
La segunda residencia
El número de aficionados al golf está en continuo crecimiento y sus exigencias son cada vez mayores. Los jugadores procuran moverse por distintos puntos geográficos buscando más y mejores instalaciones.
En muchas ocasiones, la existencia de un campo de golf del gusto del aficionado es un factor determinante incluso a la hora de comprar una segunda vivienda. «Cada vez es mayor el interés por este tipo de promociones, ya no sólo por el incremento de aficionados a este deporte, sino porque la gente concibe la compra de una vivienda adosada a un campo de golf como una buena inversión», asegura Luis Pérez, director de Ventas de Nozar, una de las principales promotoras inmobiliarias.
En el caso del País Vasco, los jugadores de golf tienen amplias posibilidades a su alrededor, sin necesidad de realizar un desplazamiento excesivamente largo. Asturias, Burgos o La Rioja son zonas que están creciendo paulatinamente en lo que a la prácticade este deporte se refiere. Iparralde y Las Landas son otros de los destinos favoritos de los golfistas vascos dada la cercanía y la calidad de sus instalaciones. Y bastantes aficionados vascos han elegido su segunda residencia en virtud a la proximidad de un buen campo de golf.
Menos saturados
La mejoría del clima facilita la implantación de nuevos campos. Además, cada vez son más quienes prefieren buscar destinos menos saturados que en el sur. El posible comprador de una segunda vivienda valora la presencia de zonas verdes y de recintos deportivos en los complejos residenciales. Estos factores hacen que la denominada Costa Verde se vaya convirtiendo poco a poco en un destino golfístico de primer rango.
Por otra parte, desde hace tiempo, los aficionados buscan otro tipo de agua. Así, las urbanizaciones alejadas del mar, dotadas de amplios centros de ocio, campos de golf, pistas de tenis o baños termales, están relegandoa un segundo plano al típico apartamento en primera línea de playa. Pese a todo, la referencia, hoy por hoy, sigue siendo la costa andaluza, especialmente la provincia de Málaga. Allí se ha producido un incremento exponencial en el número de campos de golf en los últimos años.
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