El Deportivo
pide paso en tres frentes
Los refuerzos de Andrade, Acuña
y Juanmi consolidan a una plantilla en la que cada titular tiene un
sustituto
Jorge Garma
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| Maakay es siempre una opción en la delantera |
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Ha contratado jugadores reconocidos y su plantilla es, probablemente,
la más compensada de Primera División. El Deportivo
2002-2003 nace con la pretensión de ser algo más que
un incordio para Real Madrid y Barcelona. Ahora quiere serlo para
Europa. Pero sin olvidarse de lo doméstico.
Javier Irureta no puede quejarse. Año tras año, Augusto
César Lendoiro refuerza el equipo con los deseos de su entrenador.
Este año han sido Jorge Andrade, un eficiente central portugués
procedente del Oporto, y Roberto Acuña, uno de los centrocampistas
más fiables a la hora de recuperar la pelota y organizar
el juego. El tercer fichaje, el del guardameta Juanmi, asegura un
relevo de garantías a Molina. Con todo ello, el Deportivo
dispone de un grupo en el que cada titular puede ser perfectamente
revelado por un competente sustituto.
Algo importante si, como el año pasado, se quiere estar
en Liga, Copa y Liga de Campeones con esperanzas plausibles de luchar
por la victoria.
Con tantos y buenos jugadores, el mérito de Irureta ha sido
conformar un equipo donde todos aprovechan sus minutos. Y nadie,
aparentemente, se molesta por ver algún partido desde el
banco. La delantera suele ser el asunto más peliagudo. Tristán,
Makaay, Pandiani y Turu Flores parecen demasiados inquilinos
para la concepción del fútbol que tiene el guipuzcoano.
Es un estilo que no diferirá del que Irureta ha empleado
en los cinco años que lleva en el banquillo gallego y en
el que la versión será distinta dependiendo de quién
sea el propietario del estadio. Riazor acogerá un equipo
que mirará hacia delante, vertiginoso, agradable de ver en
suma. Si el Deportivo vuelve a ser el del año pasado, pocos
puntos escaparán de su feudo, un lugar donde gusta y se gusta.
Valerón y Tristán
Pero, en el envés de la misma moneda, está el conjunto
timorato, que desprecia sus señas de identidad, y que enfanga
su imagen fuera de Riazor. No parece causa el asunto de las rotaciones
tanto como el cambio de mentalidad que Irureta enseña a su
plantilla. Superado ya el complejo de inferioridad existente en
el Bernabéu o el Camp Nou, no es tiempo de desperdiciar el
brillo en Zorrilla o Vallecas.
Una vez más, el Deportivo vivirá fundamentalmente
de la extraordinaria conexión que puedan establecer dos futbolistas
como Juan Carlos Valerón y Diego Tristán. Pero no
menos básica será la aportación de Mauro Silva
y Sergio en el centro del campo o la de Víctor y Fran en
los extremos. Sin olvidar el papel de veteranos como Donato o Djalminha.
La temporada pasada, ya agrandó su potencial en Europa y
este año vuelve a ser candidato al triunfo en las tres competiciones.
De momento, mientras los demás apuran su preparación,
el Deportivo ya ha abierto la vitrina para colocar un trofeo más,
la Supercopa. Un título del que se apoderó con contundencia.
Ese es el ejemplo a seguir.
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