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Un día con Melendi
EL CORREO acompañó al asturiano durante su estancia en Bilbao, donde reunió a 30.000 peronas en el concierto estrella de la Aste Nagusia
Carmen Barreiro - Bilbao
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Melendi es sinónimo de éxito. Llegó como sustituto de The Prodigy y Madness y se ha convertido en la estrella de la Aste Nagusia 2006. Pese a haber actuado hace poco más de un mes en Santurtzi, el jueves consiguió reventar el aforo de Botica Vieja con su 'rumba canalla'. Cerca de 30.000 personas cantaron, saltaron y bailaron con el cantante asturiano en el que ya se considera «el concierto más multitudinario de la Semana Grande», según informaron ayer fuentes de Protección Civil. EL CORREO acompañó a Melendi y su grupo durante toda su estancia en la capital vizcaína.
EL VIAJE
La visita relámpago de Melendi empezó doce horas antes en la localidad coruñesa de Noia, punto de partida del viaje hacia Bilbao. Músicos, técnicos, maletas, equipos de sonido, vídeo... y siete horas de carretera por delante. «La furgoneta es lo que peor llevo de la gira. Este verano hemos firmado unos 60 conciertos, así que te puedes hacer una idea de la de kilómetros que llevamos encima. Es jodido, pero compensa», reconoce el cantante asturiano. Sin apenas tiempo para comer -«hemos picado algo por el camino»-, Melendi y su grupo recorrieron «650 kilómetros de una tacada» para tocar en la capital vizcaína. «Y así todos los días hasta octubre. Después un descansito, disco nuevo y en marzo empezamos la gira por Sudamérica».
LOS FANS
Tres horas antes de que el cantante asturiano saliese de Noia hacia Bilbao, Itsaso hacía lo propio desde Noja. Quería llegar la primera y lo consiguió. A mediodía ya estaba delante del escenario instalado en la explanada de Botica Vieja. Ella, sus dos camisetas de Melendi y una pequeña mochila en la que llevaba todo lo necesario para sobrevivir a doce largas horas de espera, con chaparrón incluido.
-¿Cuántas veces le has visto ya?
-Exactamente no lo sé. Creo que unas catorce o quince.
-¿Y no te cansas?
-Qué dices. Lo vería todos los días. Es el mejor, el más guapo, el que mejor canta... Es la hostia.
Itsaso no estuvo sola. A primera hora de la tarde llegaban al recinto de Botica Vieja Marta, Soiar y Lorena. Las cuatro chicas se saludan como si se conociesen de toda la vida -ninguna tiene más de 17 años-, pero en realidad sólo se ven de concierto en concierto. De Melendi, claro. El ambiente de Zorrozaurre se va caldeando a medida que se acerca la hora del concierto y las botellas de 'kalimotxo' se van vaciando. A las siete de la tarde, la primera fila ya está prácticamente completa. Xabi, Eder, Sandra, Escalante, Leire, Saray, Carlos, Janire, Asier, Iñaki y Guille 'el asturiano' no tienen intención de abandonar su privilegiada situación hasta que Melendi cante el último tema. Banderas de Asturias, bocadillos y 'litros', muchos 'litros'. «Esto sí que es afición», les gritan los técnicos desde lo alto del escenario.
LA LLEGADA
El cantante asturiano llegó a Bilbao pasadas las siete de la tarde. Paso por el hotel, ducha rápida y visita al recinto de Botica Vieja, donde le esperaban cuatro televisiones, tres radios y un par de periódicos. La rueda de prensa estaba convocada para las siete y media, pero se tuvo que retrasar hasta las ocho. Cuestión de fuerza mayor. «Hemos cogido de todo por el camino. Atascos, obras, accidentes... Creí que no llegábamos nunca», se disculpó el asturiano nada más bajar de la furgoneta.
