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ENTREVISTAS Y REPORTAJES

Entrevista a Tiago Splitter
Maljkovic-Scariolo,
¿cita para una final?
Sobresaliente contra matrícula
(por Juanma Iturriaga)
Entrevista a Dejan Tomasevic
ala-pívot del Panathinaikos
Trayectorias cruzadas de cuatro grandes técnicos
 

OPINIÓN

El sueño número siete
Marina Maljkovic
Un Tau más experimentado
Kornel David
Jugadores determinantes
Dejan Bodiroga
Dos y dos
Juanma Iturriaga
Fortaleza mental
Ricardo Pittis
Un escaparate mundial
Gorka Arrinda
Dos ganadores natos
Pablo Laso
 

VÍDEOS

Presentación de la Final Four
Querejeta ilusionado
El TAU viaja a Atenas
Prigioni y Scola, en Atenas
Entrenamiento del TAU
Entrenamiento del Panathinaikos
Afición en Atenas (1) |(2)|(3)
 

FOTOS

El TAU viaja a Atenas
La marea azulgrana
Panathinaikos-TAU | Ambiente
CSKA-Unicaja
 

GRÁFICOS

Semifinal Panathinaikos-TAU
Semifinal CSKA-UNICAJA
El Palmarés
 

FORO

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OPINIÓN / MARINA MALJOVIC ENTRENADORA DEL OKK USCE
El sueño número siete
MARINA MALJOVIC Hija del técnico del TAU, ha seguido sus pasos y dirige al equipo femenino del club fundado por su padre. /Archivo
No recuerdo el momento exacto cuando el baloncesto se introdujo en mi vida. Recuerdo cuando era pequeña, desconociendo en qué se ocupaba mi padre, al verlo venir a casa de mal humor, le preguntaba a mi madre: «¿Qué le pasa a papá?» Ella me respondía: «Papá perdió el partido» y yo le consolaba diciendo «!No te preocupes, lo que has perdido ya lo encontrarás!’». Hoy día, inclusive, cuando recuerdo las secuencias pasadas de mi vida, tengo la impresión de que he nacido y vivido toda mi vida con el baloncesto.

Era nuestro padre el que trajo el baloncesto a nuestro hogar, pero mi madre es igualmente culpable por haber contribuido al enriquecimiento de nuestra educación ‘baloncestiana’. En realidad se trata del privilegio que tenemos mi hermano y yo de pertenecer a esta familia, este hogar y el apoyo que ilimitadamente emana de ella y que absorbemos todos.

Cuando inicié mis primeros pasos de entrenadora independiente, mi padre no estaba feliz con mi orientación profesional. Sin embargo, tal como él siendo laureado estudiante de Derecho no cumplió los deseos de su padre, tampoco yo pude obedecerle. Sabíamos –tanto él como yo– que no se le pueden quitar los sueños a uno.

En aquel entonces no lo entendí, pero ahora sé por qué se oponía a mi decisión. Les pregunto a ustedes: ¿qué clase de padre es la persona que le ofrece la droga a su hijo? El baloncesto es una droga y el trabajo de un entrenador es como una máquina que te traga para siempre.

Sería una falta de buen sentido y una muestra de enorme mal gusto comentar la labor profesional de entrenador que desempeña mi padre. Lo que sí puedo y me atrevo a testimoniar es el esmero y dedicación ilimitadas que ofrece al baloncesto y con cuanto fervor y emociones va hoy día a los entrenamientos y a los partidos, de la misma manera como lo hacía cuando era más joven.

¡Athina, ’Final Four’, su sueño número SIETE! En cuatro ocasiones los sueños se convirtieron en realidad. El baloncesto está hecho de victorias y derrotas. En todo caso, cualquier cosa que suceda, para mí él siempre será el más grande.

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