|
El 'Dépor' inicia la era 'post-Makaay'
JORGE GARMA
Verano raro en el Deportivo. Por primera vez en años, Augusto
César Lendoiro no ha obsequiado a Javier Irureta con el racimo
de fichajes habitual de otros estíos. La recesión económica
también ha aterrizado en La Coruña, así que el técnico
deberá conformarse con el mismo bloque. Salvo que ya no contará
con el mejor elemento: Roy Makaay.
El holandés, último Pichichi de la Liga con
29 tantos, forzó su traspaso al Bayern de Múnich por 20
millones de euros tras unas embrolladas negociaciones. Ni Irureta ni la
afición se lo han tomado muy mal, conscientes de que el crecimiento
del club obligaba a una operación así y porque entienden
que ha llegado la hora de quienes reclamaban una oportunidad cuando Makaay
anotaba tarde sí y otra también. Son los casos de Diego
Tristán, Albert Luque y Walter Pandiani, que regresa de una exitosa
cesión en el Mallorca. El sevillano se perfila como delantero titular.
Recuperarle tras su desastrosa última campaña, en la que
se le vio deprimido por la excelente gestión del holandés,
será una de las tareas primordiales de Irureta. Declaraciones como
Diego debe dar mucho más de sí o Me preocupa
que no esté bien no son mas que una forma de motivar al internacional
para hacerle saber que el puesto será suyo, pero que la competencia
será importante.
Ahí entrarán Luque y Pandiani, generosos recambios a los
que Irureta deberá mantener satisfechos con los minutos de juego
si no desea más declaraciones altisonantes. Y parece que los disfrutarán.
El técnico, maestro en aglutinar dos conjunto distintos a través
de las rotaciones y las permutas de posiciones, volverá a repartir
esfuerzos entre una plantilla inmersa en tres frentes. Además de
Pandiani, vuelven Djalminha, en mal momento personal y profesional, Fernando
y Jaime, tras un positivo paso como cedido en el Hannover 96. Y, junto
con Makaay, se marchó Donato de mala manera. Dos de los puntales,
Molina y Valerón se reencontrarán con la cotidianeidad después
de haber pasado un año dificultoso. De todos ellos dependerá
no acordarse de Makaay.
|