|
«Palomo es mi complemento ideal»
Experta en piedras preciosas, el matrimonio es como un diamante, «para siempre si se cuida»
LUIS GÓMEZ - Bilbao
Indiferente a las miradas, Marina
acaricia el mentón de su marido
mientras ojea su colección de joyas
y complementos. Sólo hay que verla
cómo se le cae la baba con su
Palomo, pero todo tiene un límite.
En joyas lo máximo que le pone
encima son gemelos, por mucho
que se empeñe en equiparar «el
diseño de joyas con el amor».
-Curioso paralelismo.
-Esta afición me llegó cuando
menos te lo esperas. Dices: 'Bueno,
no sé cuánto va a durar, pero le voy
a poner, como en el amor, todo mi
empeño'. Llevo nueve años. Lo mío
con las piedras fue un flechazo.
-¿Hay que esmerarse mucho?
-Es, sobre todo, una cuestión de
inspiración. Si se te corta, estás
totalmente perdida. ¡Ah! Es muy
importante crear y no copiar a
nadie. ¡Que salga de dentro de uno!
-Todo muy espiritual.
-Mis piedras incorporan algo de
magia. Es un mundo que entierra
mucha espiritualidad. ¡Remontémonos
a las viejas civilizaciones!
-¿Para qué tanto?
-Todos los grandes sacerdotes ya
utilizaban piedras preciosas y el
anillo del obispo siempre llevaba
una amatista. Espiritualidad,
poder... ¡Aún no he enjoyado a ningún
obispo!
-¿Y Marina es una joya?
-Lo más importante es que fuera
una joya para mi familia.
-¿Y lo es?
-Hombre, se lo demuestro.
-¿De qué tipo?
-Sería una aguamarina: transparente,
con el azul del cielo y del
mar, y porque me siento muy feliz
con mi nombre.
-Enjoyada, ¿una mujer brilla más?
-Y resulta mucho más armónica.
-En sus orígenes, ¿fue un diamante
en bruto?
-¡Ay, qué pregunta! Nunca me lo
habían dicho. ¿A qué se refiere?
-Que si tardaron en pulirla.
-¡Ya está bastante pulida! (contesta
su marido, el ex torero Palomo
Linares). ¿Qué contesto a esto?
No me creo ni más ni menos buena,
pero sí una mujer de buenos
sentimientos. No sé si llevo un
camino recto, pero es el que me
sale del corazón. Las piedras me
ayudan. Son entidades vivas.
-¿Qué vibraciones transmiten?
-¡Seguridad y mucha felicidad!
Una aguamarina ayuda a la comunicación.
Me protege...
-¿De qué?
-Me cuida la nariz y la garganta.
Estas piedras sanan. Creo en sus
poderes.
-Y disparan la vanidad.
-¡Nooo! ¿En qué sentido?
-Las joyas son estiradas.
-¡Depende de su diseño y cómo las
lleves! Nos iluminan y armonizan.
Nunca olvide esto: las joyas hay
que llevarlas con respeto y tratarlas
bien.
-¡Pues buenas son ellas!
-Es como todo en la vida: hay que
cuidarlas y mimarlas para que
duren. Atraen sabiduría y pasión
y me dan fuerza.
-¿Le ponen como una moto?
-¡Como una moto nunca! Ir llena
de joyas, no es lo más ético. No
creo que nadie vaya como un
árbol de Navidad. Como una moto
no te pueden poner. ¡Al contrario!
Te aportan serenidad y equilibrio.
-¿Quién le aporta más, las joyas o
Palomo, su marido?
-El oro también equilibra, pero mi
esposo es el complemento ideal.
-¿En busca del brillo más caro?
-El oro es la fuerza del sol.
-¿Echa en falta los trajes de luces?
-No me haga preguntas de toros,
por favoooor. ¿Echarlos de menos?
¡Sebastián! Esa es una pregunta
para Sebastián.
-Se ha pasado toda la vida a su
sombra. ¿Pretende eclipsarle ahora
con sus diseños?
-En absoluto. Somos un matrimonio
en el que cada uno aporta
su creatividad. Sebastián es un
maestro del toreo y yo estoy empezando.
Francamente, soy muy
modesta. Muy, muy tímida...
-¿Tanto?
