Mayo de 2006. ESPECIAL COMERCIAL 

 
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Guías de viaje
BURDEOS
Torre del antiguo Ayuntamiento, una de las joyas del Casco Antiguo.
A pie por la ciudad

Conjunto neoclásico
Burdeos es a la arquitectura neoclásica lo que Praga es al barroco o Venecia al gótico. En el siglo XVIII vivió un periodo de prosperidad económica y desarrollo urbano que sembró la ciudad de palacios, alamedas y edificios públicos. De esta época son las plazas de la Bourse (originalmente plaza Royal) y del Parlamento; el Gran Teatro, con su magnífico pórtico de columnas corintias; el trazado del boulevard arbolado Allées de Tourny; la iglesia de Notre-Dame, situada en la plaza Chapelet, y edificios nobles como el Hôtel Acquart (5, cours de l'Intendence), el Hôtel Saige (25, cours du Chapeau Rouge) o el Hotel Boyer-Fonfrede (1, plaza Jean Jaurès).

Junto al río
Burdeos nació junto al río y debe al Garona lo fundamental de su riqueza. En torno al puerto se desarrollaron primero el comercio, luego la construcción de barcos y, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, la industria. Pero, como en muchos otros casos, la ciudad vivió largo tiempo de espaldas al cauce. La recuperación de los muelles para los peatones y ciclistas, la puesta en circulación de un tranvía, la creación de jardines al borde del río y la reconversión de antiguos edificios portuarios en restaurantes, tiendas, galerías de arte o centros de cultura han incorporado el Garona y sus muelles a la vida ciudadana.

En el Camino de Santiago
Uno de los caminos de Santiago, concretamente, el que venía desde Inglaterra y Bretaña por la costa, tenía en Burdeos una parada obligatoria. Allí repostaban y eran acogidos los peregrinos en aquellos periplos que podían durar años, e intercambiaban informaciones y mercancías. Burdeos cuenta en su patrimonio histórico con tres edificios nacidos al calor de las peregrinaciones: la basílica de Saint-Seurin, la catedral de Saint-Ándré y la basílica de Saint-Michel. La más antigua, Saint-Seurin, conserva una cripta y una portada con interesantes capiteles de estilo románico y fechadas entre los siglos XI y XII. Dentro de la tradición del gótico francés, en Saint-André destacan las esculturas (principalmente, el Juicio Final del tímpano) de la Puerta Real. Saint- Michel se construyó entre los siglos XIII y XV y desde su torre se domina una magnífica panorámica de la ciudad y el río.