ATHLETIC CLUB

La ambición como bandera
Ernesto Valverde abandera el regreso del Athletic a sus orígenes: reclama un equipo de perfil ofensivo y apuesta por los nuevos talentos de Lezama

J. ORTIZ DE LAZCANO / GRÁFICO: J.M. BENÍTEZ

No hay fichajes. Han subido los canteranos Iraola y Jonan García mientras Bordas queda a medio camino entre el filial y el primer equipo y, además, el club alardea de austeridad tras bajar el 15%de las fichas a sus futbolistas. No hay tampoco ‘cracks’ del vecino. Al contrario, Alkiza ha recorrido el camino de vuelta en la A-8. No hay un entrenador de currículo, de esos que pone broche de oro a su carrera con el banquillo de San Mamés. Este año el máximo responsable deportivo es Ernesto Valverde, un técnico en quien hay despositadas grandes esperanzas, pero todavía es una incógnita. Desgraciadamente, tampoco está Javier Uria, el presidente que diseñó el proyecto modernizador y lezamista. Su lugar es ocupado por Ignacio Ugartetxe, fiel seguidor de su ideario.

¿Qué tiene entonces el Athletic? La ambición, la bandera nuevamente recuperada. Fuera padecimientos. El ardor como argumento para alzarse y no ser un equipo doliente y postrado. El objetivo mínimo es la Copa de la UEFA. ¿Soñar despiertos? Somos el Athletic, y eso lo explica todo, se responde con altanería desde cualquier esquina del club.

A Valverde nadie le ha escuchado quejarse porque el club no haya tenido ningún margen de maniobra en el mercado debido a sus estrecheces económicas. De hecho, el nuevo entrenador ha reaccionado a la adversidad y a las dudas abiertas en un sector del entorno con la proclama de que ir a por todas y formar un equipo ofensivo son obligaciones de este club. Para dejar el asunto claro y no andarse con medias tintas, ha advertido incluso a sus jugadores de que no quiere oír a ninguno de ellos manifestaciones en el sentido de que hay que ir partido a partido o que de que el primer objetivo es la permanencia.

El equipaje con el que Valverde llega desde el filial al primer equipo está lleno de ideas que anuncian un nuevo rumbo para el equipo. El técnico ha entrado con familiaridad en el vestuario, dispuesto a poner una nota de paz y sensatez en su trabajo con unos jugadores que parecen muy comprometidos con el nuevo ideario ambicioso y lezamista.

Todo entrenador nuevo se ve casi en la obligación de dar su propio toque de personalidad a los equipos. Valverde no perdió el tiempo en los cambios que afectan al dibujo y al modelo, que presentó al poco de llegar. Se arrincona el 4-2-3-1 para regresar al 4-4-2, con el que trabajó cuando fue segundo de Txetxu Rojo, y se vuelve a la defensa en zona, un sistema ya ensayado sin éxito por Jupp Heynckes.

Cambios de papel

Valverde cambiará también el papel de jugadores como Yeste y Tiko, las nuevas bandas ofensivas del equipo. El primero de ellos se ha mostrado hasta ahora un tanto frío en su nueva demarcación de interior izquierdo. Da la sensación de que la repudia porque porque su nivel de participación es menor, depende en todo momento del suministro de balones de sus compañeros y se ve obligado a tener un recorrido defensivo del que ahora estaba exento en la posición de medio punta. Pero Valverde insiste. Aunque parece dispuesto a darle libertad para ir hacia el centro en algunos momentos, hará a Yeste jugar por fuera porque no tiene otro zurdo ofensivo para colocar ahí.

Con Tiko se anticipan menos dificultades de adaptación. Aún en la banda, tiene margen de maniobra, está encantado cada vez que es dueño del balón y ofrece soluciones a sus compañeros. Además, el navarro ve que puede ser la hora de hacerse con un puesto fijo.

Junto a Valverde se han deslizado hasta el vestuario del primer equipo dos muchachos de tremenda proyección, Iraola y Jonan García, a quienes el técnico está dispuesto a dar mucho vuelo y convertir en piezas pilares. Iraola, lateral o interior, tiene cosas de gran jugador. Supera el centro del campo con soltura, lleva la pelota cosida al pie y es muy claro a la hora de elegir cuando tiene el balón. Puede ser la gran sorpresa de la temporada, aunque aún debe ganar en fundamentos defensivos. Jonan, por su lado, pugna por el puesto de medio punta. Es un jugador que necesita activarse con el balón porque sin él es muy poco productivo, aunque tiene la virtud de ver el juego antes siquiera de dominar la pelota.

Por lo demás, la apuesta es similar a la del ejercicio anterior. El Athletic volverá a depender mucho de la capacidad realizadora de Etxeberria, Urzaiz y Ezquerro, y espera que Aranzubia, el mayor aliento de aire fresco en la portería de San Mamés desde Zubizarreta, ayude a la consolidación del sistema defensivo. Si es así, habrá que tomar muy en serio al equipo de Valverde, un entrenador dispuesto a devolver al Athletic a sus orígenes: Lezama y la ambición.