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La exigencia del éxito
El segundo puesto en la Liga premió a la
Real con un puesto en la Champions, un reto que pondrá a prueba
el auténtico poder de un equipo lleno de ilusión
IGOR BARCIA / GRÁFICO: J.M. BENÍTEZ
La
Real Sociedad se ha convertido en el ejemplo perfecto de hasta qué
punto pueden cambiar las cosas en un año en el mundo del fútbol.
Aquel equipo atribulado y acomplejado que se presentaba el verano pasado
aferrado a su nuevo técnico Raynald Denoueix para lograr
la tranquilidad de la permanencia, se transformó con el paso de
la competición en un equipo firme, sólido y convencido de
sus posibilidades hasta firmar una temporada espectacular. Pero ahora
los donostiarras afrontan la reválida. La Real tratará de
confirmar todo lo realizado el pasado año en una campaña
en la que la exigencia se multiplica al tener que afrontar la Champions,
en la que apenas se ha reforzado y en la que ha perdido la capacidad de
sorpresa que mantuvo desde la llegada del técnico francés.
Sin duda, el equipo de Anoeta se encuentra ante una de las temporadas
más atractivas de los últimos años. Y ahí
precisamente estriba la mayor dificultad a la que se enfrenta la Real
Sociedad, ya que habrá que comprobar si la plantilla está
preparada para afrontar la temporada tan complicada que le espera. Para
llevarlo a cabo, la directiva del club guipuzcoano ha logrado algo básico
si quiere competir al mayor nivel posible este año, como es el
mantener a todos sus jugadores.
El rendimiento que ofrecieron muchos de sus futbolistas les colocó
en el primer plano del mercado. Nihat, el turco que deslumbró por
su velocidad y sus goles, atrajo al Manchester United; Kovacevic es el
objeto de deseo del Valencia; en Xabi Alonso pusieron sus ojos los grandes
de la Liga y De Pedro estuvo a un paso de irse a Inglaterra. Pero a la
hora de la verdad, Raynald Denoueix tendrá practicamente al mismo
equipo titular de la pasada campaña, con pequeños cambios
como las incorporaciones de Bittor Alkiza para reforzar el centro del
campo y del coreano Lee Chun So.
El mismo trabajo
Y para dirigir el equipo el mismo director de orquesta, el hombre que
el pasado año obró el milagro. Denoueix, el galo metódico,
silencioso y trabajador será el encargado de volver a poner a punto
la maquinaria donostiarra. De momento, y vistos los resultados, ha sido
fiel al plan de trabajo que realizó el pasado año. Nada
ha cambiado, a pesar de que para la temporada 2003-2004 la dificultad
aumenta. Al igual que a su llegada, Denoueix se llevó a sus jugadores
durante 15 días al Tirol austriaco para trabajar en el aspecto
físico. Ni un partido amistoso, sólo trabajo y trabajo.
A la vuelta, paso al balón. Hasta cinco partidos para coger ritmo.
El resto lo hará la competición liguera.
El esquema del equipo también será el mismo. Fiel al 4-4-2
que tan buenos resultados dio el pasado año, la Real Sociedad basará
su juego en el aspecto colectivo y en las individualidades de sus principales
artilleros, como sucedió el pasado año con Darko Kovacevic.
La pareja de moda espera repetir su actuación con el apoyo de Javi
De Pedro, que a pesar de sus lesiones y sus intermitencias en el rendimiento
volverá a ser pieza clave en los donostiarras.
La manija la llevará por tercera temporada consecutiva Xabi Alonso,
la joya del equipo que ya ha demostrado también en la selección
todo el fútbol que lleva dentro de sus botas. Ayudado por la experiencia
de Bittor Alkiza, de la fortaleza de Mikel Aranburu y del trabajo incansable
de Valery Karpin, formará un centro del campo que debe sustentar
a la Real Sociedad, ya que como la pasada temporada, a priori la defensa
volverá a ser la línea más débil del conjunto
que entrena Raynald Denoueix.
Al margen del aspecto deportivo, en los despachos los donostiarras también
han vivido una evolución importante. De la mano de un consejo de
administración ambicioso, liderado por José Luis Astiazaran,
el club guipuzcoano se encuentra inmerso en la renovación de sus
estructuras. A ellos les pertenecen planes como Zubieta XXI o el estudio
de la ampliación del estado de Anoeta. Todo ello ha provocado que
este año la Real Sociedad presente el presupuesto más alto
de su historia, con 44 millones de euros, que se cubrirá con la
aportación de sus dos nuevos patrocinadores, el acuerdo televisivo,
que supone 28 millones en tres temporadas, y el apoyo de los socios, que
en 2003 alcanzaron la cifra récord al superar la barrera de los
28.000.
Números al margen, la Real Sociedad sólo piensa en que comience
una de las Ligas más ilusionantes de los últimos años.
Los resultados de la pretemporada no han sido brillantes, pero todos esperan
que a partir de mañana, con la visita al Espanyol, el equipo recuerde
al que puso en jaque al Real Madrid.
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