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ENTREVISTAS Y REPORTAJES

Entrevista a Tiago Splitter
Maljkovic-Scariolo,
¿cita para una final?
Sobresaliente contra matrícula
(por Juanma Iturriaga)
Entrevista a Dejan Tomasevic
ala-pívot del Panathinaikos
Trayectorias cruzadas de cuatro grandes técnicos
 

OPINIÓN

El sueño número siete
Marina Maljkovic
Un Tau más experimentado
Kornel David
Jugadores determinantes
Dejan Bodiroga
Dos y dos
Juanma Iturriaga
Fortaleza mental
Ricardo Pittis
Un escaparate mundial
Gorka Arrinda
Dos ganadores natos
Pablo Laso
 

VÍDEOS

Presentación de la Final Four
Querejeta ilusionado
El TAU viaja a Atenas
Prigioni y Scola, en Atenas
Entrenamiento del TAU
Entrenamiento del Panathinaikos
Afición en Atenas (1) |(2)|(3)
 

FOTOS

El TAU viaja a Atenas
La marea azulgrana
Panathinaikos-TAU | Ambiente
CSKA-Unicaja
 

GRÁFICOS

Semifinal Panathinaikos-TAU
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OPINIÓN / RICARDO PITTIS EX JUGADOR DEL BENETTON
Fortaleza mental
RICARDO PITTIS. Ha jugado cinco ‘Final Four’: Gante‘88, Estambul‘92, Barcelona‘98 y 03 y Bolonia‘02 /Archivo
Cabeza fría y una gran preparación de partido. A mi juicio, son los dos ingredientes básicos para triunfar en una ‘Final Four’. Que nadie dude que la magistral estrategia de Ettore Messina fue clave para que el CSKA ganara el año pasado en Praga. Después, la presión hay que sobrellevarla de la mejor forma posible. Al final, siempre es la misma tanto si eres un jugador joven o eres veterano.

Recuerdo mi primera ‘Final Four’ en Gante‘88 con el Phillips Milán. Yo era muy joven y todo era más fácil. Si jugaba, magnífico; si no, aún me quedaban muchos años de baloncesto. Entonces, los que me decían «tranquilo, chaval» eran tipos de la talla de Bob Macdoo, Dino Meneghin o Mike D’Antoni. Con jugadores como ellos todo era mucho más llevadero para un jovencito como yo y, de paso, nos llevamos el título. La última la jugué en Barcelona‘2003 junto a Nicola, Garbajosa y Marconato en aquel Benetton de Messina. Yo ya era más ‘viejo’, pero la edad no importaba. La experiencia no me sirvió; perdimos la final contra el Barça.

En la actualidad, debo reconocer que los jugadores jóvenes lo tienen mucho más difícil en eventos de tanta trascendencia como el que nos espera. En una ‘Final Four’ se reúnen todos los medios de comunicación, se agolpan los ojeadores de la NBA y cualquier futurible para cruzar el Atlántico es seguido con lupa. La energía sobra cuando eres joven, pero en todos los equipos que coinciden en Atenas creo que hay un buen equilibrio entre juventud y veteranía. Al final, las cosas no han cambiado tanto a lo largo de los años; el más curtido frena y alecciona al más inexperto para cumplir el trabajo. Ante todo, hay que ser inteligentes. Esa labor vale la pena porque se trata de partidos muy complicados de jugar y el premio final es máximo, ser campeón de Europa.

Este año, la calidad de las plantillas es muy pareja. Sin embargo, observo que el CSKA es el que despliega una fortaleza mental mayor de todos los aspirantes. Los rusos juegan con la confianza de ser un equipo ya hecho, que defiende el título logrado la pasada campaña. Haber sido campeón te puede inyectar presión, pero también te otorga siempre una gran confianza en tus posibilidades
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