Vestido con una camiseta amarilla sin mangas, rastas impecables, gafas de sol de pantalla, gorro y collar de semillas -el mismo atuendo con el que horas más tarde saldría al escenario-, el asturiano se metió a los periodistas en el bolsillo desde el minuto uno. Acompañado por Alfonso, su jefe de prensa, Melendi atendió a todo el mundo que se lo pidió sin un mal gesto, pese a las horas de coche que llevaba encima. No puso pegas a nada. Fotos, saludos en directo, autógrafos...
RUEDA DE PRENSA
Su sorpresiva entrada en el cartel musical de la Aste Nagusia como sustituto de The Prodigy y Madness acaparó la mayor parte de las preguntas formuladas por los periodistas durante la rueda de prensa. «Cuando me enteré de que el grupo que se había caído era The Prodigy, la verdad es que me temblaron las canillas. Prodigy son palabras mayores. Desde luego, yo voy a poner todo de mi parte para estar a la altura. Vengo con muchas ganas porque aquí siempre me han tratado muy bien. Hace cinco años estaba tocando en el 'Cotton' y esta noche se habla de que pueden venir al concierto más de 15.000 personas». Finalmente, fueron 30.000.
-¿Qué es lo peor de las giras?
-El no poder ver a mi hija Carlota. Acaba de cumplir un añito y está preciosa.
Aunque no puede verla todo lo que a él le gustaría -dicen sus compañeros de grupo que es un «padrazo increíble»-, la tiene siempre muy presente. El tatuaje que recorre parte de su brazo izquierdo -se hace uno cada vez que ocurre algo importante en su vida- es el nombre de la niña. Su madre y su hermana también se han hecho un hueco en el cuerpo del asturiano.
PRUEBAS DE SONIDO
Mientras Melendi da la rueda de prensa, los técnicos suben y bajan del escenario para que nada falle durante el concierto. Largan cables, montan pantallas, ajustan micrófonos... Vanesa, Pablo y Curro son tres de los técnicos de vídeo que acompañan a Melendi durante la gira. Suelen llegar al lugar del concierto unas horas antes que el asturiano para tenerlo todo listo para las pruebas de sonido. «Hoy no tenemos mucho trabajo porque está prácticamente todo montado», explican los técnicos.
Melendi acaba la rueda de prensa y sube al escenario después de firmar decenas de autógrafos a los chavales que esperan en primera fila. Saluda a sus compañeros y hace las primeras pruebas. Damaris y Mariem hacen los coros. Parece que todo va bien. Los fans le chillan desde la explanada y el asturiano les ofrece un solo de batería. Aplausos, gritos, brindis con sidra... La afición está desatada, pero toca descanso. Equipo y cantante se van para el hotel Ercilla.
CAMERINO
Melendi y su grupo llegan a Botica Vieja tres cuartos de hora antes del concierto. Entran directamente al camerino, donde la productora les ha preparado el 'catering'.
-¿Alguna manía antes de salir al escenario?
-No especialmente. Procuro no pensar mucho en el concierto para no ponerme nervioso y siempre ceno puré de verduras.
-¿?
-Sí, sí puré de verduras. Me sienta de cojones.
El grupo se reúne y palmean para relajar los nervios. Falta un cuarto de hora. Melendi sale del camerino y se acerca al escenario. Cotillea a través de un agujerito y vuelve al 'backstage'.
EL CONCIERTO
Faltan dos minutos. El asturiano mira al frente, respira hondo y se encamina hacia el escenario. Sube las escaleras y hace la señal de la victoria. Suena de fondo la canción del 'Equipo A'. El público grita. Doce en punto. Sale Melendi y Botica Vieja se cae. Durante la hora y media que duró el concierto -combinó canciones de su último trabajo con los temas más conocidos del primero-, el cantante no paró un minuto.
Banderas de Asturias, gritos de 'beste bat', dos canciones más y fin del concierto. Exhausto, Melendi bajó del escenario y se fue directo al camerino. Diez minutos después, salía para atender a los fans y vuelta al hotel. Al día siguiente tocaba en la localidad madrileña de San Sebastián de los Reyes.
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