REAL ZARAGOZA

Un paso efímero por el infierno

RAÚL VELLARINO

Tras un año en el infierno, el Zaragoza vuelve a la Primera División con nuevos aires y con la intención de estabilizarse en la categoría. De ninguna manera este ascenso supone haber tocado el cielo para el equipo maño, sino que vuelve al escenario habitual de sus actuaciones.

Bajo la dirección nuevamente de Paco Flores y olvidado ya el descenso conMarcos Alonso, el club aragonés tiene como grandes novedades en la plantilla al argentino Milito (que ha protagonizado uno de los culebrones del verano tras frustrarse su traspaso al Real Madrid) y al brasileño Savio, que ha fichado para dar mordiente al ataque del club maño.

El titubeante comienzo del equipo la temporada pasada llenó de dudas a la afición y a la propia plantilla, que sufría lo indecible en cada partido para conseguir los tres puntos. No fue hasta la jornada 12 en la que el Zaragoza se metió en los puestos de ascenso, situación que abandonó en contadas ocasiones desde entonces. El efímero paso del conjunto maño por Segunda División ha servido a la directiva para marcarse unos objetivos, pero teniendo los pies en el suelo.

Para ello, tiene un seguro de vida en la portería (Láinez) y un eje defensivo muy fuerte, con Álvaro y Milito. En la media Cani distribuirá el juego a las bandas hacia Galletti y Savio, dos rápidos extremos, y en la punta se confía en la capacidad goleadora de Villa,ex del Sporting, y de Yordi, hombre de la casa que tiene el oportunismo por bandera.

Alfonso Soláns pretendía confeccionar un proyecto ilusionante, y lo ha conseguido. El presidente ha tirado de talonario (se ha gastado casi 9 millones de euros en fichajes) para que el equipo vuelva ser juez de la Liga: ponérselo complicado a los grandes, centrarse en la Copa del Rey y hacer un fortín de La Romareda.