Travesía
en el Bósforo
El
trasiego de barcos que atracan en el puerto de Emynonu y el
de cargueros que atraviesan el Bósforo, ya sea hacia
el Mar Negro o hacia el de Mármara, es incesante y
constituye un espectáculo. Quien quiera surcar las
aguas del estrecho y emular a Jasón en busca del vellocino
de oro puede recurrir a cualquiera de las líneas de
ferries que salen del centro de Estambul y adentrarse en ese
canal de apenas treinta kilómetros que separa Europa
de Asia. Sus orillas están salpimentadas de 'yalis',
lujosas villas de madera levantadas hace siglos por visires
y pachás, y en la actualidad residencia de las clases
más pudientes.
La travesía en barco
permite contemplar los restos de antiguas fortalezas -Europa
y Asia, una a cada orilla - diseñadas para proteger
la ciudad del ataque de los ejércitos árabes,
y hoy en día eclipsadas por las moles ciclópeas
del puente del Bósforo y el de Mehmet, ambos de más
de un kilómetro de longitud. El paseo discurre junto
al palacio Dolmabahce y pabellones de recreo, viejos conocidos
de la aristocracia de toda Europa.
El barco recorre pueblos pesqueros
como Sariyer, Anadolu Kavagi y Rumeli Kavagi, que, con la
llegada del verano, se convierten en imanes para el turismo,
lo mismo que las playas que hay un poco más al norte,
ya en el Mar Negro. El curso de agua es rico en atunes, anchoas,
bonito, rodaballos o róbalos, especies que son fijas
en las cartas de los restaurantes de la zona.
Troya legendaria
De regreso a Estambul, y con
la Punta del Serrallo al fondo, queda a la izquierda la Torre
de Leandro, una antigua cárcel que resultará
familiar a los aficionados al cine y que sirve de marco a
las últimas escenas de 'El mundo nunca es suficiente',
la película que arranca con James Bond descolgándose
por una terraza frente al Museo Guggenheim Bilbao. Aquí
se abre el estrecho al Mar de Mármara y a las Islas
de los Príncipes, otro destino vacacional típico
de la zona. Desde allí y bordeando la costa, los autocares
hacen excursiones a la Península de Gallípoli,
en los Dardanelos, y a la legendaria Troya, donde un caballo
de reciente factura deja bastante fríos a los grupos
organizados que viajan hasta allí con la idea de resucitar
a Aquiles.
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