23 de mayo 2006. ESPECIAL COMERCIAL

 
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MANTENIMIENTO

Vacaciones en coche

-Cómo gastar menos

Consejos para evitar riesgos en los desplazamientos por carretera que realizarán millones de conductores durante los cercanos meses de verano

Al iniciar el viaje se recomienda evitar las horas punta y los días de inicio y final de vacaciones.

La gran mayoría de los españoles disfruta de la totalidad o parte de sus vacaciones desde mediados de junio hasta finales de septiembre. El automóvil particular sigue siendo el principal medio de transporte durante esas fechas, dada su versatilidad e inmejorable economía de uso cuando lo utiliza toda la familia.

En las vacaciones veraniegas se produce un elevado número de accidentes de circulación. Los más de 22 millones de desplazamientos que se producen en las carreteras españolas en verano, causan muchos muertos todos los años, amén de otros cientos de anónimos heridos graves, que siempre recordarán que su tragedia empezó junto con las ilusiones de unas vacaciones.
Además, esta época del año supone una dura prueba para el vehículo, que tiene que soportar altas temperaturas, largos desplazamientos y sobrecargas de peso.

Es preciso volver a insistir en que es necesario, imprescindible, revisar el buen funcionamiento del vehículo, el correcto uso del mismo, la mayor prudencia, atención y tolerancia al volante. Conviene recordar lo pernicioso, mortal a veces, que es el abuso del alcohol cuando se conduce. También se hace necesario, destacar lo peligroso que es la ingestión de medicamentos, la falta de horas de sueño, las distracciones, incluso la ansiedad por llegar a nuestro punto de destino y abandonar el coche, tras unas interminables horas al volante, dentro del inevitable y kilométrico atasco.

Descansar por el camino

Conviene hacer descansos de 15 minutos cada 250 ó 300 kilómetros

La planificación del viaje, eligiendo el recorrido más adecuado -que no siempre es el más corto en kilómetros- y, sobre todo, la hora de salida, es otra de las bazas para circular cómodo y sin problemas. Escoger el momento adecuado de la salida puede hacer posible un viaje placentero, sin muchos coches, sin desgaste físico y, sobre todo, con mayor seguridad al no tener que compartir la carretera con otros cientos de miles de conductores ansiosos por llegar.

Para ponernos en marcha lo mejor es evitar las horas punta y los días críticos de inicio y final de vacaciones. Un error muy común es plantearse un horario de llegada al destino, con lo que se tiende a incrementar la velocidad para cumplir con el plazo previsto y, con ello, el riesgo de sufrir un accidente. Según las estadísticas, se produce una mayor siniestralidad en los viajes de ida que en los de regreso, existiendo un especial peligro en los kilómetros finales debido a la acción de la fatiga acumulada.

Es una buena idea localizar con antelación posibles lugares para descansar durante el trayecto. Nunca se debe conducir en una misma jornada más de ocho horas, parando unos quince minutos cada dos horas o cada 250 o 300 kilómetros. Las investigaciones demuestran que, conforme se incrementan estos tiempos, el riesgo de accidente se va multiplicando.

Un aspecto a tener en cuenta es el efecto del sol en la conducción. Si se viaja hacia el este, es preferible evitar el amanecer, mientras que si se desplaza hacia el oeste, conviene no hacerlo al atardecer. En caso de que el coche carezca de aire acondicionado, lo más razonable es no realizar largos trayectos durante las horas centrales del día. Menos cansancio y tensión, suponen menos riesgo.

Transitar en grupo con varios coches puede resultar muy peligroso, si lo que se pretende es circular juntos en todo momento. Esto da lugar a un fuerte estrés y a realizar de manera frecuente adelantamientos arriesgados. Para evitarlo, se pueden acordar previamente unos puntos de parada y encuentro.

Conducción segura

Los desplazamientos en coche se multiplican en verano.

No se la juegue en los adelantamientos. Ante la duda espere hasta que pueda pasar con total seguridad. Facilite los adelantamientos de los demás. La caña del bambú no se quiebra nunca porque "cede" ante los envites del viento; utilice también esta "sabiduría oriental" y ceda sus derechos antes que poner en situación de riesgo a su familia o a otros usuarios de las vías de circulación.

Si va a conducir, no beba alcohol. Tampoco viaje como pasajero en un vehículo conducido por alguien que haya bebido. Recuerde que se necesita aproximadamente una hora para que nuestro cuerpo elimine una bebida alcohólica (cerveza, vaso de vino, copa de licor...); así, para eliminar dos cervezas se requieren dos horas completas. Los "trucos" para eliminar más rápido el alcohol, o disminuir sus efectos sobre nuestra capacidad de conducción, simplemente no funcionan.

Si se va a hacer un viaje largo, la ropa y el calzado del conductor debe ser lo más cómodo posible para poder maniobrar en todo momento con facilidad. Durante el trayecto, las comidas han de ser ligeras. Es aconsejable, además, beber agua en abundancia para evitar la fatiga muscular.

En los trayectos cortos, los conductores perciben menos riesgo de sufrir accidentes

Tenga especialmente presente siempre a los "usuarios más vulnerables" y preocúpese también de la seguridad de estos. Sobre todo la de los niños, los ciclistas, los motoristas, los conductores de minicoches, los peatones, las personas de edad más avanzada y aquellas que tengan problemas especiales para desplazarse.

Una vez en el lugar de destino, debemos mantener la precaución cada vez que cogemos el vehículo. Las estadísticas señalan que, en los trayectos cortos durante las vacaciones, los conductores perciben menos el riesgo de sufrir accidentes, por lo que bajan la guardia y utilizan menos los sistemas de seguridad, como el casco o el cinturón.

Mantenimiento del vehículo

No salga de viaje sin revisar antes su vehículo. Preste especial importancia a todos los elementos relacionados con la seguridad durante la conducción, como los siguientes:

- Los frenos son fundamentales en la seguridad, por lo que conviene comprobar el nivel del líquido y el estado de las pastillas y de los discos. También se deben inspeccionar la dirección, la amortiguación, el sistema de alimentación del automóvil y vigilar el estado de los neumáticos, poniendo especial atención en el desgaste y la presión de los mismos.

- No menos importante es el perfecto funcionamiento de la iluminación. Hay que revisar todas las lámparas y pilotos y comprobar que la altura del alumbrado no molesta a quienes circulan en sentido contrario, sobre todo cuando el coche va muy cargado.

- Es esencial, también, vigilar el nivel de aceite y del líquido de refrigeración, así como el estado de las correas de ventilación y distribución. En cuanto a la instalación eléctrica, hay que comprobar que los cables se encuentren en buenas condiciones y es conveniente llevar un juego de fusibles de repuesto. No está de más llevar también un duplicado de las llaves por si se pierden las originales.

- Revise el aire acondicionado: puede que sea la primera ocasión del año en donde lo necesite de verdad y, después del largo invierno, podría haberse "descargado".