VALENCIA C: F.

Los nervios vuelven a Mestalla

JORGE GARMA

Las urgencias y los nervios vuelven a pasearse por Valencia. Hace menos de año y medio, el equipo era campeón de Liga 2001-2002 después de 31 años y palidecía los disgustos causados por la pérdida consecutiva de dos finales de Copa de Europa. Ahora, la temporada que está a punto de empezar es la de la pérdida de paciencia de todos con todos.

La afición está de uñas con Jaime Ortí, reelegido presidente del Consejo de Administración en junio, porque considera que los fichajes realizados no son suficientes. Al tiempo, algunos consejeros agudizan sus diferencias de planteamiento con el técnico Rafa Benítez. Éste, a su vez, no está de acuerdo con el director deportivo del club, García Pitarch, porque ni conocía ni pidió los refuerzos que se le han suministrado, y cuyos gastos son en conjunto de siete millones de euros, lo que muestra que el dinero no sobra en Mestalla.

En medio de este galimatías, se encuentran los propios fichajes estrella: Oliveira y Canobbio, que parecen no saber dónde se han metido. El primero es un delantero brasileño, de 23 años, procedente del Santos, con el que la temporada pasada, junto a Diego y Robinho, se proclamó subcampeón de la Copa Libertadores, además de ser el máximo goleador de la competición. Canobbio, por su parte, es un mediapunta que proviene del cada vez más devaluado fútbol uruguayo, en concreto de Peñarol de Montevideo. Ambos cuentan con muchas opciones de ver los partidos desde el banquillo o incluso desde la grada. Porque Rafa Benítez parece tener claro que los que han jugado con él durante dos temporadas serán los que vuelvan a hacerlo en esta.

Al menos, y aunque no le ha supuesto un trabajo fácil, parece haber convencido a los directivos de que no le toquen ninguna pieza importante de su conjunto. Las ventas de Cañizares, Aimar y Ayala hubieran encrespado aún más las cosas. El flirteo del central con el Real Madrid y el Barcelona puede pasarle factura en Mestalla. En el fondo del problema se encuentra la decepcionante temporada que el Valencia firmó en 2002-2003. El equipo acusó los nervios derivados de la responsabilidad. A esto se unió el bajón de Aimar y Baraja. Pero también hubo motivos de sonrisa, como la actuación del brasileño Fabio Aurelio y el irresistible ascenso de Vicente.

El equipo tendrá que conformarse este año con disputar la Copa de la UEFA. Y lo volverá a hacer sin un delantero centro de plena confianza. Carew, Juan Sánchez y Salva oyeron ayer de boca del propio Benítez que no entran en sus planes, que se deben buscar equipo. Pero no hay respuestos de garantía. El técnico protesta, pero nadie le hace caso. O sea, que no le quedará más remedio que recurrir al vídeo y a la informática, a las que es tan aficionado, para que le ayuden a componer el equipo de hace dos temporadas, aquel tremendamente efectivo, sobrio y poco espectacular que levantó el trofeo de campeón. Si no quiere que los murmullos de Mestalla lo hagan contra él.