-No voy arrollando por la vida ni
queriendo ser... ¿Me entiende?
Estoy muy segura de lo que hago
y sé que gustan mis diseños, pero
poco a poco todo se logra en la vida.
-¿Un matrimonio como un diamante
es para siempre?
-Ja, ja. ¡Qué bonito! Si se trata con
respeto, cuida y se ama, sí.
-¿Qué atan más, sus cadenas o
los matrimonios?
-No se trata de 'ataaaaar', ¿eh?
Atar es una palabra horrible.
La borraría del diccionario.
¿Atar? Al contrario. Yo me
paso todo el día desatando,
desatando, desatando... No
hay que atar nada en la vida.
-Tía de Mónica Escolar, candidata
a Miss Mundo, ¿los Danko
llevan inserto el gen de la belleza?
-Unos nacen más agraciados que
otros, pero para todo hay remedio
en la vida. Para eso está la
personalidad.
-Pero una cara guapa...
-La personalidad es más atractiva
que la propia belleza.
-¿Por qué no adorna al hombre?
-Hoy en día van un poco más
modernos, como las mujeres. Pero
en plan de piedras tampoco se puede
hacer mucho.
-¿Se siente a gusto sabiéndose
observada?
-¡Hummmm! Si le soy sincera, no
reparo mucho en ello. Aunque
agradezco de corazón que la gente
se acerque a saludarme. Bonita
señal de que caes bien.
-¿Le preocupa?
-Es de las cosas que más me llenan.
-¿Torea bien a los cuatro hombres
de la casa?
-Me siento una privilegiada y la
reina. Tener cuatro hombres,
caray, a tu alrededor y... ¡qué cuatro
hombres! Con una personalidad
increíble, sus carreras terminadas...
-¿Cómo lleva mamá que Sebastián,
su hijo mayor, haya cambiado el
despacho en una constructora para
tomar el capote?
-Yo ya lo sabía, me lo olía.
-¿Le ha dado el mayor disgusto?
-Mire, es normal.
Cuando te casas con
un torero y tienes
hijos, lo normal es
que algún día alguno
te salga torero.
Eso me lo temía.
-Pero que se le
despierte la
pasión a los 28 años, ya licenciado
en Derecho y Empresas.
-¡Noooo! Lo llevaba de niño.
-¿Dejando un futuro porvenir como
ejecutivo?
-¡Eso es lo bonito! La mayor alegría
que me ha podido dar mi hijo
son sus dos carreras. Siempre les
inculqué la educación. Ahora tiene
una profesión muy bella aunque
muy peligrosa, que es el toreo.
¿Qué debo hacer como madre?
-¿Tirarse de los pelos?
-¡Estar ahí! ¡A-po-yar-le.
-¿Pensó que ganaría en tranquilidad
tras dejarlo su otro hijo, el novillero
Miguel?
-Ah, mejor que
mejor. Ja, ja. El corazón ya no late
tanto y sería demasiado tener los
tres hijos...
-¿Liderando una dinastía donde el
renombre perdura?
-El nombre del padre nunca morirá.
Sebastián ha marcado un pagina
muy importante en el toreo,
mucho más de lo que la gente cree.
Es un luchador y viéndolo ahora
con mi hijo te das más cuenta del
valor y mérito de esta profesión.
-¿Se le cae la baba con él?
-Se me cae la baba con Palomo y
los tres hijos. Ja, ja.
-A los Linares-Danko, pareja asidua
de los focos de color rosa, ¿le
ponen de los hígados el acoso de
los paparazzi?
-¿Sabe qué pasa? Nunca hemos
tenido un problema.
-¿Les pone siempre una sonrisa en
la boca?
-Es que es verdad. Nos respetan.
Saben cómo somos.
-¿Nació ya con esa cara de felicidad?
-No. Nací llorando, como todos
los bebés. Pero de felicidad.
-¿Le parece surrealista ver pintar
asu marido?
-Sebastián me parece... ¡unge-
ni-o! Me pregunto cómo
mezcla esos colores y de dónde
saca esa fuerza.
-¿Tiene mejor mano con el
pincel que la muleta?
-No es que tenga buena
mano. Es un hombre con
mucha sensibilidad. Ahí
están sus 34 cornadas..
|