que no lo está. En este sentido, hay una serie de elementos a los que deberemos prestar una especial atención. Entre ellos se encuentra el filtro del aire, que si está obstruido provoca un sobreconsumo de hasta 2 litros por cada 100 kilómetros.

También aumentan la necesidad de carburante las bujías sucias, así como el mal estado de los sistemas de encendido y alimentación. Hay que cumplir los plazos sugeridos por los fabricantes en los cambios y controles del coche, ya que un mantenimiento adecuado disminuirá las emisiones contaminantes, ahorrará combustible, aumentará la seguridad y alargará la vida del vehículo.

Más de la mitad de la potencia del motor se consume en vencer la resistencia al aire, que aumenta cuanto mayor es la velocidad y el peso del coche. Por ello, conviene suprimir todo accesorio no indispensable y, en caso de llevar carga, optimizar su ubicación. Evitaremos el peso innecesario, ya que cada 50 kilos extras aumenta el consumo en casi un 1,5 por ciento.

Los neumáticos son también elementos que pueden resultar contaminantes si no se lleva un control preciso sobre su estado. Hay que comprobar con frecuencia si la presión es la correcta, porque si no es así, puede aumentar el consumo del automóvil hasta en 5 por ciento.

Con estas sencillas normas, podremos conseguir una conducción más relajada, segura y reducir nuestra propia factura doméstica energética.