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  Real Madrid  
El enemigo a batir

Incluso sin refuerzos, el Real Madrid vuelve a ser el gran favorito para la Liga y para la Copa de Europa | El caso Ronaldo ha marcado el verano de un equipo que necesita un central

Jon Agiriano

Raúl y Figo se abrazan durante un partido de la temporada pasada.
· Luis Figo o el reto de volver a ser el que fue
Que si Ronaldo viene, que si no, que si ya no es posible pero cualquiera sabe... El caso es que el Real Madrid lleva todo el verano en el candelero, atosigando incluso a sus propios aficionados con un serial bananero convertido ya en una cuestión de Estado. Tras lo visto esta pretemporada, cada día parece más claro que el club blanco tiene un problema derivado de los fichajes de Figo y de Zidane. Y es que, a partir de esas dos operaciones, todas las que uno pueda imaginarse parecen no ya posibles sino obligadas «ad maiorem gloriam» de una entidad que parece obsesionada con ser el epicentro del fútbol mundial.

Desde fuera, se aprecia en el Madrid y, sobre todo, en su entorno, un exceso de codicia, lo que no deja de ser un peligro para el club, que corre el riesgo de atrofiarse por su propio gigantismo, de empezar a delirar de grandeza y perder el sentido de la realidad. Es de suponer que Florentino Pérez y Jorge Valdano son conscientes de este riesgo y que están midiendo bien sus pasos en el tema Ronaldo, cuyo desenlace, aunque ahora se hable de Jardel, todavía está abierto. Quien no hay duda de que mide bien sus pasos es Vicente del Bosque. Por eso lleva meses pidiendo un central de categoría –la verdadera prioridad de su equipo– y no dice ni mu sobre el crack brasileño, que en lo deportivo –otra cosa es el merchandising–, no llega a ser ni una necesidad secundaria. Se antoja más bien una guinda a ese colosal pastel merengue, un capricho. Y un capricho molesto, que ha sentado fatal dentro de la plantilla, algunos de cuyos miembros (Morientes, Solari, Flavio...) se han visto tratados como burdas monedas de cambio.

A falta de que se conozca el desenlace de este culebrón, todos los análisis que se hagan sobre el Real Madrid pasan por recordar que todavía no se ha reforzado. Eso sí, lo normal es que lo haga ya, antes de que el 31 de agosto concluya el plazo para inscribir jugadores en la Champions. Sería una sorpresa que a Del Bosque, al que Valdano no acaba de solucionarle el overbooking del vestuario, no le ofrezcan al menos un central. El último que suena es el mexicano Márquez.

El rival a batir

Hablar de las posibilidades y de los objetivos del equipo blanco no tiene mucho sentido. Es el favorito de todas las competiciones que va a disputar. Como casi siempre. La única salvedad podría ser la Copa del Rey, en la que no parece probable que la tropa merengue deposite las mismas ilusiones que la pasada temporada. Es más, no sería de extrañar que los blancos tiren este torneo –ya lo han hecho otras veces–, de manera que puedan volcarse en las dos competiciones que les interesan: la Liga y la Copa de Europa, en la que intentarán sumar el décimo entorchado. Todo ello, por supuesto, sin contar con el asalto a la Copa Intercontinental, que es un título de mucha alcurnia.

El Madrid lo tiene casi todo como equipo. Si funciona a su nivel, para lo que le convendría asentar mejor la defensa y recuperar a Figo, resulta casi imposible de parar. Ahora bien, los blancos van a tener que dejarse la piel como nunca, sobre todo fuera de su estadio. Y es que, a fuerza de engrandecerse con títulos y estrellas de campanillas (y sólo faltaría que fichase a Ronaldo), el equipo merengue se ha convertido, tanto en España como en el resto de Europa, en el enemigo predilecto de todos, en una especie de ogro legendario al que todos quieren batir.





Luis Figo o el reto de volver a ser el que fue por Jon Agiriano

Ala espera de conocer el desenlace final del caso Ronaldo, hay algo que está claro: el mejor fichaje posible para Vicente Del Bosque (dejando a un lado un buen central) sería el de Luis Figo. O por ser más exactos: el de un Figo es su versión buena, que es justo la contraria de la que mostró en los cuatro últimos meses de la pasada temporada. Lesionado en su tobillo derecho desde comienzo de año, sin sensibilidad en el toque, el portugués se ganó la ira de la grada del Bernabéu con unas actuaciones lamentables. Tanto que fueron muchos los que aseguraron entonces que el crack luso estaba acabado o a medio acabar; una opinión que ratificaron semanas después viendo su papelón en el Mundial de Japón y Corea.
Un seguro

Pues bien, ha bastado un mes de descanso veraniego para que Figo, ya recuperado de sus molestias, volviera por sus fueros hasta convertirse en el mejor jugador del Madrid durante la pretemporada. De hecho, la grada del Santiago Bernabéu, siempre tan voluble, sólo necesitó un par de partidos para volver a colocarle en el altar. Habrá que ver si la estrella portuguesa es capaz de mantenerse a la gran altura que ha exhibido durante el verano. De lograrlo, el Real Madrid habrá ganado la mejor baza ofensiva posible. Y es que, cuando juega como sabe, Figo es un seguro de vida. No hay nadie que desborde y asista como él. Morientes puede dar fe de ello. Y Portillo, la perla de la cantera blanca, un chaval que lleva el gol en la sangre y que esta temporada parece dispuesto a reñir con el Moro por el puesto, no tardará en hacerlo.

Y eso sin contar con la posibilidad de que acabe llegando Ronaldo. En ese caso, el cuarteto ofensivo del Real Madrid rompería todos los moldes. Se convertiría, quizás, en la mejor delantera jamás reunida en un club de fútbol: Figo, Zidane, Raúl y Ronaldo. Casi nada. Pero mejor no hacer futurismo (también se habla de Jardel) y valorar lo que hay. Y lo que hay, entre otras cosas, es un Figo dispuesto a cerrar muchas bocas. Si lo consigue, el Real Madrid tendrá mucho terreno ganado esta temporada.


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