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DÍA 35

Fernando J.Pérez
Enviado especial

Iñurrategi y Beloki vivaquean a 7.000 metros

La arista este del Annapurna . / F. J. PÉREZ

La expedición Oinak Izarretan continúa su progresión para equipar hasta la arista del Annapurna la ruta por la pared sureste. Pero el trabajo está siendo más complicado de lo previsto por la nieve. Las precipitaciones de la semana pasada han dejado un grueso manto nivoso que dificultan enormemente la labor de los alpinistas.

Ayer, los contratiempos se dividieron en dos. Por un lado, la agotadora labor de abrir huella les impidió alcanzar los 7.200 metros del lugar previsto para instalar el campo III, por lo que se vieron obligados a montar la tienda y vivaquear a 7.000 metros, todavía a unas cuantas horas de su destino final en esta última fase de la aclimatación y de equipamiento de la montaña.

Más grave es la segunda incidencia provocada por el exceso de nieve. La combinación de la nieve caída y del fuerte viento, que se llevó los banderines que se suelen utilizar para señalizar el lugar, hizo ilocalizable un depósito de material que habían dejado a medio camino entre los campos II y III. Hasta allí habían subido en su anterior ascensión trescientos metros de cuerda para equipar la parte superior de la vía, estacas para fijarla a la nieve y un piolet de Alberto Iñurrategi.

El propio alpinista comentaba por radio el contratiempo que supone esta pérdida. «La cuerda la habíamos subido para instalarla en un tramo delicado con mucho hielo. Es un problema no haberla encontrado. No quedaba ni rastro de la huella que abrimos la vez anterior que llegamos hasta aquí. Hablaremos con Lafaille, Viesturs y Veikka para ver si volvemos a subir más cuerda», explicaba por el walkie .

Con las mochilas cargadas de material, los alpinistas salieron al amanecer del campo II (6.440 metros) con el objetivo de llegar hasta el punto elegido debajo del Roc Noir para instalar el C-III, a 7.200 metros, en el inicio de la arista este del Annapurna. Pero después de siete horas abriendo huella con nieve por encima de la rodilla y a la vista de lo que les aún les quedaba, decidieron plantar la tienda allí donde habían llegado (en vez de volver al C-II) pasar la noche y hoy continuar.